El desgaste físico se ha convertido en un factor determinante a medida que la Copa del Mundo avanza hacia sus fases decisivas. A diferencia de la edición de Qatar 2022, donde las distancias entre sedes eran considerablemente cortas, el actual torneo, disputado en Estados Unidos, México y Canadá, impone a los jugadores largos desplazamientos, cambios de altitud y condiciones climáticas radicalmente opuestas de un partido a otro.
El médico deportólogo y director del Centro de Estudios del Deporte de la UBA, Juan Herbella, señaló que esta combinación de factores convierte a esta edición en una de las más desafiantes desde el punto de vista físico. “No cabe duda, este es un Mundial particular para todos los que vivimos cotidianamente el fútbol. Ver escenarios como estos son escenarios distintos”, afirmó durante una entrevista en Infobae al Mediodía, donde conversó con Maru Duffard y Fede Mayol.
El especialista detalló que la exigencia no proviene de una sola causa, sino de la acumulación de múltiples variables que deben gestionar tanto los futbolistas como los cuerpos técnicos. “Es la caja de Pandora. En Qatar se jugaba todo en una hora de distancia como máximo entre las ciudades más lejanas y acá tenés la altura de México, el calor de Dallas, algunos estadios techados y otros descubiertos”, explicó.
En este contexto, advirtió que los viajes tienen un impacto mucho mayor de lo que el público suele imaginar. “Cinco horas de viaje es más que no viajar. Ningún equipo quiere que le toque jugar en Venezuela o en Colombia por la cantidad de traslado”, ejemplificó, subrayando que ese cansancio se suma a la presión natural de una competencia de semejante envergadura.
Herbella remarcó que el aspecto físico no puede separarse del mental. “Estás estresado, compitiendo. Es un evento que se realiza una vez cada cuatro años, donde todo el mundo te está mirando y donde te estás jugando el puesto, porque son 26 que quieren aspirar a jugar entre los once”, sostuvo.

Tecnología y recuperación
El médico también resaltó que los avances en la medicina deportiva han permitido a los futbolistas soportar una intensidad mucho mayor que en décadas pasadas. “El juego es mucho más exigente que antes, es más rápido y más intenso, pero también tiene ventajas. Hoy hay mucho más conocimiento, las intervenciones ante una lesión son menos invasivas, el jugador se recupera mejor y tiene mucho más monitoreo sobre cuán recuperado está”, indicó.
En ese seguimiento, el uso del GPS se ha vuelto una herramienta fundamental. “Hoy es condición sine qua non“, aseguró, antes de explicar que los cuerpos técnicos ya no solo evalúan la carga externa —distancia recorrida o cantidad de esfuerzos—, sino también la carga interna, es decir, la respuesta del organismo de cada futbolista. “Hay herramientas para monitorear eso también”, agregó.

Ese control, dijo, se extiende incluso fuera de la cancha. Lo que antes se conocía como “entrenamiento invisible” hoy se puede medir con exactitud. “Todo lo que hacía el jugador por fuera de lo que entrenaba visiblemente delante del cuerpo técnico ahora se mide”, resumió.
También buscó desmentir algunos mitos sobre la alimentación durante las concentraciones. “Los jugadores no comen chorizo en medio del Mundial. Comen pollo, carne magra. Los permisos son excepcionales, no la regla”, aclaró.
Mucho más que entrenar
Para Herbella, mantener el máximo rendimiento durante un torneo de estas características exige hallar un equilibrio entre diversos aspectos. “El problema a veces es pensarlo como algo unicausal. No hay nada unicausal en la vida. La nutrición es un pilar fundamental en el desarrollo de un deportista, pero también hay que descansar bien y mantener la cabeza en equilibrio”, afirmó.

Con igual firmeza se refirió al consumo de alcohol en el alto rendimiento. “Estos chicos no toman alcohol. Desde inferiores te educan para entender que el alcohol es malo”, dijo.
El médico consideró que los progresos científicos seguirán alargando la carrera de los grandes futbolistas y harán que casos como los de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo dejen de ser una excepción. “Va a ser cada vez más común que lleguen a edades más avanzadas manteniendo un nivel muy competitivo, porque hoy la información que se tiene sobre cada jugador es muchísimo mayor”, explicó.
Antes de finalizar, Herbella puso el foco en el enorme esfuerzo que implica intentar convertirse en futbolista profesional. “Uno de cada mil de una categoría vive bien del fútbol. Los otros novecientos noventa y tantos se dedican a otra cosa. Hicieron un esfuerzo enorme y no les pagaron nada”, reflexionó.
Fuente: Infobae