El Cuerpo de Bomberos confirmó la tarde de este lunes 17 de agosto que el incendio forestal en Tanlahua y Pululahua, en la parroquia de San Antonio de Pichincha, fue controlado, pero existen varios focos que aún están en monitoreo.
Mediante el uso de naves no tripuladas (drones), las autoridades han empezado a realizar un barrido por la zona para verificar cuántas hectáreas estarían afectadas. Preliminarmente, los efectivos mencionaron que 300 hectáreas estarían comprometidas.
El trabajo de las brigadas y la vegetación afectada
La lluvia del domingo 16 de agosto permitió que las brigadas dispuestas en la montaña y los más de 100 bomberos que luchaban por contrarrestar el fuego respiraran un momento y realizaran trabajos de enfriamiento de la tierra para evitar propagaciones.
Desde el viernes 14 de julio, los helicópteros de las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Bomberos realizaron descargas en zonas de difícil acceso, donde el fuego se había tomado gran parte de la vegetación.
En San Antonio de Pichincha, así como en Calacalí, las achupallas, pajonales, romerillo, bromelias y frailejones forman la vegetación nativa que quedó reducida a cenizas con los incendios que se iniciaron el miércoles 12 de agosto.
Origen de los incendios en el noroccidente de Quito
En el noroccidente de Quito se generaron dos incendios forestales: uno en Rayocucho, en la parroquia de Calacalí, y otro en Tanlahua que se extendió hasta el bosque geobotánico Pululahua, en San Antonio de Pichincha.
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Ambos, según las autoridades de los Bomberos, fueron ocasionados por la irresponsabilidad de las personas. Uno fue provocado por un horno de carbón y el otro por una presunta quema de desechos en la que estaría involucrado un adulto mayor con discapacidad.
Fuente: El Universo
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