La guerra entre Estados Unidos e Irán ha tenido múltiples aristas, y una de las razones clave del fracaso de la ofensiva estadounidense ha sido la efectividad de los drones iraníes. Según un documento confidencial obtenido por The Economist de una fuente fidedigna, Rusia se habría ofrecido a proporcionar a Irán drones inmunes a interferencias y entrenamiento para usarlos contra las tropas estadounidenses en el Golfo y posiblemente en otras regiones.
Hasta ahora, se creía que el gobierno de Vladimir Putin solo había compartido información de inteligencia que permitía a Irán atacar a las fuerzas de EE.UU. en Oriente Medio. Sin embargo, esta es la primera evidencia de que Moscú podría haber ofrecido suministrar armas innovadoras en cantidades suficientes para infligir numerosas bajas a las fuerzas estadounidenses y aliadas, según la exclusiva reportada.
Los detalles del plan secreto
El plan consiste en que Rusia entregue a Irán 5.000 drones de fibra óptica de corto alcance, similares a los utilizados en la guerra de Ucrania, un número indeterminado de drones guiados por satélite de mayor alcance y entrenamiento para ambos tipos. La propuesta, de diez páginas, fue elaborada por el GRU, el servicio de inteligencia militar ruso, para ser presentada a Irán. El documento incluye seis diagramas y un mapa con la ubicación de islas frente a la costa iraní.
Aunque el documento no tiene fecha, se estima que fue redactado durante las primeras seis semanas de la guerra, cuando existía la posibilidad real de que el presidente Donald Trump ordenara un ataque terrestre contra territorio iraní, posiblemente para tomar la isla de Kharg, una importante terminal petrolera. No hay pruebas directas de que el documento haya sido entregado a los iraníes, ni de que los drones hayan llegado a Irán o que el programa de entrenamiento haya comenzado.
Reacciones y contexto regional
Fuentes de inteligencia regionales informadas sobre el plan lo consideran plausible, aunque no pudieron corroborarlo de forma independiente. Christo Grozev, experto en servicios de inteligencia rusos, señaló que la propuesta coincide con otras evidencias de que el GRU busca maneras de incrementar el apoyo ruso a Irán durante su guerra con Estados Unidos e Israel. Además, concuerda con los indicios que surgen en la región sobre una mayor cooperación militar entre ambos países.
A finales de marzo, funcionarios de inteligencia occidentales afirmaron que Rusia se preparaba para enviar a Irán versiones mejoradas de sus drones de largo alcance tipo Shahed, que inicialmente compró a Irán en 2022 y comenzó a producir en 2023. Estas versiones rusas pueden evadir mejor las defensas aéreas y transportar cargas útiles más pesadas, pero no representan un cambio radical en sus capacidades.
La revolución de los drones de fibra óptica
Los drones de fibra óptica han transformado el campo de batalla en Ucrania al crear amplias “zonas grises” donde vehículos y soldados a campo abierto son atacados sin piedad. En lugar de ser guiados mediante señales de radio, que pueden ser interferidas, los operadores los controlan a través de finos cables que se extienden tras ellos. Esto permite ataques de precisión a distancias de más de 40 km.
Estos drones han aparecido recientemente en Líbano, donde Hezbollah, grupo afín a Irán, los ha utilizado para atacar a las fuerzas israelíes. Funcionarios israelíes confirmaron que fueron suministrados por la Guardia Revolucionaria Islámica, la fuerza militar más poderosa de Irán, pero no precisaron si su origen era ruso.
En la guerra de Ucrania de 2024, los drones de fibra óptica surgieron como una forma de contrarrestar los inhibidores que ambos bandos utilizaban para neutralizar los drones radiocontrolados. Rusia los empleó con resultados devastadores un año después de su producción en masa. Aunque son menos maniobrables que sus homólogos inalámbricos, transmiten imágenes de vídeo más nítidas y no emiten señales de radio que el enemigo pueda usar para localizar y atacar al operador.
Los drones guiados por satélite y Starlink
La segunda parte del plan ruso consiste en suministrar a Irán drones de largo alcance guiados por satélite equipados con terminales Starlink. Rusia los había utilizado para localizar y evadir o atacar las defensas aéreas ucranianas, siendo muy eficaces contra la logística ucraniana, incluso operando mucho más allá del frente. Sin embargo, en 2026, Elon Musk impidió a las fuerzas armadas rusas el acceso a Starlink, bloqueando todas las terminales que operaban en Ucrania, excepto las incluidas en una “lista blanca” aprobada por el gobierno ucraniano.
La propuesta rusa sugiere que estos drones podrían desviarse y utilizarse en Oriente Medio, donde no existen tales restricciones. Aunque se especula que la conectividad Starlink en esa región también se interrumpiría con el tiempo, aún podrían causar “desorden” a las fuerzas estadounidenses durante ese período.
Entrenamiento y reclutamiento
El tercer elemento del plan es la capacitación. El documento propone reclutar operadores de drones entre los aproximadamente 10.000 estudiantes iraníes que cursan estudios en universidades rusas. Otras comunidades que podrían ser reclutadas son los tayikos, que hablan ruso y una variante del persa, y la minoría alauita en Siria, leal al régimen derrocado de Bashar al-Asad. La propuesta sugiere que todos serían evaluados para garantizar su lealtad y evitar el extremismo religioso.
El contexto estratégico
El texto del informe del GRU sugiere que fue redactado en un momento en que la principal amenaza para Irán era un asalto anfibio estadounidense para abrir el estrecho de Ormuz o tomar la isla de Kharg. Señala que las lanchas de desembarco estadounidenses serían particularmente vulnerables a los ataques con drones debido a su baja velocidad. Un diagrama ilustra cómo operadores de drones iraníes entrenados por Rusia podrían atacar una flotilla de desembarco lanzando enjambres de cinco o seis drones desde posiciones ocultas a unos 15-30 km de distancia. Si bien ahora parece muy improbable que Estados Unidos intente desembarcar tropas en Irán, esta posibilidad preocupó a funcionarios rusos e iraníes al comienzo de la guerra.
El documento del GRU señala que Rusia está muy comprometida en su quinto año de “operación militar especial” en Ucrania. Esto limitaría los recursos que puede destinar a ayudar a Irán. La propuesta también indica que Rusia correría riesgos políticos y militares al involucrarse más en la guerra de Irán. Sin embargo, una asistencia limitada complicaría cualquier operación estadounidense. Además, según el documento, seguiría siendo negable, lo que evitaría arrastrar a Rusia a un conflicto abierto con Estados Unidos.
Fuente: Infobae