La reconocida periodista Paulina Villegas, autora de una investigación de The New York Times publicada el 3 de octubre de 2026 (actualizada el 5 de octubre), reveló en una entrevista con N+ que los adolescentes estadounidenses involucrados en el tráfico de armas hacia México muestran una postura «cínica» frente a las consecuencias de sus actos. El reportaje, fruto de un trabajo de campo en Phoenix, Arizona, documenta cómo jóvenes de secundaria revenden armas a operadores del Cártel de Sinaloa.
«Yo estoy dando un servicio»

Villegas explicó que no está segura de que estos jóvenes comprendan la magnitud de la violencia que generan las armas que ellos mismos facilitan. Según la periodista, los entrevistados repitieron una misma lógica:
- No se consideran responsables de lo que ocurre después de la venta.
- Aseguran que ofrecen «un servicio» y que no son quienes usan las armas.
- Sostienen que, si ellos no lo hicieran, otros lo harían.
«Lo que hagan ya con esas armas no es mi problema porque yo no lo estoy haciendo», resumió Villegas, reflejando la actitud de los jóvenes. En el reportaje, uno de ellos, apodado «El Flaco», de 18 años, expresó una idea similar: mientras él obtenga su ganancia, lo que hagan los cárteles no le incumbe.
Dinero, estatus y pertenencia

Cuando le preguntaron si el dinero, el estatus y el sentido de pertenencia influyen en esta actividad, Villegas respondió que son factores «importantísimos» y que no pueden ignorarse. Señaló que, como cualquier adolescente, estos jóvenes buscan «sentirse cool» en una cultura donde las armas son algo cotidiano, distinto a lo que ocurre en México. En ese entorno, portar armas otorga estatus. La periodista mencionó una «tradición» escolar: el estudiante más popular es aquel que lleva una ametralladora en la cajuela de su auto estacionado afuera de la secundaria.
Seis meses de investigación en Arizona
Villegas, quien lleva años cubriendo narcotráfico y crimen organizado en México y Estados Unidos, dedicó más de seis meses a investigar el tráfico internacional de armas. Su trabajo la llevó a Arizona para analizar el flujo hacia Sonora. Su hallazgo principal fue que, aunque no son los únicos proveedores, los estudiantes de secundaria aparecen cada vez con más frecuencia como suministradores. Uno de los jóvenes entrevistados tiene apenas 16 años y otro comenzó a comprar armas a los 14.
Para la periodista, este fenómeno no se entiende sin el contexto estadounidense: amplia disponibilidad de armas, pocos requisitos para comprar armas de alto calibre de forma legal, y mercados privados en WhatsApp, Telegram y Signal. Los operadores de los cárteles mexicanos buscan esas armas y conectan con los proveedores «de forma casi natural».
Lo que documenta el reportaje

Según The New York Times, cuatro traficantes de entre 16 y 19 años, todos estudiantes o exalumnos de secundarias del oeste de Phoenix, permitieron a la reportera observar sus transacciones. Entre los datos clave:
- Escala: las autoridades mexicanas estiman que hasta 500 mil armas ingresan cada año desde Estados Unidos a México.
- Red juvenil: uno de los jóvenes, identificado como JM, dijo coordinar a decenas de estudiantes de al menos 20 secundarias en Phoenix. La mayoría de las armas, según él, llegan al Cártel de Sinaloa.
- Datos federales: de más de 11 mil traficantes con edad identificada por la ATF entre 2017 y 2021, casi un tercio tenía menos de 25 años y cerca del 5 % menos de 17. Estas cifras son nacionales y no precisan cuántos abastecían a México.
- Ganancias: una pistola Beretta de 9 mm comprada legalmente por unos 700 dólares puede revenderse hasta en 1,500.
- Métodos: los jóvenes dijeron borrar números de serie, usar chats efímeros y reportar armas como robadas tras comprarlas.
AJ Gibes, de la ATF en Phoenix, declaró al Times que para los jóvenes esto es «una oportunidad para ganar dinero rápido». Meta, por su parte, indicó que no permite la compra ni venta de armas en sus plataformas y que bloquea cuentas cuando detecta esa actividad.
El impacto en México
De acuerdo con el reportaje, el flujo de armas hacia el sur alimenta la guerra interna del Cártel de Sinaloa y contrarresta la ofensiva del gobierno mexicano. El texto atribuye a esas armas parte de los crímenes más violentos del país, con decenas de miles de víctimas. El tema ha sido parte de la agenda bilateral: México promovió una demanda contra fabricantes estadounidenses de armas, pero la Corte Suprema de EE.UU. la desestimó en junio de 2025. Las identidades de los adolescentes se mantienen en reserva por la naturaleza ilegal de sus actividades, y sus dichos fueron corroborados parcialmente por autoridades y expertos, según el medio.
Fuente: Infobae