Ante la posible llegada del fenómeno del Niño a finales de 2026, Ecuador debe cambiar su enfoque frente a las inundaciones y pasar de una respuesta reactiva a una política de prevención. Así lo planteó Hernán Mendoza, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Rehabilitación Sin Zanja, Saneamiento y Ambiente (Aersa).
Mendoza señaló que durante el evento del Niño de 2023-2024, un estimado del 56 % de las alertas atendidas por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos correspondió a inundaciones.
“Las inundaciones representan más de la mitad de las emergencias a nivel país”, sostuvo. A su criterio, el dato evidencia la necesidad de preparar a las ciudades antes de que ocurran los eventos extremos.
“Hasta ahora, lo que hacemos siempre ha sido ser reactivos y no preventivos”, afirmó durante su intervención en el evento “Perspectivas público-privadas ante el fenómeno del Niño” que se desarrolló este 28 de agosto en Samborondón.
Redes obstruidas y antiguas
Uno de los principales problemas está en las condiciones de las redes. Mendoza indicó que el 47 % de las redes de alcantarillado y pluviales en Ecuador son compartidas, por lo que una misma tubería puede recibir aguas residuales y grandes volúmenes de agua lluvia.
A esto se suma la antigüedad de la infraestructura. Mendoza estimó que entre 50 % y 60 % de la red ecuatoriana presenta obsolescencia, con tuberías construidas hace 50, 60 y hasta 70 años.
“A la obra pública hay que mantenerla”, dijo.
Falta información sobre las redes
Mendoza también advirtió sobre la falta de información para gestionar la infraestructura. “Es muy difícil gestionar, administrar redes de alcantarillado o de drenaje pluvial cuando no existe la información”, manifestó.
Por ello, planteó como acciones prioritarias levantar información, limpiar y desobstruir las tuberías, realizar análisis estructurales y determinar cuáles requieren rehabilitación.
Según Mendoza, el mantenimiento, la inspección y la rehabilitación pueden reducir entre 30 % y 50 % la capacidad de inundación de las redes, de acuerdo con los protocolos aplicados por su organización.
“Nadie, ni yo me atrevería a decirles que nunca nos vamos a inundar, porque no podemos controlar al fenómeno del Niño, no podemos controlar la cantidad de lluvia que vaya a caer, pero lo que sí podemos controlar es cuán preparada está nuestra red”, señaló.
El mantenimiento puede corregir problemas como reboses por sedimentos, bloqueos y fallas localizadas.
Sin embargo, Mendoza aclaró que otros casos requieren soluciones adicionales, como colectores subdimensionados, desbordamientos de ríos y zonas urbanas ubicadas en cotas bajas.
“La prevención más económica puede estar, literalmente, debajo de nuestros pies”, agregó el titular de Aersa.
Fuente: El Universo
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