Fentanilo: EEUU lo declara arma de destrucción masiva y apunta a México y Asia

El gobierno de Estados Unidos ha intensificado su ofensiva contra el tráfico de drogas sintéticas que ingresan desde México y los precursores químicos que llegan desde Asia. La nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 (National Drug Control Strategy 2026), divulgada este lunes por la Casa Blanca, señala al fentanilo y la metanfetamina —producidos por los cárteles mexicanos con insumos traídos ilegalmente desde China y, en menor medida, desde la India— como la mayor amenaza actual para la vida y la seguridad pública en el país norteamericano.

El documento establece acciones contundentes, planteadas como un “ataque integral” sobre los puntos clave de las cadenas de producción, tráfico y distribución. Entre los cambios más relevantes, la administración de Donald Trump reclasifica a los principales cárteles mexicanos —Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG)— como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). Además, el fentanilo y sus precursores pasan a ser considerados armas de destrucción masiva (WMD).

Foto: Jesús Aviles / Infobae México

Esta nueva catalogación activa facultades judiciales, financieras y militares adicionales para perseguir tanto a los operadores directos como a sus redes de apoyo y financiamiento.

Corredores y rutas de tráfico

Aunque el informe detalla la presión sobre los corredores estratégicos de tráfico que cruzan México y la frontera suroeste, no especifica una lista con estados o zonas concretas. Según el documento, las organizaciones criminales transnacionales han perfeccionado el uso de rutas a lo largo del límite con México, infiltrando cargamentos por puertos de entrada oficiales. Las drogas se ocultan en compartimientos secretos de vehículos particulares y camiones, y los precursores o el producto terminado se disimulan junto con mercancía legal.

La estrategia reconoce un “ambiente operativo altamente dinámico”: los cárteles recurren a túneles transfronterizos, drones, paquetería y tráfico humano como señuelo para saturar los puntos de control y facilitar el paso de drogas.

Rutas de tráfico se concentran en la franja noroeste y occidente de México. (Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026)

El documento insiste en que la mayor parte del fentanilo que llega al mercado estadounidense no cruza por pasos clandestinos, sino a través de puertos formales de ingreso como Tijuana, Mexicali, Nogales y Ciudad Juárez. Aprovechando el enorme volumen de comercio regular entre ambos países, los criminales esconden “microlotes” altamente letales. Como parte de las nuevas medidas, Estados Unidos eliminó la regla “de minimis”, que permitía la entrada de paquetes con valor menor a 800 dólares sin inspección aduanera estricta. Esta facilidad era usada por los grupos criminales para enviar pequeñas cantidades de drogas de alta pureza, como el fentanilo, por correo y mensajería. Ahora, cualquier paquete proveniente del extranjero debe pasar por controles más rigurosos, lo que busca cerrar un canal clave para los cárteles.

Precursores, Asia y laboratorios clandestinos

El doble origen asiático de los precursores es otro de los focos de la estrategia. El documento subraya que la mayor parte de los químicos esenciales para fabricar fentanilo y metanfetaminas llega de China, mientras que la India figura como el segundo exportador potencial.

EEUU advierte a la India para endurecer sus medidas y evitar convertirse en proveedor de precursores para los cárteles mexicanos. (Infobae México / Jovany Pérez)

En el plan, Estados Unidos exige mayor responsabilidad y regulación a ambos países, advirtiendo que si no se observan mejoras significativas, se impondrán sanciones comerciales y financieras a empresas y personas que faciliten el flujo ilícito de químicos. Del lado mexicano, la cooperación bilateral queda condicionada y sujeta a resultados medibles y verificables, especialmente en lo relativo a la destrucción de laboratorios clandestinos, el desmantelamiento de redes logísticas y la extradición de líderes criminales. El documento advierte que “la impunidad con que operan laboratorios en regiones fuera del control estatal” refuerza la preocupación sobre la limitada capacidad de algunas áreas para responder al desafío.

Nueva fase de presión y control

El plan antidrogas propone reformar regulaciones para facilitar la localización y aseguramiento de maquinaria para fabricación de tabletas (pill presses). Impone mayor control y recolección de datos sobre transacciones sospechosas de sustancias químicas y da prioridad a la expansión de alianzas con la industria logística y farmacéutica. Invita a laboratorios, transportistas y fabricantes de insumos a implementar controles estrictos de cadena de custodia, bajo riesgo de sanciones por “ceguera deliberada”.

 (Infobae)

A nivel doméstico, la estrategia ordena el uso intensivo de inteligencia artificial en la detección de patrones de tráfico, el rastreo de precursores y la vigilancia de métodos de evasión nuevos o emergentes. Se describe una ofensiva coordinada —Homeland Security Task Forces— para desmantelar tanto las grandes redes como los eslabones domésticos (distribuidores, pandillas, células locales). Las acciones legales y financieras alcanzarán a proveedores y lavadores de activos de escala global, incluyendo empresas tecnológicas utilizadas para ventas y pagos ocultos.

La Estrategia 2026 marca así la entrada a una nueva fase en la agenda antidrogas: Estados Unidos redefine la crisis del fentanilo como un asunto de seguridad nacional, cuyo combate puede implicar mecanismos diplomáticos, económicos, penales y militares aún más contundentes.

Fuente: Infobae

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