En Alemania, más de 180.000 personas se manifestaron este sábado en 34 ciudades, convocadas por la iniciativa GenZ-regelt (“GenZ lo arregla”, en español). La mayoría de las movilizaciones fueron pacíficas, pero al final hubo incidentes violentos, especialmente en Frankfurt.
La organización había declarado su protesta como pacífica. No obstante, comerciantes y policía en las grandes ciudades se prepararon ante el riesgo de que las manifestaciones fueran usadas por grupos extremistas. Las demandas incluían inversión en educación, seguridad social, sanidad, protección climática y rechazo al servicio militar obligatorio. Las marchas comenzaron sin problemas en Berlín, Hamburgo, Maguncia, Múnich, Núremberg, Erfurt, Magdeburgo, Dresde, Leipzig y Colonia.

El punto más crítico fue Frankfurt. La concentración inició pacífica, pero al final del recorrido hubo enfrentamientos. La policía usó gas pimienta y cañones de agua contra manifestantes que lanzaban botellas y petardos.
Pasadas las 22:00 hora local, la Policía de Frankfurt reportó en redes sociales que continuaban los hechos violentos en el centro: “Se han roto los escaparates de varios comercios. Además, se están lanzando cócteles Molotov contra las fuerzas de intervención. Hacemos un llamamiento a todas las personas ajenas al conflicto para que eviten o abandonen el área del centro de la ciudad”.
En Colonia, la policía suspendió la marcha porque algunos participantes llevaban el rostro cubierto y usaban pirotecnia. También recurrieron a cañones de agua. Entre 200 y 300 manifestantes quedaron rodeados para su identificación; desde ese grupo lanzaron petardos y botellas, según la cadena ntv.
En Berlín, la manifestación de GenZ-regelt en la Puerta de Brandeburgo fue pacífica y terminó después de las 17:00 (16:00 GMT). Otra concentración, convocada por grupos de extrema izquierda en la plaza Rosenthaler Platz a las 17:30, movilizó a círculos antiisraelíes bajo el lema “Por Líbano y Palestina”, según el diario Tageszeitung.

El Ministerio Federal del Interior indicó que parte del entorno extremista de la izquierda radical alemana y grupos vinculados a movimientos extremistas extranjeros han unido fuerzas para movilizar apoyos.
“Todos tenemos en la mente esas imágenes de Francia: saqueos, casas incendiadas, vehículos policiales en llamas y agresiones a agentes de policía”, declaró Roman Poseck, ministro del Interior del estado de Hesse, cuya capital, Fráncfort, es el centro financiero de Alemania. “Francia no debe servir de modelo en este sentido”.
Ante el temor a disturbios, varios comercios en distintas ciudades alemanas tapiaron sus escaparates y planearon cierres anticipados, incluso en el lujoso bulevar Kurfürstendamm de Berlín.

La Generación Z toma las riendas
Los organizadores enfatizan la creciente presión sobre las generaciones jóvenes en la mayor economía de Europa.
“El Gobierno no ha dado ninguna respuesta a nuestras preocupaciones, salvo seguir aplicando recortes e imponiéndonos más cargas”, afirmó Steve, un joven de 18 años que iba a intervenir en una concentración en Múnich, dirigiéndose al canciller Friedrich Merz. “Seguiremos ejerciendo nuestro derecho fundamental de reunión hasta que deje de ignorarnos”.
Las protestas ocurren mientras Alemania busca reactivar su crecimiento económico y enfrenta presión sobre pensiones y servicios públicos ante el retiro de la generación del baby boom y la reducción de la población activa.

Sin embargo, surgen dudas sobre quién impulsa realmente la campaña, dado que participan diversos grupos políticos y de la sociedad civil.
La organización nacional de estudiantes de secundaria BSK se distanció de la iniciativa y planea una protesta independiente el 20 de noviembre.

“Nos distanciamos de ‘Gen Z regelt’, pero no de los propios estudiantes, que tienen preocupaciones legítimas”, dijo el jueves la secretaria general de la BSK, Amy Kirchhoff.
Sean Baker, estudiante de la Universidad Técnica de Berlín, dijo que se uniría a las protestas para denunciar el mal estado de los edificios del campus.
“Cuando entras y accedes a las aulas, parece un edificio abandonado”, afirmó a Reuters. “Y, sin embargo, se supone que debemos estudiar aquí de forma habitual”.
(Con información de Reuters)
Fuente: Infobae