Un informe difundido por Acción contra el Hambre revela que aproximadamente dos tercios de las personas que padecen hambre extrema en el planeta se encuentran en apenas diez países. En total, 177 millones de habitantes afrontaron niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda durante 2025, según el documento presentado antes del Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora cada 16 de octubre.
La organización identificó a Nigeria, la República Democrática del Congo, Sudán, Yemen, Afganistán, Myanmar, Bangladesh, Pakistán, Sudán del Sur y Siria como las naciones con mayor cantidad de personas afectadas. Este grupo sumó cerca de dos terceras partes de los 266 millones de individuos que sufrieron inseguridad alimentaria aguda en 47 países y territorios durante el año pasado.
El informe destaca que la concentración del hambre se intensificó a pesar de que la producción mundial de alimentos fue suficiente para cubrir las necesidades de la población. Entre los factores que explican esta paradoja se mencionan:
- La falta de acceso a los alimentos
- Los conflictos armados
- Los desplazamientos forzosos
- La pobreza
- El deterioro de los servicios básicos
- Los recortes en la ayuda humanitaria
En el desglose por país, Nigeria lideró la lista con 30,6 millones de personas en situación crítica. Le siguieron la República Democrática del Congo, con 27,7 millones; Sudán, con 24,6 millones; Yemen, con 18,1 millones; Afganistán, con 17,4 millones; Myanmar, con 16,7 millones; y Bangladesh, con 16 millones. Asimismo, Pakistán registró 11 millones, Sudán del Sur 7,8 millones y Siria 7,2 millones.

La cifra combinada de las diez crisis más severas descendió respecto a los 196,5 millones reportados en el informe anterior. No obstante, Acción contra el Hambre advirtió que esta disminución no refleja necesariamente una mejora real en las condiciones, ya que la falta de datos de algunos territorios —como Etiopía, que en 2024 contabilizó casi 22 millones de afectados— influyó en la comparación.
Los incrementos más notorios ocurrieron en Myanmar (2,3 millones más), República Democrática del Congo (2,1 millones más), Afganistán (1,6 millones más) y Yemen (1,4 millones más). En estos cuatro países, los conflictos, la inestabilidad política y los desplazamientos agravaron las dificultades de las familias para conservar sus viviendas, tierras, ganado, empleos y acceso a los mercados.
Ali Ahmed, un padre desplazado que reside en el campamento de Al-Saad, en Yemen, compartió su testimonio con el equipo de la organización:
“La guerra nos obligó a huir de nuestro hogar y nos dejó sin nada. Algunos días encontramos trabajo, otros no, y a menudo no podemos permitirnos comprar suficiente comida para nuestros hijos”.
Sudán del Sur apareció por primera vez entre los diez países con mayor número de damnificados. Las proyecciones para 2026 indican que alrededor de 10 millones de personas —más del 80% de su población— requieren asistencia humanitaria. El conflicto, los desplazamientos, las restricciones al acceso de las organizaciones humanitarias y el peor brote de cólera en dos décadas han incrementado la presión sobre el sistema sanitario nacional.
En Sudán, las estimaciones apuntan a que 33,7 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2026, es decir, 3,3 millones más que el año anterior. El informe también consigna disminuciones en Nigeria, Sudán, Pakistán y Siria. Bangladesh presentó la mayor reducción, con 7,6 millones menos de afectados que en 2024, vinculada a mejoras en la agricultura adaptada al clima y a una menor dependencia de la asistencia externa.
La organización incluyó a Malí, Níger y Gaza entre los territorios de especial preocupación por la gravedad de sus crisis alimentarias y nutricionales. En Malí, se prevé que 1,54 millones de personas padezcan inseguridad alimentaria aguda en 2026. En Níger, donde uno de cada cuatro niños sufre malnutrición aguda, la proyección alcanza a 2,42 millones de personas.
En Gaza, el informe estima que 1,6 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda. El 87% de las tierras agrícolas ha sufrido daños y el 81% de los invernaderos ha quedado destruido. Los flujos de ayuda se redujeron un 37% y apenas la mitad de los camiones que ingresaron a la Franja logró descargar los suministros.

Durante 2025 se confirmaron dos situaciones de hambruna en un mismo año, localizadas en zonas de Sudán y Gaza. En ambos casos, el conflicto armado actuó como principal detonante, junto con las restricciones a la ayuda, los desplazamientos poblacionales y la destrucción de medios de vida e infraestructuras esenciales.
Las consecuencias han golpeado con especial dureza a los sectores más vulnerables. En los países analizados, 30 millones de niños sufrieron malnutrición aguda, mientras que 6,5 millones de mujeres embarazadas y lactantes padecieron la misma condición. Además, cerca de 10 millones de menores de cinco años atravesaron formas graves de desnutrición aguda.
El documento también registró que 1,4 millones de personas alcanzaron en 2025 la fase 5 de inseguridad alimentaria, denominada Catástrofe, el nivel más extremo de la clasificación. Esta cifra multiplicó por nueve los 155.000 casos reportados en 2016. Asimismo, más del 80% de las personas en fase 3 o superior residían en 33 países y territorios que aparecen de forma recurrente en los informes sobre crisis alimentarias.
Fuente: Infobae