En una sola hora, alrededor de las 15:00 del lunes 26 de octubre, cayeron 63 milímetros de lluvia en Guayaquil, una cantidad que equivale aproximadamente al doble de lo que suele acumular la ciudad durante un día completo de invierno.
La intensidad alcanzó la categoría de lluvia torrencial, según la clasificación de la Organización Meteorológica Mundial, y contribuyó a las inundaciones que afectaron calles, viviendas y vías.
El oceanógrafo Jonathan Cedeño, coordinador de la carrera de Oceanografía de la Facultad de Ingeniería Marítima de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), explicó que la estación meteorológica de esa facultad registró la máxima intensidad del aguacero durante la tarde. A lo largo de la jornada, el acumulado llegó a 100 milímetros de precipitación.
Para entender la magnitud del episodio de ayer, hay que compararlo con lluvias habituales.
Cedeño detalló que durante el invierno Guayaquil suele registrar entre 30 y 40 milímetros de agua en un día. Sin embargo, el lunes la ciudad recibió 63 milímetros en apenas 60 minutos, una descarga que concentró en poco tiempo un volumen superior al promedio diario de la temporada lluviosa.
Pero no todo queda allí. El lunes también se rompió otro récord. Según el experto, las precipitaciones acumuladas durante octubre convirtieron a este mes de 2026 en el octubre más lluvioso de la serie histórica de la estación Guayaquil-Aeropuerto, cuyos registros se remontan a 1898.
¿Qué significa que hayan caído 63 milímetros en una hora?
Para entender la dimensión de la tormenta, un milímetro de lluvia equivale a un litro de agua por cada metro cuadrado de superficie.
Por tanto, los 63 milímetros registrados en una hora representan aproximadamente 63 litros de agua sobre cada metro cuadrado.
En una superficie de 100 metros cuadrados, esa cantidad equivale a 6.300 litros de agua.
Cedeño señaló que la intensidad de la precipitación alcanzó los niveles que caracterizan a una lluvia torrencial. Esta categoría se aplica cuando la tasa de lluvia llega a 50 milímetros por hora o más.
La diferencia entre la cantidad acumulada durante un día y la intensidad por hora resulta fundamental.
“Una lluvia puede sumar un volumen considerable durante varias horas; pero, cuando descarga una gran cantidad de agua en un periodo corto, aumenta la posibilidad de que las calles se aneguen antes de que los drenajes evacuen el caudal”, explicó.
El especialista relacionó esa concentración de agua con las inundaciones que experimentó la ciudad.
En otras palabras, el problema no estuvo únicamente en cuánto llovió, sino también en la rapidez con la que cayó el agua.
Octubre de 2026 rompe un récord que comenzó en 1898
Pero el aguacero del lunes tampoco es normal para el mes de octubre en Guayaquil.
Según Cedeño, el acumulado mensual convirtió a octubre de 2026 en el más lluvioso para ese mes desde que existen registros en la estación meteorológica Guayaquil-Aeropuerto, en 1898.
Cedeño también explicó que, en un octubre habitual, las lluvias suelen ser mucho menores que durante el invierno.
“En condiciones normales, los meses de febrero y marzo concentran las mayores precipitaciones, con acumulados aproximados de 300 milímetros en cada mes”, señaló.
Una tormenta que comenzó en la madrugada y se intensificó por la tarde
Guayaquil soportó dos momentos de lluvias intensas durante el lunes.
Los reportes de las autoridades registraron precipitaciones y tormentas eléctricas desde la madrugada.
La intensidad disminuyó temporalmente después de las primeras horas del día, pero las lluvias regresaron con fuerza cerca de las 14:00.
Durante la tarde, las precipitaciones provocaron acumulaciones de agua en distintos puntos de la ciudad y complicaron la circulación vehicular.
Los reportes identificaron afectaciones en sectores como la Alborada, Samanes, Guayacanes, Los Ceibos, Pascuales, Mapasingue y Urdesa. También se reportó el ingreso de agua a viviendas y establecimientos, así como interrupciones del servicio eléctrico en algunos sectores.
La emergencia alcanzó vías de circulación y accesos urbanos. La acumulación de agua obligó a cerrar temporalmente tramos de la vía a la costa y accesos a túneles, mientras que varios conductores quedaron atrapados o tuvieron dificultades para avanzar por calles anegadas.
También se reportaron afectaciones en centros comerciales y en instalaciones del Centro de Convenciones.
Según Cedeño, las precipitaciones se extendieron durante aproximadamente seis o siete horas.
Antes de la jornada, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) había emitido advertencias por precipitaciones de alta intensidad para Guayaquil y zonas de la cuenca baja del río Guayas.
¿Por qué colapsó el alcantarillado?
La tormenta de la tarde del lunes dejó 89 sectores de Guayaquil con acumulación de agua. De esos, 15 llegaron a niveles calificados como inundaciones.
De la temporada atípica y que está ligada al fenómeno de El Niño, esta última lluvia concentró más sectores con estragos. Zonas de la vía a Daule, Ceibos, Alborada, Sauces se convirtieron en piscinas, con carros atascados.
Álex Anchundia, gerente de Segura EP, dijo que se han hecho trabajos dentro del plan Choque para mitigar impactos con las lluvias, pero lo de ayer fue algo superior a lo que se ve en esta temporada.
El funcionario indicó que ningún sistema del mundo podría evacuar esto tan rápido para evitar colapsos. “En otros días de 60 a 70 mm se puede evacuar, pero la intensidad de ayer fue complicado”, indicó Anchundia.
La afectación en la zona de los Ceibos tuvo componentes adicionales. El agua que bajó de la zona alta de la Perimetral complicó la situación. En la avenida Leopoldo Benítez el agua se acumuló. El problema que se generó fue que allí está el cerramiento por la obra vial que se construye. Anchundia indicó que ese cerramiento hizo una especie de dique y que el agua que bajaba no tenía dónde correr.
El Niño y las aguas cálidas favorecen las precipitaciones
Esta lluvia no sería la más fuerte o la única de esa magnitud durante este fenómeno de El Niño.
Cedeño indicó que las temperaturas superficiales del mar frente a la costa ecuatoriana se encontraban entre 27 °C y 29 °C, condiciones cálidas que favorecen la evaporación y aumentan la humedad disponible en la atmósfera.
Esa humedad puede ser transportada hacia el Litoral por los vientos y contribuir al desarrollo de sistemas de lluvia.
Sin embargo, aclaró que el desarrollo de las lluvias también depende de la evolución de otros sistemas atmosféricos. Entre ellos mencionó la zona de convergencia intertropical, que influye en las precipitaciones estacionales y cuya posición puede aumentar la incidencia de lluvias sobre Ecuador.
Por ello, advirtió que no se puede descartar la aparición de precipitaciones incluso más intensas.
Finalmente, dijo que la ciudadanía puede contribuir a reducir las afectaciones mediante el manejo adecuado de los residuos y recomendó no arrojar basura en las calles y sacar las fundas de desechos en los horarios establecidos para la recolección. (I)
Fuente: El universo