El conflicto en Oriente Próximo y su impacto en los precios energéticos están llevando a la zona euro hacia un escenario de estanflación, según los datos publicados por Eurostat horas antes de la decisión sobre tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE). La inflación repuntó en abril hasta el 3%, máximo desde 2023, mientras que el crecimiento del PIB se desaceleró a la mínima expresión, con apenas un 0,1% de expansión en el primer trimestre.
En los tres primeros meses de 2026, que incluyen solo el primer mes de guerra en Irán, el ritmo de crecimiento del PIB de la zona euro se frenó al 0,1%, frente al 0,2% del último trimestre de 2025. Similar comportamiento registró la Unión Europea, cuya expansión también se moderó al 0,1%, la mitad del trimestre anterior.
En comparación interanual, el PIB desestacionalizado aumentó un 0,8% en la eurozona y un 1% en la UE durante el primer trimestre de 2026.
«La cifra de hoy para el bloque es inferior a la esperada, pero refleja principalmente un fuerte descenso en Irlanda y algunos factores estacionales en la eurozona, más que el impacto de la guerra, cuyos efectos negativos serán más visibles a partir del segundo trimestre», comentó Nicola Nobile, economista de Oxford Economics.
Nobile señaló que el dato agregado oculta una variación considerable entre países, «con una sólida expansión en España», mientras que Alemania e Italia sorprendieron ligeramente al alza.
Según Eurostat, entre los estados con datos disponibles, Finlandia (+0,9%) registró el mayor aumento del PIB trimestral, seguida de Hungría (+0,8%), Estonia y España (ambos con +0,6%). Por contra, se registraron descensos en Irlanda (-2%), Lituania (-0,4%) y Suecia (-0,2%).
A pesar de la desaceleración de dos décimas, España volvió a liderar el crecimiento entre las mayores economías de la UE, con un +0,6%, por delante de Alemania (+0,3%), Italia (+0,2%), Países Bajos (+0,1%) y el estancamiento de Francia.
Peter Vanden Houte, economista de ING, destacó que la expansión alemana sorprendió positivamente, mientras que el estancamiento francés decepcionó, además del impacto distorsionador del crecimiento «atípico» de Irlanda. Consideró que la cifra del primer trimestre no es particularmente informativa, ya que apenas se vio afectada por la crisis energética.
No obstante, advirtió que los indicadores PMI y de confianza económica de abril muestran una base más débil para el segundo trimestre, aunque aún es pronto para saber si conducirá a crecimiento negativo. «El impacto en la inflación ya es claramente visible», afirmó.
LA INFLACIÓN ESCALA AL 3%
El dato preliminar de inflación de la eurozona de abril anticipa una subida interanual del 3%, cuatro décimas más que en marzo y el mayor aumento desde septiembre de 2023. Refleja una subida del 10,9% interanual del coste de la energía (frente al 5,1% de marzo), mientras que los alimentos frescos se encarecieron un 4,7% (medio punto más que el mes anterior).
Los bienes industriales no energéticos subieron un 0,8% interanual (tres décimas más), y los servicios se encarecieron un 3% (frente al 3,2% de marzo).
Excluyendo energía, la inflación fue del 2,2% (una décima menos que en marzo), mientras que la tasa subyacente (sin energía, alimentos, alcohol y tabaco) también se moderó al 2,2%.
Entre los miembros de la eurozona, las tasas anuales más bajas se registraron en Finlandia (2,3%), Malta (2,4%), Países Bajos y Francia (2,5%). Las más elevadas: Bulgaria (6,2%), Croacia (5,4%) y Luxemburgo (5,2%).
En España, la inflación armonizada repuntó una décima, al 3,5% interanual, lo que implica un diferencial desfavorable de medio punto respecto a la eurozona. Fue la más elevada entre las grandes economías del euro, ya que Alemania e Italia registraron un 2,9%.
«La inflación ya refleja el impacto del alza de los precios de la energía», señaló Nicola Nobile, quien indicó que los datos ofrecen un anticipo de lo que el BCE deberá afrontar: inflación por encima del objetivo y actividad económica débil.
«Creemos que el banco central no podrá ignorar este shock energético, incluso si lo considera temporal, para mantener ancladas las expectativas de inflación», añadió el economista de Oxford Economics.
Peter Vanden Houte apuntó que, con los precios de la energía probablemente elevados en los próximos meses, su contribución a la inflación «debería aumentar aún más», mientras que los alimentos podrían repuntar a finales de año por escasez de fertilizantes. «Es probable que la inflación aumente gradualmente hasta alcanzar el nivel del 4%«, afirmó.
EL PARO RESISTE EN MÍNIMOS HISTÓRICOS
A pesar de la pérdida de impulso económico, la tasa de paro de la zona euro se moderó en marzo al 6,2% (desde el 6,3% de febrero), regresando a su mínimo histórico. En la UE se mantuvo estable en el 6%.
Eurostat calcula que en marzo de 2026 había 13,22 millones de desempleados en la UE, de los que 10,98 millones correspondían a la eurozona. Esto supone un descenso mensual de 25.000 desempleados en la UE y de 63.000 en la zona euro; en comparación interanual, el desempleo se redujo en 24.000 personas en los Veintisiete y en 170.000 en la eurozona.
Las mayores tasas de paro en la UE: Finlandia (10,4%), España (10,3%) y Grecia (9%). Las menores: Chequia (3,1%), Bulgaria (3,2%) y Polonia (3,3%).
En menores de 25 años, la tasa de paro de la UE aumentó una décima en marzo, hasta el 15,4%, mientras que en la zona euro se mantuvo en el 14,9%. En términos absolutos, había 2,97 millones de jóvenes desempleados en la UE, de los que 2,35 millones residían en la eurozona.
En España, en marzo de 2026 se contabilizaron 2,596 millones de desempleados, de los cuales 460.000 eran menores de 25 años. Así, el paro juvenil fue del 24,3%, el más elevado del bloque comunitario, por delante de Suecia (24,2%) y Finlandia (22,3%).
Fuente: Infobae