Hondureña busca a su padre desaparecido en Rusia tras falsa oferta laboral

Un profesional hondureño de 49 años, con formación en administración de empresas, se encuentra en paradero desconocido en Rusia después de viajar engañado con una promesa laboral falsa para realizar tareas de inventario. Este caso de desaparición forzada, en el contexto del conflicto bélico, mantiene a su familia en una profunda zozobra.

Su hija, residente en España, relató en una entrevista exclusiva la angustia que vive desde que el proceso comenzó con una invitación aparentemente cultural a un museo y terminó en un campo de entrenamiento militar en territorio ruso. Este testimonio busca visibilizar la tragedia que afecta a decenas de familias latinoamericanas.

La búsqueda de empleo del administrador se intensificó entre abril y mayo de 2026, luego de perder su puesto en una institución por un cambio de gobierno. El hombre registró su currículum en plataformas digitales de trabajo, donde supuestos reclutadores le ofrecieron un puesto administrativo.

Sin embargo, los documentos de viaje no correspondían a una visa laboral, sino a una invitación cultural.

“A él le dijeron que lo contactaron por un trabajo, pero a la hora de la hora, la carta de invitación no decía visa de trabajo, decía otra invitación a un museo”, afirmó la hija.

El 4 de julio de 2026, el hondureño inició su viaje hacia Moscú con escalas en Panamá y Turquía. En el aeropuerto panameño, las autoridades migratorias lo retuvieron por no tener la vacuna contra la fiebre amarilla.

Una ilustración conceptual contrasta la faceta civil y militar de un hombre junto a un pasaporte caído sobre el suelo helado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, el hombre contactó a los organizadores, quienes gestionaron su salida inmediata. Al llegar a Rusia, las autoridades locales le confiscaron el pasaporte, lo obligaron a firmar contratos en ruso y lo trasladaron a una base militar.

Heridas, incomunicación y envío al frente de combate

El profesional comunicó a su familia que estaba retenido junto a cuatro compatriotas: Óscar Matute y Mario Edgardo Varela Rivera, además de combatientes de República Dominicana y Argentina.

A mediados de julio, el hondureño sufrió graves lesiones en las rodillas al caer de un camión militar durante maniobras tácticas. Ante los ruegos de su familia para que abandonara el lugar, explicó que no podía escapar.

“No me van a dejar salirme, me van a golpear si ahorita que estoy así… no me dan comida, nada, tengo una semana de no comer porque no me puedo levantar de la cama”, relató el afectado a su hija.

La familia solicitó ayuda a la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras y al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Tras semanas de gestiones, la Cancillería envió una solicitud formal para tramitar la baja del ciudadano ante los mandos rusos.

El 18 de agosto, en la última llamada directa con su hija, el administrador confirmó la entrega del documento. A partir del 24 de agosto, cuando un tercero tuvo un breve contacto con él, no hubo más comunicaciones directas.

Tres hombres con distintivos de la República Dominicana y Honduras recorren un sendero boscoso en una ilustración realizada a tinta china. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En las semanas siguientes, la familia quedó sumida en versiones contradictorias. El 4 de octubre, la cancillería hondureña informó que el Ministerio de Defensa ruso lo registraba como combatiente activo. Días después, un compañero afirmó que había muerto en combate, aunque un médico militar dijo poco después que seguía con vida. La última alerta fue de un soldado dominicano que transmitió la confirmación de la baja por parte del comandante.

“Que unos digan que está vivo, otros digan que falleció, yo me estoy volviendo loca”, expresó la joven.

La búsqueda de dos hermanas hondureñas revela que las desapariciones en la guerra no son un caso aislado

En meses recientes, se han documentado múltiples casos de latinoamericanos atrapados en la guerra de Rusia, con testimonios de ciudadanos salvadoreños, panameños, un guatemalteco y varios hondureños.

Un antecedente relevante ocurrió a mediados de año, cuando la diplomacia hondureña coordinó la repatriación de connacionales, según la crónica “Seis hondureños retornan al país tras engaño de falsos empleos en Rusia”.

Asimismo, una investigación especial titulada “Iba para una empresa, pero lo mandaron al ejército”: la trampa que arrastró a dos hondureños a la guerra en Rusia expuso la lucha de Gabriela Sandoval y Rocío Medina, dos hermanas que exigen respuestas sobre el paradero de Héctor Gabriel Sandoval y Wilfredo Lemuel Medina.

Ambos desaparecieron tras viajar bajo promesas salariales extraordinarias o contratos de pesca industrial, lo que confirma la vigencia de una red de captación que continúa sumando víctimas centroamericanas en el este europeo.

Fuente: Infobae

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