Entre desfiles, conciertos y el calor, ciudadanos de otras provincias arribaron a Guayaquil para disfrutar del feriado

Con su esposa del brazo izquierdo y su hija en el derecho, Carlos Villacís disfrutaba el viernes del desfile de carros alegóricos por la avenida 9 de Octubre, en el centro de Guayaquil, como parte de las celebraciones por los 206 años de independencia de la ciudad.

Villacís nació y creció en la urbe porteña, pero hace siete años se trasladó a Santa Elena por motivos laborales. En un principio, pensó que su estadía sería temporal. Sin embargo, allí conoció a Ana, su esposa, con quien formó un hogar y tuvo a su hija, Victoria.

Desde entonces, sus visitas a Guayaquil se han vuelto ocasionales y suelen coincidir con fechas especiales, como cumpleaños o feriados nacionales.

Esta vez, las fiestas de independencia le dieron la oportunidad de regresar a la ciudad donde nació y compartir en familia una de sus celebraciones tradicionales.

“Hace cuatro meses que no venía. Con mi esposa nos pusimos de acuerdo y nos pegamos el viaje. Siempre es lindo volver, sobre todo para ver de nuevo a la familia”, dijo Villacís.

“Siempre que hay fiesta venimos. Y es bonito por los desfiles, la música y todos los festejos”, agregó Ana.

Más adelante, sobre la avenida Malecón, Jorge Ostaiza contemplaba junto a sus dos hijos, Isaac y Kevin, el Palacio Municipal desde la calle.

Desfile estudiantil y de carros alegóricos en la av. 9 de Octubre. Foto: Francisco Verni Foto: Francisco Verni Peralta
Por la mañana, la familia había visitado el parque Samanes. Luego, los desfiles los llevaron al centro de la ciudad. Habían llegado a Guayaquil a las 21:00 del jueves, procedentes de Guaranda.

“Estaba confirmado que íbamos a viajar este feriado. Lo que no estaba confirmado era dónde. Después de varias opciones elegimos Guayaquil. Elegimos bien”, dijo Ostaiza entre risas.

Además de los bailes, conciertos y la gastronomía, el calor y la humedad también acompañaron a esta familia de la Sierra ecuatoriana durante su recorrido por el Puerto Principal.

“El calor es una cosa de locos. A veces no hace ni sol, pero uno siente que se ahoga. Tenemos que hacer pausas cada diez minutos para tomar algo de agua”, contó Ostaiza.

No muy lejos de allí, Vicente Córdova y su novia, Raquel Soria, caminaban por la calle Pichincha luego de presenciar los desfiles en la avenida 9 de Octubre. La tarima instalada en los bajos del Palacio Municipal llamó su atención.

“Queremos baile”, dijo Córdova mientras ambos buscaban asiento alrededor del monumento a la Fragua de Vulcano, a la espera del inicio del espectáculo musical.

La pareja había llegado desde Cuenca la tarde anterior. “Venimos desde Cuenca. Llegamos ayer por la tarde, pero no visitamos mucho porque ya se hacía de noche”, contó Soria.

En su primera visita, ambos quedaron encantados con el centro de Guayaquil y sus espacios para recorrer a pie.

“Muy bonito el centro; está lindo para caminar. Si Guayaquil es así siempre, nosotros volvemos las veces que sean”, expresó Córdova.

A lo largo de la tarde, familias y visitantes de distintas ciudades recorrieron las calles del centro de Guayaquil y participaron en las actividades programadas por el feriado nacional.

Entre desfiles, música y paseos en familia, la celebración reunió tanto a quienes regresaban a su ciudad de origen como a quienes llegaban por primera vez al Puerto Principal. (I)

fuente el universo

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