Informe WWF: Fauna silvestre cayó 73% pero hay esperanza en tortuga verde, tigre y atún rojo

Cada vez son más los especialistas que coinciden en que el planeta atraviesa su sexta extinción masiva. A diferencia del meteorito que hace 66 millones de años eliminó a la mayoría de los dinosaurios, hoy el principal peligro para la biodiversidad es la acción humana. La contaminación, el cambio climático impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero, la presión de la caza y ciertas actividades que deterioran o destruyen hábitats están llevando a un número creciente de especies al borde de la desaparición.

El más reciente informe Planeta Vivo de WWF —elaborado por la ZSL que añadió 967 poblaciones y 295 especies a la base de datos de la edición previa de 2024, por lo que la de 2026 agrupa 35.802 tendencias poblacionales y 5.790 especies— indica que entre 1970 y 2022 el tamaño de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas (vertebrados) se ha reducido en un 73%. Las caídas más severas se observan en América Latina y el Caribe, con un 95% de disminución.

“Es una cifra profundamente preocupante para una de las regiones más biodiversas del planeta, que alberga seis países megadiversos y especies que no se encuentran en ningún otro lugar”, comentó Roberto Troya, vicepresidente senior de oficinas de país y director regional de Latinoamérica de WWF. Tras esta región le siguen África (80%), Asia-Pacífico (49%), Norteamérica (28%) y Europa y Asia Central (23%).

La tortuga verde ha sido la primera tortuga marina en pasar de

Sistemas energético, alimentario y financiero bajo la lupa

De acuerdo con el informe de WWF, los ecosistemas más perjudicados son los de agua dulce, seguidos por los terrestres y los marinos. La pérdida y degradación del hábitat constituye la amenaza principal, impulsada fundamentalmente por fallas en los sistemas alimentario (causa principal), energético (que potencia el cambio climático) y financiero (que financia actividades dañinas).

No obstante, aún hay margen para la esperanza, ya que existen espacios para activar puntos de inflexión positivos. En el ámbito energético, por ejemplo, la energía solar se ha convertido en “la fuente más barata de nueva generación en la mayoría de los países”, aunque la transición avanza de manera lenta y desigual. Respecto a la alimentación y la agricultura, se han logrado avances en producción positiva para la naturaleza, comercio y consumo sostenible, dietas saludables y menor desperdicio.

El informe de WWF señala, sin embargo, que las finanzas todavía están en fases tempranas de esta transformación. “Debe dejar de financiar actividades dañinas, valorar naturaleza y clima como riesgos materiales, dar certidumbre regulatoria y cerrar una brecha anual de 942.000 millones de dólares en financiación de biodiversidad”.

Vista aérea de un área deforestada en Brasil. (Ueslei Marcelino/Reuters)

Casos de éxito que inspiran esperanza

A pesar de que las tendencias poblacionales descendentes superan a las ascendentes, lo que arroja una reducción media del 73%, desde WWF también resaltan que aproximadamente la mitad de las poblaciones incluidas en el informe son estables (7%) o están en aumento (43%).

Destacan, por ejemplo, el caso de la tortuga verde, que en 2025 se convirtió en la primera tortuga marina en pasar de la categoría “en peligro de extinción” a “de preocupación menor”, tras 50 años de trabajos de nidificación en 80 países.

También el tigre: mientras que en 2010 apenas quedaban 3.200 ejemplares salvajes y la especie se acercaba al abismo de la extinción, en 2025 la población creció hasta los 5.700, lo que representa un incremento del 70%.

El caso del elefante africano de sabana es uno de los ejemplos que pone WWF de éxitos en la conservación de especies. (Sharp Photography/Wikimedia Commons)

Otro caso es el del atún rojo del Atlántico y del Pacífico, que la sobrepesca llevó al borde del colapso. Ahora ambas especies se han recuperado hasta el punto de que ninguna se considera amenazada.

Desde WWF también mencionan al elefante africano de sabana. Este gran mamífero continúa en declive en la mayor parte de su territorio y sigue clasificado como “en peligro de extinción”. Sin embargo, algunas poblaciones del África meridional están aumentando en ciertos lugares gracias a marcos legales que otorgan a las comunidades locales participación directa en la gestión de los elefantes mediante la gestión comunitaria de los recursos naturales, devolviendo derechos y responsabilidades sobre la fauna silvestre a las comunidades que se benefician de la gestión sostenible.

“Dichos procesos de recuperación han llevado décadas. Y fue necesario que la gente siguiera trabajando sin saber si sus esfuerzos iban a dar resultado, haciendo frente a los reveses políticos, los recortes de financiación y a largos periodos en los que parecía que nada estaba cambiando”, señala WWF en su informe. “Todas tenían en común un objetivo claro, un plan revisable a medida que se aprendía de lo hecho, la capacidad de actuar y la resiliencia para seguir adelante pese a todas las dificultades. En psicología, esa combinación se denomina esperanza”.

Cambios profundos para salvar la naturaleza

A pesar de todo ello, la conservación por sí sola no basta. Para evitar que estas especies terminen extinguiéndose, es necesario que la sociedad active puntos de inflexión positivos en aquellos sistemas que ejercen presión sobre las poblaciones: el energético, el alimentario y el financiero.

“Para continuar y ampliar estos éxitos de conservación, es necesario transformar las industrias y los sistemas que impulsan la pérdida de naturaleza. Ya se están produciendo avances. No en todas partes, ni todavía a la escala necesaria, pero sí lo suficiente para demostrar que el cambio es posible”, explicó la doctora Kirsten Schuijt, directora general de WWF Internacional. “Es hora de acelerar la escala de esos cambios sistémicos que ya están en marcha y trabajar juntos en armonía con la naturaleza para construir un mundo más sostenible, equitativo y resiliente. Juntos podemos restaurar nuestro planeta vivo”.

“Transformar sistemas complejos a la velocidad y a la escala necesarias no será fácil, pero, activando puntos de inflexión positivos, puede ocurrir más rápido de lo que pensamos”, añadió Daudi Sumba, director de Conservación de WWF Internacional. “Cuanto antes actuemos, mayores serán los beneficios para las personas y la naturaleza. Tenemos el conocimiento, las herramientas y las vías; lo que importa ahora es nuestra determinación colectiva para actuar juntos y estar a la altura del desafío de situar la naturaleza y el clima en la senda de la recuperación de aquí a 2030”.

Fuente: Infobae

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