El jefe del Gobierno británico, Andy Burnham, aseguró que Rusia intervino en la consulta de 2016 donde el Reino Unido decidió salir de la Unión Europea. La revelación la hizo durante una entrevista en el programa The Rest Is Politics, cuyo episodio completo se emitirá el lunes. Burnham comentó que al asumir el cargo preguntó de inmediato sobre el tema y obtuvo una respuesta categóricamente positiva.
“Al llegar a Downing Street (sede del primer ministro), pregunté si hubo injerencia de Rusia en el referéndum de 2016. Y me dieron una respuesta clara de que sí, la hubo”, manifestó.
En ese sentido, recalcó que estos hechos “deben quedar registrados (para) ayudar a los votantes de Alemania y Francia a entender que algunas de las políticas son instigadas a través de nuestros enemigos como Rusia”.
Burnham además reconoció que el Reino Unido ha sido demasiado laxo ante los intentos de actores extranjeros de influir en su proceso político y que no se ha informado lo suficiente a la ciudadanía. Sus declaraciones se conectan con las advertencias de los últimos años sobre los medios estatales rusos y las cuentas en redes sociales como canales de influencia. El primer ministro ahora impulsa una política de mayor transparencia sobre esas amenazas.
Este cambio es significativo porque los Gobiernos británicos anteriores, especialmente los conservadores, sostuvieron que no había pruebas de una interferencia rusa exitosa en el referéndum. Burnham sería, según la prensa británica, el primer primer ministro en confirmar públicamente esa sospecha.
Burnham asumió el cargo el 20 de julio de 2026, tras reunirse con el rey Carlos III en el palacio de Buckingham. Sucedió a Keir Starmer, quien había anunciado su dimisión a finales de junio después de una serie de escándalos y rectificaciones. La presión interna sobre Starmer había crecido tras las elecciones locales de mayo, en las que el Partido Laborista perdió más de 1.000 concejalías.

El antecedente institucional más relevante es el informe sobre Rusia del Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento, publicado en julio de 2020. El comité reprochó al Gobierno y a los servicios de inteligencia que no hubieran evaluado a fondo el impacto de los medios estatales rusos y de las cuentas de “trolls” en la consulta. Al no existir esa evaluación, el comité no pudo pronunciarse sobre los efectos reales, y ese vacío ha alimentado la controversia desde entonces.
Burnham ya había endurecido el tono hacia Moscú. El mes pasado, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, habló de pruebas de que Rusia intentó interferir en las elecciones generales de 2019.
El primer ministro vinculó su declaración con la situación europea. Dijo haber tratado con el canciller alemán, Friedrich Merz, la amenaza de Alternativa para Alemania (AfD) durante un encuentro en Berlín esta semana. El partido ultraderechista ha obtenido buenos resultados en recientes elecciones regionales, lo que complica la posición de Merz.
Según Burnham, Merz le dijo que AfD está claramente vinculado con Rusia, y añadió que, a su juicio, mediante financiación.
Su tesis es que Londres ha sido demasiado pasivo. Considera que hablar abiertamente del asunto ayuda a los votantes de países como Alemania o Francia, donde los partidos de extrema derecha aspiran a ganar, a entender que parte de esas corrientes las promueven adversarios del continente.
Los conservadores respondieron que Burnham cuestiona la autenticidad del voto de 2016 y que intentar volver atrás va contra los intereses del país. Algunos medios británicos especulan con que el primer ministro use estas declaraciones como pretexto para repetir la consulta.
Según HuffPost UK, Burnham afirmó que un nuevo referéndum sobre el Brexit podría ser “posible” en el próximo programa electoral laborista, aunque también afirmó que quiere cerrar esa década. Quedan abiertas tres incógnitas: el origen de la información, el alcance real de la injerencia y sus consecuencias políticas.
Fuente: Infobae