Los automóviles que circulan a diario por el paso a desnivel de la avenida Carlos Luis Plaza Dañín son testigos del montaje del tradicional árbol gigante de Navidad, que cada año adorna el ingreso al Policentro, el primer centro comercial de Guayaquil.
La estructura habría comenzado a montarse a inicios de septiembre de 2026, con la colocación de los moldes que dan forma al árbol. Desde entonces, los trabajos avanzan progresivamente, marcando el inicio de los preparativos para la temporada navideña.
Este domingo, 25 de octubre, a dos meses de Navidad, el montaje del árbol, de aproximadamente 28 metros de altura, está cerca de completarse. Solo falta colocar la envoltura verde en la cúspide y en algunas zonas de la parte posterior de la estructura.
El montaje del árbol llama la atención tanto de quienes transitan por los alrededores del centro comercial como de los clientes que acuden a realizar sus compras.
Preparativos navideños en Policentro
Una de ellas es Valentina Rojas, quien llegó al Policentro junto con su hermano Isaías para realizar unos trámites. Mientras buscaban un lugar donde estacionar, ambos repararon en la rapidez con la que se ha levantado la estructura. Para Rojas, verla también fue un recordatorio de que el año está por terminar.
“Buscábamos parqueo y yo justamente le digo a Isaías, mi hermano, que ya mismo estaba el árbol. Rápido caí en cuenta de que ya se acaba el año, otro año”, comentó.
“Una se hace vieja y ni se da cuenta”, agregó entre risas.
Otros estaban entusiasmados por la llegada de Navidad, por los viajes y reuniones entre familiares.
Parte de ese grupo de personas era Rosa Jácome.
“Ya cuando los árboles empiezan a aparecer en los centros comerciales o en el Malecón, olvídese, ya la Navidad está a la vuelta de la esquina. No hay nada que hacer: se fue el año”, dijo la mujer de 55 años.
“Pero qué lindo, yo disfruto esos días porque uno comparte, viaja y ve a familiares que no veía hace tiempo”, contó Jácome.
Opiniones encontradas ante la llegada de las fiestas
Para otros, el efecto es el contrario. José Salazar, taxista en el norte de la ciudad, cuenta que la Navidad es sinónimo de tráfico.
“Yo, cada que empiezo a ver los árboles en la calle, ya me empiezo a mentalizar para esos días caóticos. Para uno que es taxista, esos días son un dolor de cabeza”, afirmó.
Así, el ambiente navideño comienza a cultivarse de a poco en el Puerto Principal. (I)
Fuente: El universo