El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, realizó este lunes su primer viaje internacional desde que asumió el cargo, con destino a Kiev. Allí prometió mantener el apoyo a Ucrania frente a las que calificó como “escandalosas amenazas” de Rusia hacia su país. La visita ocurrió horas antes de una reunión clave de los aliados europeos para discutir la asistencia militar a la nación invadida.
Burnham llegó a la capital ucraniana el mismo día en que se conmemora el 35° aniversario de la independencia de Ucrania, acompañado por el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa. Durante un discurso junto al presidente ucraniano Volodimir Zelensky, el premier británico sostuvo que Ucrania “no es una carga para nuestra seguridad, sino la línea del frente que protege a Europa”, comparando la situación con la lucha contra la Alemania nazi. Antes de llegar, había afirmado: “Rusia no debe tener ninguna duda sobre nuestra determinación”. Y agregó: “No cederemos hasta que se haya establecido una paz justa y duradera”.
Un misil de largo alcance que irrita al Kremlin

Se espera que Burnham anuncie la autorización para que la empresa de defensa MBDA comparta información clasificada que permita a Ucrania producir localmente el misil de crucero de largo alcance franco-británico SCALP. La medida generó un rechazo inmediato de Moscú: el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que la decisión británica “echaría más leña al fuego” y que Moscú la consideraba “de forma extremadamente negativa”.
“Reino Unido está implicado en esta guerra del lado del régimen de Kiev. Reino Unido echa leña al fuego de forma metódica y habitual, y trama planes de forma metódica y habitual para impedir incluso el más mínimo avance en el proceso de resolución pacífica”, declaró Peskov ante la prensa. El vocero ruso añadió que el ejército ya recopila datos de forma sistemática para identificar la ubicación de las instalaciones donde se fabricaría el misil, con el objetivo de “destruirlas”.
La advertencia se suma a otra formulada la semana pasada, cuando Moscú amenazó a Londres con “consecuencias” no especificadas por el suministro de drones a Kiev, luego de que trascendiera que, por primera vez, se habían utilizado drones de fabricación británica en ataques de largo alcance contra Rusia. En esa oportunidad, Burnham había afirmado que Londres estaba comprometido a apoyar a Ucrania “al 100%” frente a lo que calificó como “esta guerra ilegal”.

La tensión entre Londres y Moscú venía en ascenso desde antes de este nuevo cruce: Rusia retiró ayer a su embajador en Reino Unido, Andrei Kelin, sin nombrar reemplazo inmediato, en una señal que expuso el deterioro de los vínculos bilaterales, aunque la embajada rusa en Londres aseguró que la medida no implica una rebaja formal de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Una coalición copresidida por Londres, París y Berlín

La reunión de este lunes, de los Estados miembros de la llamada “Coalición de Voluntarios”, está copresidida por Reino Unido, Francia y Alemania, con la participación remota del presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán. La coalición, surgida por iniciativa franco-británica para agrupar a países dispuestos a desplegar fuerzas de paz en Ucrania en caso de un alto el fuego, se convirtió en un foro para apoyar a Kiev ante la incertidumbre sobre el respaldo de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
Ucrania busca adquirir más sistemas de armamento para acelerar su propia campaña de ataques de largo alcance contra objetivos energéticos y logísticos rusos, entre ellos refinerías de petróleo y almacenes de distribución, en momentos en que su ofensiva contra la logística de comercio electrónico rusa —con blancos como Ozon y Wildberries— continúa día a día.
Más fondos europeos y advertencia sobre la escasez de Patriot

La Unión Europea anunció este lunes un nuevo paquete de ayuda de 6.100 millones de euros (unos 7.100 millones de dólares) para Ucrania, destinado a fortalecer su defensa antiaérea y aumentar sus reservas de misiles y municiones. A su vez, Macron había prometido el sábado que Francia entregará a Kiev nuevos misiles interceptores.
Los misiles balísticos que lanza Rusia son extremadamente rápidos y siguen una trayectoria parabólica a gran altitud que dificulta su interceptación, y las armas de fabricación ucraniana no permiten neutralizarlos, por lo que Kiev depende de sistemas avanzados del exterior, en especial los Patriot estadounidenses. Zelensky reveló que los envíos de esos interceptores disminuyeron de forma sostenida desde 2023: Ucrania recibió 675 unidades ese año, frente a 364 en 2025 y apenas 264 en 2026, mientras que, según el mandatario, Rusia puede producir alrededor de 100 misiles balísticos al mes. Estados Unidos afronta a su vez una escasez de esos misiles debido a su propia guerra contra Irán, lo que lo vuelve reticente a suministrar grandes cantidades a Kiev.
Ataques que no cesan y diplomacia estancada
Durante la noche, almacenes de una plataforma de comercio electrónico fueron alcanzados en el sur de Rusia, y la caída de escombros cerca de uno de ellos causó la muerte de dos niños e hirió a otros siete, según las autoridades locales. En las últimas semanas, las fuerzas rusas lanzaron contra Kiev oleadas de misiles balísticos que dejaron decenas de muertos. El presidente ruso, Vladímir Putin, había asumido el sábado la intensificación de los ataques contra territorio ucraniano y advirtió que Kiev “abrió la caja de Pandora” al atacar la economía rusa, por lo que Moscú prevé apuntar, entre otros blancos, a las exportaciones agrícolas ucranianas.
Según la ONU, las muertes de civiles por la guerra alcanzaron sus niveles más altos desde los primeros meses de la invasión, mientras que los esfuerzos diplomáticos para poner fin al peor conflicto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial permanecen en punto muerto: Rusia exige amplias concesiones territoriales que Ucrania rechaza, por considerar que solo allanarían el camino para nuevos ataques.
Fuente: Infobae