Después de un cuarto de siglo de negociaciones, este 1 de mayo comenzó a aplicarse de forma provisional el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. En términos generales, el pacto favorece inicialmente a los productores latinoamericanos, quienes podrán exportar sus mercancías al bloque europeo con bajos costos, ganando terreno frente a los productores locales. Por su parte, los europeos esperan acceder al mercado de los cuatro países del Mercosur con bienes y servicios que hasta ahora enfrentaban elevados aranceles.
España se consolida como la gran triunfadora del acuerdo, al convertirse en la puerta de entrada a Europa para los productos del Mercosur, gracias a sus lazos históricos con Argentina, Uruguay y Paraguay, así como a sus vínculos comerciales previos. Además, los productores españoles confían en incrementar sus exportaciones de aceites de oliva y vinos con denominación de origen protegida (DOP), cuyos impuestos de exportación se reducirán progresivamente hasta desaparecer en 15 años.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, celebró la puesta en marcha del acuerdo, que establece una zona de libre comercio con más de 720 millones de ciudadanos y el 25% del PIB global. Para el Mercosur, implicará la eliminación del 92% de los aranceles a las exportaciones, mientras que la UE suprimirá el 91% de sus impuestos a la exportación. “Frente al proteccionismo, la UE y los países del Mercosur apostamos por la apertura, el multilateralismo y por nuevas oportunidades para el comercio, la innovación y el desarrollo sostenible”, señaló Sánchez en su cuenta de X.
Inquietud en el campo español
A pesar de la apertura comercial que representa para todos los sectores europeos, el sector primario, especialmente agricultores y ganaderos, teme una competencia desleal con los productos sudamericanos. La llegada de bienes a bajo costo desde el otro lado del Atlántico supone un nuevo reto para el campo, que se suma a la reducción del Presupuesto Agrario Común (PAC) y al aumento de los costos de producción, agravado desde el ataque de Estados Unidos a Irán y la disminución del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Los principales sindicatos agrarios denuncian un claro desequilibrio para la Unión Europea. Andoni García, responsable de Organización de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), declaró a Infobae:
“Aquí en España, en la ganadería, las consecuencias son muy importantes, sobre todo el vacuno, el avícola y el porcino. Además de la producción de miel.”
Para García, el acuerdo implica una balanza negativa para el sector agrario debido al volumen de importaciones y exportaciones, y señala que beneficia “a las multinacionales, en contra de los agricultores, ganaderos y consumidores”. También destaca que la eliminación de aranceles permite la entrada de productos a precios inferiores a los costos de producción en España.
“Se suman varias cosas: en Europa los costes están condicionados por normativas respecto a medioambiente, seguridad, sanitarios, bienestar animal, y los productos del Mercosur van a entrar sin cumplir con estas normativas”, afirma García, quien agrega que la diferencia en el nivel de vida también perjudica al campo europeo, ya que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay pueden enviar productos a bajos costos.

Salvaguardas para proteger a los productores europeos
Las protestas de agricultores y ganaderos durante la última semana de febrero rindieron frutos: el Parlamento Europeo rechazó la entrada en vigor provisional del acuerdo en la primera semana de marzo. Ante esto, la Comisión Europea aprobó las salvaguardas exigidas por el campo para proteger los productos agrícolas locales.
Bruselas incorporó al acuerdo umbrales para actuar ante perturbaciones del mercado o subidas bruscas de las importaciones. En concreto, se fijó un umbral del 5% en el incremento medio de las importaciones desde el Mercosur durante tres años, además de un seguimiento continuo de las compras exteriores de productos agrícolas sensibles, con informes periódicos para evaluar la evolución del mercado.
Vino y aceite de oliva, los grandes ganadores
A pesar de los posibles problemas para algunos productores del sector primario, España se perfila como el principal beneficiario del pacto comercial. Según el último informe del Banco de España, al menos 1.709 empresas españolas tienen inversión directa en la región, lo que representa el 37% del total nacional con presencia exterior, destacando en sectores como banca, energía, infraestructura y telecomunicaciones.
El acuerdo prevé la eliminación de aranceles de hasta el 35% en algunos productos industriales. Para el vino y el aceite de oliva, dos de los principales rubros exportadores españoles, se suprimirán por completo los gravámenes, mientras que el calzado europeo pagará un 5% frente al 25% de sus competidores internacionales.
Además, el informe estima que el 15% de las exportaciones latinoamericanas a la UE tienen como destino España, y que “en torno a dos de cada 100 empleos en los países seleccionados tienen un vínculo directo con las exportaciones a España”. Esto posiciona a España como el gran ganador exportador e importador del acuerdo que, tras 25 años de negociaciones, comenzó a funcionar este 1 de mayo.
Fuente: Infobae