Entre los guayaquileños hay expectativa, opiniones divididas y pedidos puntuales derivados de la propuesta de ordenanza que establece un sistema diferenciado de cobro en la transportación urbana de la urbe porteña.
El proyecto de ordenanza que regula las tarifas del transporte público colectivo urbano en la ciudad de Guayaquil está en socialización, etapa previa a la llegada del cuerpo normativo al Concejo Cantonal para su debate y posterior aprobación.
El planteamiento contempla las tarifas general, express, ejecutiva y preferencial.
Los valores se sitúan entre $ 0,30 y $ 0,50, dependiendo del cumplimiento de requisitos establecidos como aire acondicionado, servicio de wifi, sistema de bloqueo de puertas, conductores uniformados, revisión técnica vehicular vigente y sistema de recaudo electrónico.
Con esta propuesta, que plantea modificar la tarifa actual de $ 0,30, el tema vuelve al centro del debate aunque en la ciudadanía hay reparos por la calidad del servicio actual y el estado de las unidades que circulan en la urbe porteña.
“No podemos pagar más si el trato seguirá siendo malo, las unidades están en mal estado, oxidadas o que tiran mucho humo”, dijo Belén Peña, una usuaria.
Ella, regularmente, se moviliza en una línea que se dirige entre norte y centro. Los buses de esta ruta emanan humo negro a diario, según Peña.
Mariuxi Pilay, otra usuaria, dijo que lo más visible entre las unidades de transporte es el exceso de humo contaminante tras arrancar la marcha.
“Yo creo que se necesita más revisión, se quiere subir el pasaje, pero deben solucionar eso que nos pone mal porque nos hace toser o arden los ojos ese humo”, comentó.
El problema del humo negro en los buses
La docente investigadora de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), Gladys Rincón, explicó que el humo negro es producto de una combustión incompleta del diésel, generalmente asociada a fallas mecánicas o mantenimiento deficiente.
Entre los contaminantes emitidos por los vehículos están el monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, el material particulado es considerado el indicador más relevante para medir la calidad del aire a nivel mundial.
“Son partículas extremadamente pequeñas, mucho más finas que un cabello humano y son las más peligrosas para la salud”, advirtió la investigadora.
El humo negro es producto de una combustión incompleta del diésel. Foto: José Beltrán
La postura de la ATM
El gerente general de la ATM, Édgar Lupera, reconoció que se trata de una problemática persistente, vinculada principalmente a la falta de revisión técnica vehicular y mantenimiento en gran parte de la flota.
Por ello, acotó, se vuelve necesario dar paso al recambio de tarifas tal como se establece en el proyecto de ordenanza que está en socialización.
Según cifras oficiales, apenas el 30 % de los buses urbanos cumple con la revisión técnica en Guayaquil, mientras que un 20 % la realiza en otros cantones -donde, aseguró, no siempre se aplican controles rigurosos- y el 50 % restante no cuenta con este requisito.
“Eso influye directamente en el cumplimiento de la normativa y en problemas como la emisión de humo negro”, explicó Lupera.
El funcionario atribuyó parte de esta situación a un cambio legal aprobado en agosto de 2021, que permite realizar la revisión técnica vehicular en cualquier punto del país. Esto, sostuvo, ha debilitado los controles locales sobre el estado real de las unidades.
A esto se suma un factor económico que es la tarifa, que no se ha actualizado en casi una década. “Para que haya mantenimiento, se necesitan recursos. Y esos recursos están ligados a la tarifa”, indicó.
La nueva ordenanza en camino
Para solucionar el tema de contaminación por humo de los buses, entre otras novedades, la ATM impulsa el proyecto de ordenanza.
La propuesta plantea exigir la revisión técnica vehicular como condición obligatoria para operar y acceder a un eventual ajuste tarifario.
“El objetivo es mejorar la calidad del servicio y reforzar la seguridad vial”, señaló Lupera.
Añadió que, una vez aprobada la normativa, las unidades deberán cumplir de inmediato con este requisito.
El plan contempla que solo los buses que cumplan con todos los estándares, no únicamente la revisión técnica, puedan acogerse a una tarifa inicial de $ 0,40, con posibilidad de incrementos progresivos según mejoras adicionales en el servicio.
Actualmente, cerca de 2.000 unidades de transporte urbano movilizan a más de 1,5 millones de pasajeros diarios en la ciudad.
La revisión técnica vehicular incluye mediciones de gases mediante equipos especializados, explicó Lupera. Si una unidad supera los límites permitidos, no puede operar hasta corregir las fallas.
En paralelo, la ATM busca impulsar la modernización de la flota, incluyendo incentivos para la incorporación de buses eléctricos.
Actualmente, una de las pocas experiencias en esta línea ya opera en la ciudad que es la línea 89 (de Saucinc), mientras otras cooperativas han mostrado interés en sumarse.
Según Lupera, el nuevo esquema tarifario también incluiría control electrónico de pago y monitoreo de rutas, lo que permitiría mejorar la gestión del sistema y facilitar el acceso a financiamiento para renovar unidades.
“La transportación pública debe ser sinónimo de progreso. Lo que buscamos es un sistema sostenible que beneficie tanto al usuario como al transportista”, concluyó el funcionario.
La ciudadanía, por su parte, indicó que se mantiene expectante de los compromisos que asumirán los transportistas. “Si toca pagar más, entonces que también haya sacrificio del lado de los dueños de los buses”, puntualizaron usuarios.
fuente El universo