Construye: Los factores detrás de a crisis del movimiento político de María Paula Romo

Los movimientos políticos Construye y Unidad Popular (UP) corrieron la misma suerte cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) aprobó su cancelación del registro de organizaciones políticas en abril de 2026. Según el órgano electoral, Construye y UP no contaban con el 50% de adherentes para mantener su vigencia.

La diferencia es que UP logró revertir la cancelación al acudir al Tribunal Contencioso Electoral (TCE). Construye no lo consiguió y recurrió a la Corte Constitucional (CC).

Iván González, quien aún ejerce como secretario general y representante legal de Construye, explica que el 12 de junio se planteó una acción extraordinaria de protección en la CC en contra de las resoluciones del TCE.

La acción extraordinaria de protección ya fue sorteada y recayó en manos del juez constitucional José Luis Terán.

Sin embargo, está consciente de que la CC no tiene un plazo definido para responder y el trámite de la causa podría demorar. “Seguimos esperando que se nos notifique si va a haber una audiencia de pruebas o una audiencia de alegatos”, comenta.

Puntualiza cuál es el estado actual de Construye: “En este momento estamos suspendidos, como tal, cualquier acción que hagamos, que no sea la de defendernos en derecho, no puede ser considerada jurídicamente válida”.

“Una vez que tengamos una respuesta de la CC, la organización tendrá que tomar decisiones respecto de su propia participación política y de su proyección al futuro, no es una cuestión que se toma individualmente”, argumenta.

Momentos clave en el origen y descenso de Construye
El nombre de Construye apareció en 2020, pero surgió como un colectivo denominado Ruptura de los 25; en 2004 y en 2007 respaldó la candidatura de Rafael Correa para presidente. En 2012 se formalizó como movimiento político.

González destaca uno de los momentos relevantes de Ruptura: “La organización política nació rompiendo con el correísmo porque después del 30-S de 2010 empezó una persecución. Frente a eso marcamos distancia, convencidos de que todo ese proyecto político se desdibujó porque buscó concentrar el poder”.

Subraya los temas que incluyó el ideario de Ruptura y luego Construye:

El Estado debe tener límites.
La lucha anticorrupción es fundamental en los procesos políticos.
Los grupos económicos deben estar separados de la política.
Educación pública adaptada a los desafíos del futuro.
Modernizar el sistema laboral.

Por otro lado, recuerda que varios perfiles del movimiento político jugaron un rol importante en la administración del expresidente Lenín Moreno (2017-2021).

“Ocurrió el intento de golpe de Estado del 2019 que algunos quieren minimizar y una protesta por el tema de los combustibles. Ahí el correísmo jugaba un papel de desestabilización. Y en ese juego se crearon narrativas para afectar a varios de nuestros cuadros que en ningún proceso se ha podido probar algo, por ejemplo, contra nuestra compañera Romo (…). Otros compañeros, frente a este ataque, decidieron dar un paso al costado”, argumenta González.

Romo fue destituida como ministra de Gobierno en 2020, se le acusó de utilizar bombas lacrimógenas caducadas en el paro de 2019.

Construye fracasó como alternativa política por varios factores
¿Por qué fracasó esta alternativa?

El analista político Juan Manuel Fuertes, expresidente de la extinta Democracia Popular y de la Unión Demócrata Cristiana, evalúa que Construye adoptó una posición de centro político que “constituyó una esperanza en medio de la desestructuración del sistema de organizaciones políticas en el Ecuador”.

Esa posibilidad se incrementó en 2023 tras el asesinato de Fernando Villavicencio, excandidato presidencial por Construye y Gente Buena, porque el movimiento político alcanzó un número relevante de asambleístas y colocó a Construye como un protagonista importante en el escenario político del país, con proyección, explica.

“Atribuyo fundamentalmente a dos factores el fracaso que ha tenido Construye”, menciona Fuertes. Divide el primer factor en algunos aspectos:

Falta de un esquema de modernización como organización política.
Necesidad de incorporar una planificación estratégica, la gerencia política.
Un número importante de asambleístas sin un sentido de pertenencia, sin una militancia real.
“El segundo factor al que atribuyo el fracaso es el modelo de gestión que aplicaron. Es decir, quienes asumen como sus principales líderes, María Paula Romo e Iván Granda, están físicamente ausentes del país. Eso imposibilita una conducción eficaz, más aún cuando Construye se convirtió en la antítesis del Gobierno de Daniel Noboa”, expresa Fuertes.

Señala que esa ausencia física influyó para que el Ejecutivo debilite al bloque legislativo de Construye y que Henry Cucalón, excandidato presidencial en 2025, no haya logrado destacar en el ambiente polarizado.

En enero de 2024, Noboa se refirió a Construye cambiándole de nombre a “Destruye” y sugiriendo que debía desaparecer. “Eso obligaba a tener una posición de disputa política sensatamente estratégica, lo cual no ocurrió”, dice Fuertes.

Además, apunta otro error de Construye por el que no ha logrado revertir la cancelación: “Se ha podido observar una excesiva y precaria capacidad de carácter jurídico. Afrontan una condición similar a la de UP, pero procesalmente se manejan mal”.

Construye debe evitar repetir los mismos errores
Alfredo Espinosa, analista político y electoral, evalúa que había expectativa sobre lo que podía hacer Construye como un espacio para la centroderecha, pero fue poco lo que ofreció como alternativa porque se dejó influir de los mismos males de la política.

Si la CC ya no permite dar un paso atrás a lo actuado por el CNE y el TCE, Espinosa observa que a los fundadores de Construye les queda una opción: armar una nueva organización política y emprender la recolección de firmas, pero advierte que surgirá un problema si no tiene una base social y se repetirá la situación.

Plantea una sugerencia a la dirigencia de Construye: “Lo más sano sería generar procesos de inserción en otras tiendas políticas si su afán es no desaparecer de la escena político-partidista y de esa manera tratar de construir procesos más sólidos, sin cometer los errores del pasado. Pero buscar firmas, cambiar de nombre, con los mismos rostros generará los mismos problemas”.

Ejemplifica los errores:

Hubo ausencia de cuadros, buscó candidatos externos.
No tener una militancia propia y sólida.
Transfuguismo o ‘camisetazo’.
Contradicciones internas que dañan a la organización.
“Eso le pasó factura en el último proceso electoral (2025). Buscó a toda costa ganar las elecciones con Villavicencio, se acabó esa figura con el asesinato y se acabó el partido, sin haber sido el partido de él”, comenta Espinosa.

“Pareciera que a sus dirigentes muy poco les interesa el destino de la organización política. Quedaron en orfandad”, agrega.

 

 

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