Ecuador se prepara para reactivar los gabinetes binacionales con Colombia y Perú, mecanismo que el Gobierno de Daniel Noboa busca utilizar para profundizar la cooperación en seguridad, energía, comercio y asuntos fronterizos.
Para algunos analistas consultados, el reto no estará únicamente en alcanzar nuevos acuerdos, sino en convertirlos en acciones verificables y sostenidas.
Ambos gabinetes estarían previstos para los últimos dos meses del año. El último gabinete binacional entre Ecuador y Colombia se realizó en enero de 2023, entre los hoy expresidentes Guillermo Lasso y Gustavo Petro, mientras que con Perú el más reciente tuvo lugar en diciembre de 2025, entre Noboa y José Jerí.
El contexto en el que se retoman estos mecanismos está marcado por el avance del crimen organizado en la región. Ecuador declaró un conflicto armado interno el 9 de enero de 2024, mediante el Decreto Ejecutivo 111, en respuesta a una escalada de violencia protagonizada por organizaciones criminales. Desde entonces, el Ejecutivo ha emitido al menos 16 decretos de estado de excepción relacionados con la violencia criminal.
Para Santiago Pérez, analista internacional y docente de la Universidad Técnica Particular de Loja, los gabinetes permiten reunir a ministros y autoridades de ambos países para buscar soluciones conjuntas a problemas que afectan especialmente a las zonas fronterizas. Su utilidad, sostiene, debería medirse por los resultados y no por la cantidad de documentos firmados.
“Que estos acuerdos se traduzcan en resultados que sean realmente verificables”, plantea Pérez, quien identifica como una prioridad el intercambio de inteligencia en tiempo real, acompañado de operaciones policiales y militares coordinadas.
En esa línea, Enrique Castillo, analista político peruano, considera que la cooperación entre Ecuador y Perú es necesaria porque ambos países enfrentan problemas que superan sus fronteras. “Es imposible que cada país enfrente solo a enormes carteles y organizaciones criminales”, señala. A su criterio, los mecanismos de cooperación deberían incluir inteligencia, intercambio de información, acciones estratégicas y tácticas y lucha contra la corrupción.
Colombia: seguridad y una nueva etapa bilateral
La relación entre Ecuador y Colombia llega al próximo gabinete después de un periodo de tensiones durante el primer semestre de 2026, cuando ambos países mantuvieron una disputa comercial vinculada, entre otros factores, a los cuestionamientos de Ecuador al control de la frontera colombiana. En ese periodo se aplicaron aranceles mutuos de entre el 50 % y el 100 %.
El pasado 1 de junio, Ecuador retiró la tasa de seguridad aplicada a los productos colombianos. Con el cambio de gobierno en Colombia y la llegada de Abelardo de la Espriella se abrió una nueva etapa en la relación.
Noboa y De la Espriella mantuvieron una reunión bilateral el pasado 7 de agosto en Cali, en la que abordaron seguridad fronteriza, comercio y energía. Ambos Gobiernos plantearon entonces la creación de mesas técnicas para dar seguimiento a esos asuntos.
En septiembre, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, las cancillerías avanzaron en la reactivación de la agenda bilateral y plantearon realizar en noviembre, en Barranquilla, un nuevo gabinete binacional.
Jorge Andrés Rico, analista colombiano y docente, considera que el gabinete puede servir para formalizar una relación que ya ha adquirido mayor fluidez, pero advierte que debe contar con mecanismos de seguimiento.
“El relacionamiento estratégico deberá tener unos objetivos a corto, mediano y largo plazo”, sostiene Rico. A su juicio, el encuentro debe permitir revisar posteriormente si los compromisos fueron ejecutados y evitar que la relación dependa solamente de conversaciones entre los mandatarios.
La seguridad adquiere una dimensión adicional por la situación colombiana. Según los datos de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) que forman parte del contexto de este análisis, los grupos armados en Colombia llegaron a 27.121 integrantes en 2025, entre personas en armas y redes de apoyo logístico y financiero. El Clan del Golfo concentraba 9.840 integrantes, seguido por el ELN, con 6.810, y el Estado Mayor Central, con 4.019.
Rico plantea que la cooperación entre Colombia y Ecuador no debe limitarse a operaciones militares. Considera que una acción contra una estructura criminal debe estar acompañada de una rápida presencia institucional en el territorio para evitar que otras organizaciones ocupen los espacios que quedan.
“Es muy importante que ante esa actuación del crimen organizado se dé una perspectiva de enfoque de seguridad multidimensional”, afirma.
El analista colombiano pone especial atención en Putumayo y Nariño, territorios que considera estratégicos por su ubicación y por la presencia de actividades vinculadas al narcotráfico y a la minería ilegal. Desde su perspectiva, el objetivo debería ser transformar esos espacios mediante seguridad, justicia y alternativas económicas.
Para Pérez, Colombia representa un punto prioritario para Ecuador por la interdependencia en seguridad, energía y economía. El analista considera que la nueva coincidencia política entre ambos Gobiernos abre una oportunidad para convertir la cooperación bilateral en políticas de Estado que continúen pese a futuros cambios de gobierno.
Rico también plantea que la lucha contra el crimen debe alcanzar sus economías. Más allá de las capturas, considera necesario seguir el rastro del dinero y de los bienes y coordinar acciones para impedir que las estructuras trasladen sus operaciones a otros territorios.
Perú: una agenda que puede ir más allá de la seguridad
Con Perú, la situación parte de una relación bilateral más consolidada. El XVI Gabinete Binacional se realizó el 12 de diciembre de 2025 en el Palacio de Carondelet, en Quito, entre Noboa y José Jerí.
La llegada de Keiko Fujimori a la presidencia peruana plantea una nueva etapa. Noboa y Fujimori acordaron el pasado 28 de julio fortalecer la cooperación en seguridad, lucha contra el crimen organizado y gestión penitenciaria, además de proyectar un nuevo gabinete binacional en Lima.
Fujimori ya había planteado, durante una entrevista con EL UNIVERSO, la necesidad de compartir información con Ecuador, proteger las fronteras y fortalecer la cooperación frente a la criminalidad. También planteó una coordinación con Ecuador y Colombia para enfrentar desafíos comunes de la región.
Castillo considera que la agenda bilateral debe ampliarse a problemas que, a su criterio, han ganado importancia. Menciona las economías ilegales, la minería, la pesca, el narcotráfico, la trata de personas, la energía y la salud, particularmente en las zonas fronterizas.
“Los problemas son otros de mayor gravedad y que amenazan con volverse crónicos y desestabilizadores”, señala.
El analista peruano sostiene, además, que actualmente no existen conflictos pendientes entre ambos países, por lo que la agenda puede concentrarse en nuevos desafíos. Entre ellos ubica la cooperación frente a organizaciones criminales que operan de manera transnacional.
Pérez también identifica la energía como una oportunidad de integración entre Ecuador, Perú y Colombia. Considera que la cooperación podría permitir que los países compensen déficits temporales y aprovechen sus capacidades complementarias.
Asimismo, el analista ecuatoriano propone mirar la frontera desde una dimensión social. Para él, los gabinetes pueden servir para impulsar infraestructura, intercambio cultural, cooperación universitaria y mejores condiciones de vida en las poblaciones fronterizas.
Las tres miradas coinciden en un punto: la utilidad de los gabinetes dependerá de lo que ocurra después de las reuniones.
Para Rico, los acuerdos deberían mantener continuidad más allá de la coincidencia política entre los Gobiernos actuales. Castillo plantea una agenda conjunta frente a problemas transnacionales, mientras que Pérez propone aprovechar el momento político para construir mecanismos permanentes de cooperación. (I)
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