¿El Tribunal Contencioso Electoral se volvió un tapón para la democracia?

Esta es la cuarta entrega del acróstico que analiza la posibilidad de la existencia de una dictadura en Ecuador. Es el turno de la letra “T” dedicado al Tribunal Contencioso Electoral.

En la primera se profundizó alrededor de “Democracia en Dictadura”, en la segunda sobre “Independencia de Poderes”, en la tercera, el tema fue: “Concentración de Poder”.

Un organismo surgido de la Asamblea Constituyente de Montecristi, con el paso de los años, se convirtió en una barrera o un tapón para la democracia ecuatoriana.

El Tribunal Contencioso Electoral es una institución “pequeña” dentro del diseño estatal; apenas son cinco jueces titulares y cinco suplentes los que, desde 2023, han generado un escenario favorable a los intereses del oficialismo.

Según un principio de la ciencia política moderna: “Las instituciones se legitiman en sus actos” y, desde allí, esta institución ha quedado debiendo.

De acuerdo con una nota de Radio Pichincha, entre mayo de 2024 y julio de 2025, el TCE produjo al menos 15 fallos en contra de movimientos políticos, líderes y representantes de la oposición.

Aquí un resumen: el Pleno del TCE ordenó el archivo definitivo del proceso de revocatoria contra Daniel Noboa; la suspensión de movimientos políticos de oposición una y otra vez; la anulación de los derechos políticos de la vicepresidenta Verónica Abad y, de paso, la descalificación de Jan Topic en la última elección presidencial.

Eso no es todo. En 2024, el TCE sancionó al alcalde de Quito con una multa y la obligación de disculparse públicamente por infracciones graves; además, generó incertidumbre en la resolución del calendario electoral.

Según el expresidente del Tribunal Supremo Electoral, Jorge Acosta, el problema del TCE no es de diseño ni de institucionalidad.

Si el tema recae totalmente en la actuación de los jueces, en las “personas”, encontrar una solución se agrava, al punto que parece que el país se encuentra en un callejón sin salida.

¿Un pecado original?

Hasta 2007, la Función Electoral estaba compuesta por un solo órgano: el Tribunal Supremo Electoral, que durante 61 años estuvo a cargo de los procesos electorales en el país.

Virgilio Hernández, exasambleísta constituyente de Montecristi, explica en este audio la génesis del Contencioso Electoral.

Como explica, se buscaba darle a la función electoral un nuevo diseño independiente y autónomo para la resolución de conflictos de orden jurídico. ¿Qué ocurrió en el camino? La consulta nuevamente la resuelve Virgilio Hernández.

En 1968, el exfiscal de la Alemania Occidental y Premio Nobel de la Paz acuñó una directriz política que hasta ahora se repite: “Atrevámonos a más democracia”. Brandt sostenía que, ante las crisis sociales, la solución era abrir los canales de participación y no cerrarlos.

En el caso ecuatoriano, el sistema incluye una serie de “pesos y contrapesos” frente al exceso de algunas personas e instituciones. Para el caso del TCE, la Asamblea Nacional, como primera institución de la democracia, debería intervenir. No obstante, como precisa Virgilio Hernández, otra salida reside en el propio mandante: la ciudadanía.

Creció en tamaño y punto

El pasado marzo, el TCE se trasladó a su nueva sede ubicada en la Avenida Patria y 12 de Octubre, en la denominada Quinta Presidencial, donde en algún momento estuvo la sede tanto de la Embajada de los Estados Unidos como de la Fiscalía. Como reportó Radio Pichincha, de esta forma quiso poner punto final a un peregrinaje por varios espacios de la capital.

Es un inmueble de 5.000 metros cuadrados en el que trabajan menos de 200 empleados. La institución parece haber crecido en tamaño, pero sus fallos polémicos, lo han vuelto un verdadero “tapón”, “un muro” que levanta más opacidad ante el próximo proceso electoral.

Radio Pichincha

LV

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