El gobierno ruso, mediante un decreto firmado por el presidente Vladimir Putin, dispuso la toma de control de propiedades pertenecientes a cuatro compañías europeas de Francia, Alemania, Suecia y Bélgica. La medida se inscribe dentro de la estrategia de represalias de Moscú contra los países que respaldan a Ucrania en el conflicto bélico.
El documento, difundido el jueves, detalla que las empresas afectadas son la fabricante de pisos Tarkett (Francia), la productora de envases Menshen (Alemania), la firma de empaques Sverige International Holdings (Suecia) y la compañía de productos de higiene Ontex (Bélgica). También se incluyen activos rusos de Eviosys, la antigua división europea de envases metálicos que el grupo estadounidense Sonoco compró en diciembre de 2024, los cuales figuran a nombre de su filial en los Países Bajos.
La administración temporal de estos bienes quedó a cargo de firmas rusas de perfil bajo hasta ahora.
Lo ocurrido esta semana se alinea con una práctica que el Kremlin ha reconocido abiertamente: la confiscación de propiedades de empresas occidentales como respuesta directa a las sanciones y al suministro de armamento europeo a Ucrania. El portavoz presidencial Dmitry Peskov confirmó que el país de origen de cada compañía fue uno de los criterios empleados para decidir qué activos intervenir, enmarcando la acción dentro de lo que llamó “expropiaciones ilegales de propiedad rusa” por parte de esas naciones.
El Kremlin señaló que esta acción contra Tarkett, Menshen, Sverige International Holdings y Ontex amplía una tendencia iniciada el mes pasado, cuando se tomaron medidas similares contra el gigante alimentario Nestlé y las cadenas minoristas Auchan y Metro.

“Su país de origen fue uno de los factores tomados en cuenta al tomar la decisión”, explicó Peskov, y añadió que esas naciones estuvieron implicadas en “expropiaciones ilegales de propiedad rusa”.
Según el Kremlin, estas medidas responden a la participación de países de la Unión Europea (UE) en “hostilidades directas en el campo de batalla”, aunque calificó los pasos como “reversibles”.
Ontex, que emplea a 350 personas en Rusia y opera una planta en las afueras de Moscú, informó que fue notificada del decreto y que “considerará las acciones apropiadas para salvaguardar sus activos y la continuidad de las operaciones de Ontex Rusia”.
Sonoco, por su parte, detalló en su informe de 2025 que completó su salida de Rusia en 2022, pero que adquirió activos adicionales (equivalentes al 0,5% del total de la compañía) como parte de la compra de Eviosys.

Tarkett indicó que está “perdiendo el control efectivo sobre sus operaciones en Rusia” y que evalúa la situación.
Putin reconoce “desventajas” en la confiscación de activos
Antes de la publicación del decreto, Putin se dirigió a empresarios rusos y admitió que la toma de activos occidentales conlleva “ciertas desventajas”, aunque no precisó cuáles.
El mandatario instó a las empresas rusas que asumen la gestión de los activos extranjeros a buscar financiamiento nacional, en lugar de recurrir a capital externo. Puso como ejemplo la crisis financiera global de 2008, que golpeó con fuerza a la economía rusa, para advertir sobre los riesgos de una exposición excesiva a los mercados internacionales. Putin sostuvo que los países extranjeros actúan movidos por sus propios intereses al invertir.
Fuente: Infobae