El próximo miércoles, la selección argentina se enfrentará a Inglaterra en Atlanta con el objetivo de clasificar a la final del Mundial 2026. Será un partido decisivo para el equipo dirigido por Lionel Scaloni, que además defiende el título obtenido en Qatar 2022. El encuentro reúne múltiples ingredientes que lo convierten en un clásico, y en la previa, un país europeo se ha declarado ferviente seguidor de la Albiceleste.
En estos días, Escocia se ha transformado en un aliado deportivo de Argentina, y esa cercanía afectuosa quedó evidenciada en una sentida carta que un hincha escocés le escribió a su amigo argentino, expresando el sentir de todo un país a pocas horas del duelo ante Inglaterra.
Para entender el contexto, Inglaterra y Escocia mantienen una profunda rivalidad histórica, que en el fútbol se manifiesta de forma intensa. Los conflictos bélicos y políticos entre ambas naciones han alimentado un antagonismo que se traslada al deporte. Por eso, es habitual ver a los escoceses apoyar a los argentinos cuando se enfrentan a equipos ingleses. Son memorables las canciones de los escoceses exaltando a Diego Armando Maradona y la “Mano de Dios”, que eliminó a los ingleses del Mundial de México 86.
En el ámbito futbolístico, ambas selecciones jugaron el primer partido internacional el 30 de noviembre de 1872 en Glasgow, con resultado 0-0. También protagonizaron duelos inolvidables en el Campeonato Británico, y el historial registra 116 enfrentamientos (49 triunfos ingleses, 41 escoceses y 26 empates).
Alejandro, argentino, y Colin, escocés, forjaron una amistad gracias a un trabajo compartido. Intercambian mensajes con frecuencia, pero en los últimos días el Mundial se volvió el tema central. Así, Colin decidió plasmar sus sentimientos —y los de los hinchas escoceses— en una carta que le entregó a su amigo argentino en vísperas del choque ante Inglaterra.

Querido Alejandro,
A esto hemos llegado, mi amigo. Después de haber probado todos los escenarios posibles y de analizar todas las opciones, nos quedamos con una sola e indiscutible verdad…
Argentina es la única esperanza de Escocia.
Es que cada Mundial sigue exactamente el mismo patrón. Si tenemos suerte, Escocia clasifica. La pasamos espectacular, tomamos demasiada cerveza, jugamos un fútbol verdaderamente espantoso y después nos volvemos a casa. A partir de ese preciso momento, toda nuestra atención se enfoca en una sola cosa: quién va a eliminar a Inglaterra.
Estudiamos el fixture, analizamos cada cruce posible en el torneo y empezamos a sentir pánico a medida que Inglaterra avanza en la competencia.
Te preguntarás por qué no podemos simplemente hinchar por nuestro vecino más grande. Es una larga historia.
Nací en 1966, un año que en Escocia se recuerda para siempre con terror y espanto. El año en que Inglaterra ganó el Mundial.
A ver, para ser justos, lo ganaron una sola vez y de eso ya pasaron 60 años. Pero NUNCA nos dejaron olvidarlo.
¡Por el amor de Dios! Tuvimos que soportar una catarata interminable de comentarios, referencias, documentales, películas, canciones, especiales de televisión y recordatorios. Todo, tarde o temprano, vuelve a 1966.
¿Te imaginás si llegan a ganar de nuevo?
Sería una pesadilla de proporciones bíblicas. No nos quedaría otra opción que buscar la forma de separar físicamente nuestra parte de Gran Bretaña de la de ellos y cubrirnos con un domo electrónico impenetrable, de por lo menos 100 kilómetros de alto, para interceptar y destruir hasta el último rastro de pavadas sobre el Mundial antes de que cruce al espacio aéreo escocés.
Así que, mi amigo argentino, nuestra necesidad de que la Scaloneta le gane a Inglaterra el miércoles es, tal vez, tan gigante como la de ustedes. Para nosotros, la victoria significaría cuatro años más de relativa paz y tranquilidad.
Si llega ese glorioso día, prometemos recibirlos en nuestras casas, servirles el mejor whisky escocés y reírnos juntos como los hermanos y hermanas que siempre debimos ser.
Hagan lo correcto, Argentina… ¡Háganlo por Escocia!
¡Vamos, vamos, Argentina!
Un abrazo grande, Colin.
La carta en el idioma original
Dear Alejandro,
So, it has come to this, my friend. After all the scenarios have been played out and every possibility exhausted, we are left with one indisputable truth…
Argentina are Scotland’s only hope.
You see, every World Cup follows exactly the same pattern. If we’re lucky, Scotland qualify. We have a fantastic time, drink far too much beer, play some truly dreadful football, and then head home. From that moment on, our entire focus shifts to one thing: who is going to beat England.
We study the wall charts, analyse every possible route through the tournament, and become increasingly terrified as England progress deeper and deeper into the competition.
You may ask yourself why we can’t simply support our larger neighbour. It’s a long story.
I was born in 1966—a year forever remembered in Scotland with dread and horror. The year England won the World Cup.
Now, to be fair, they’ve only won it once, and that was 60 years ago. But we have NEVER been allowed to forget it.
Oh my God… we’ve endured an endless stream of comments, references, documentaries, films, songs, television specials and reminders. Everything eventually comes back to 1966.
Can you imagine if they won it again?
It would be a nightmare of biblical proportions. We’d have no choice but to find a way to physically detach our part of Britain from theirs and cover ourselves with an impenetrable electronic dome, at least 100 kilometres high, to intercept and destroy every last piece of World Cup-winning claptrap before it crossed into Scottish airspace.
So, my Argentinian friend, our need for La Scaloneta to beat England on Wednesday is perhaps every bit as great as yours. For us, victory would mean four more years of relative peace and quiet.
Should that glorious day come, we promise to welcome you into our homes, pour you the finest Scotch whisky, and laugh together as the brothers and sisters we were always meant to be.
Do the right thing, Argentina … Do it for Scotland!
¡Vamos, vamos, Argentina!
All my best, Colin.
Fuente: Infobae