El mandatario bielorruso, Alexander Lukashenko, dio la orden de excarcelar a 250 prisioneros políticos luego de sellar un pacto con el gobierno de Estados Unidos que contempla la eliminación parcial de medidas restrictivas comerciales.
Se trata de la mayor liberación masiva de opositores en la historia reciente de Bielorrusia y supone un giro significativo en la postura de Minsk frente a las relaciones con el bloque occidental.
El anuncio se produjo después de un encuentro entre Lukashenko y el enviado estadounidense John Coale en Minsk, donde se fijaron los términos del entendimiento diplomático.

Por su parte, el propio John Coale calificó el hecho como “un hito humanitario significativo” y lo vinculó al “compromiso” de la administración de Donald Trump con una diplomacia directa y sin intermediarios.

El acuerdo establece que Washington retirará las sanciones impuestas a dos bancos estatales de Bielorrusia, al Ministerio de Finanzas y a los principales productores nacionales de potasa —uno de los sectores exportadores más importantes del país—.
La líder opositora exiliada, Sviatlana Tsikhanouskaya, expresó alivio y esperanza entre los familiares de los liberados. Agradeció al presidente estadounidense y a su equipo por las gestiones que permitieron la excarcelación de los detenidos.

En sus declaraciones, Tsikhanouskaya señaló:
“Después de años de aislamiento, hay gente que ahora está libre y por fin puede abrazar a sus seres queridos”.
Además, recalcó que la meta sigue siendo la libertad de quienes aún permanecen encarcelados por razones políticas.
Entre los beneficiados figuran personalidades reconocidas de la disidencia y la sociedad civil. La periodista de Belsat TV, Ekaterina Andreyeva, detenida en 2020 mientras cubría protestas y condenada a más de ocho años de prisión, fue una de las excarceladas, al igual que otros comunicadores y activistas.
Su esposo, Ígor Ilyash, también periodista, había recibido una condena de cuatro años de cárcel el año pasado. Asimismo, recuperó la libertad el bloguero opositor Eduard Palchys, quien cumplía una sentencia de trece años por presunta organización de protestas y daños a la seguridad nacional.
Otras personas puestas en libertad son la activista de derechos humanos Nasta Loika, condenada a siete años; miembros del grupo de derechos humanos Viasna como Valiantsin Stefanovich y Marfa Rabkova, ambos sentenciados bajo cargos que organizaciones internacionales consideran de motivación política.

En este contexto, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, celebró la liberación de presos políticos en Bielorrusia y consideró el suceso como “un paso adelante positivo y tangible”.

“Para muchas familias, este es un momento de alivio muy esperado y la oportunidad de reunirse con sus seres queridos. No podemos olvidar que estas personas nunca debieron haber sido encarceladas. Todos aquellos que aún permanecen injustamente detenidos en Bielorrusia deben ser liberados y la represión debe terminar”,
agregó Kallas en su declaración.
Fuente: Infobae