Denuncian ‘estrategia deliberada’ de Rusia contra la salud en Ucrania

La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este lunes lo que califica como una «estrategia deliberada y calculada» por parte de Rusia para destruir los sistemas de atención médica en Ucrania, con el objetivo de «castigar a la población» en el contexto de la invasión que comenzó en febrero de 2022 por orden del presidente ruso, Vladimir Putin.

En su informe titulado «No hay ningún lugar seguro para curarse», la ONG señaló que pudo documentar, entre abril de 2022 y diciembre de 2025, más de 20 ataques contra instalaciones médicas donde realizaba actividades. Además, cuatro hospitales en los que trabajaba MSF han quedado totalmente destruidos.

Asimismo, la organización especificó que sus equipos han tenido que abandonar siete bases de ambulancias y han perdido el acceso a más de 80 localidades en seis provincias donde brindaban atención mediante clínicas móviles de atención primaria. Esto es consecuencia de los más de 2.800 ataques contra la atención sanitaria documentados en ese período por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Robin Meldrum, coordinador de MSF en Ucrania, sostuvo:

«Estos ataques son demasiado sistemáticos, demasiado frecuentes y demasiado precisos como para ser circunstanciales».

Y añadió:

«Cuando los hospitales son alcanzados repetidamente, cuando las ambulancias son blanco de drones de precisión, cuando se asesina a personal sanitario mientras se dirige a entregar medicamentos en vehículos claramente identificados, esto no es una coincidencia. Se trata de un patrón; y detrás de los patrones hay una intención».

La organización subrayó que estos ataques contra la infraestructura médica, sumados al miedo que generan en los civiles, han provocado una crisis en el acceso a la atención sanitaria para quienes necesitan tratamiento médico no urgente o para pacientes con enfermedades crónicas.

Una encuesta realizada por MSF a 187 civiles en provincias cercanas al frente reveló que el porcentaje de quienes tenían acceso a la atención sanitaria «siempre» o «la mayor parte del tiempo» se redujo del 72% antes de la escalada de la guerra a solo el 35% desde entonces. En contraste, el porcentaje de quienes logran acceder a la atención «rara vez» o «nunca» aumentó de un 7% al 35%.

Esta situación se traduce en sufrimiento e incluso muerte de personas a causa de enfermedades que cuentan con tratamiento. Enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes o la epilepsia se han convertido en una amenaza para la vida de miles de personas debido a la interrupción del tratamiento y los retrasos en el acceso a la atención médica.

A esto se suma la falta de personal en los centros sanitarios que aún siguen operativos. MSF pone como ejemplo un hospital de Jersón que cuenta con apoyo de la organización, donde el número de médicos se ha reducido en un 66% desde 2022. Asimismo, los equipos de la ONG trabajan en el este y el sur de Ucrania bajo la amenaza constante de ataques con drones.

Entre los casos más impactantes figura el ocurrido el 29 de septiembre de 2025, cuando una enfermera y el director de un centro de salud apoyado por MSF repartían medicamentos en un vehículo claramente identificado en Líman, provincia de Donetsk. Fueron alcanzados por un dron, lo que provocó la amputación de una pierna al director del centro.

La evolución de las lesiones es palpable para el personal de MSF cerca de la línea de frente y en el centro de rehabilitación temprana en Cherkasi. Si al inicio de la guerra las heridas eran causadas principalmente por artillería, cada vez es mayor la proporción de casos provocados por ataques con drones.

UN «INMENSO» COSTE HUMANO

MSF indicó en su informe que desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, «el coste humano ha sido inmenso, y sigue aumentando». La Misión de Supervisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas (HRMMU) ha documentado que más de 15.000 civiles han muerto y más de 40.000 han resultado heridos como «resultado directo» de la guerra. Las víctimas aumentaron un 30% en 2025 respecto a 2024 y un 70% respecto a 2023.

A esto se suma el número de desplazados: más de 5,8 millones de refugiados a finales de 2025, con una cifra de desplazados internos estimada en 3,7 millones en octubre de 2025. En ese momento, Rusia había logrado ocupar cerca del 20% del territorio ucraniano.

«Más allá de las heridas traumáticas, las afectaciones al sistema sanitario han generado una carga creciente sobre emergencias no quirúrgicas», explica la ONG en su informe. Esto se refiere a la bajada en el acceso médico de la población y a la escasez de suministros y personal médico en los centros a los que llegan los civiles que buscan tratamiento.

Asimismo, MSF alertó de que los ataques rusos contra infraestructura energética han aumentado el sufrimiento de los civiles, afectando el funcionamiento de los hospitales y privando a las comunidades de calefacción, electricidad y agua potable, con graves consecuencias durante el último invierno, cuando se registraron temperaturas de hasta 25 grados bajo cero.

Desde el inicio de la guerra, se ha registrado un aumento «dramático» del número de personas con heridas a largo plazo que requieren atención compleja. Al menos 300.000 personas con discapacidad han sido registradas oficialmente por el Ministerio de Políticas Sociales de Ucrania desde febrero de 2022.

El aumento de la demanda de servicios de rehabilitación temprana ha supuesto una carga adicional para el sistema sanitario. Los equipos de MSF trataron a 755 pacientes en 2023 y 2024 en el marco de un programa de rehabilitación temprana para heridos de guerra, cifra que aumentó a 795 pacientes en 2025.

Entre 2024 y 2025, el número de pacientes con múltiples fracturas aumentó un 51%, mientras que los pacientes con amputación de extremidades inferiores aumentaron un 14%. Las amputaciones múltiples se triplicaron, y el número de personas con amputaciones de dedos «aumentó drásticamente».

ATAQUES CONTRA TRABAJADORES MÉDICOS

Por otra parte, MSF lamentó que 33 trabajadores médicos y pacientes han muerto en ataques contra instalaciones sanitarias desde el inicio de la invasión, mientras que otros 930 han resultado heridos, según datos de la OMS.

Una enfermera de 27 años que trabaja en un hospital apoyado por MSF en el este de Ucrania relató:

«Nos hemos acostumbrado a trabajar con estas hostilidades. Hay una ansiedad latente constante. Nadie está en pánico, pero todo el mundo está tenso».

La ONG subrayó que los trabajadores médicos de primera línea son esenciales para mantener la vida en las zonas de conflicto, pero en el marco de este conflicto se han convertido cada vez más en «víctimas directas e indirectas» de las hostilidades, a pesar de estar protegidos por las Convenciones de Viena.

MSF señaló que otra «alarmante expresión» de la amenaza a los civiles es la táctica del ‘double tap’, en la que se lanza un segundo ataque o bombardeo contra los equipos sanitarios o personas que se acercan a dar ayuda tras un primer ataque. Esto convierte el hecho de prestar ayuda a las víctimas en «un riesgo letal».

«Para los equipos médicos, las implicaciones son profundas: la decisión de acercarse a una zona afectada por un ataque no puede basarse únicamente en criterios médicos, sino que debe sopesarse la probabilidad de un segundo ataque», argumentó MSF. Y añadió: «Esto obliga a tomar una decisión de vida o muerte a personas cuyo único propósito es llegar a los heridos lo más rápido posible, y tiene un efecto innegablemente paralizante en la respuesta de emergencia en las zonas afectadas».

Fuente: Infobae

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