Crítica unánime de la UE al acuerdo de diésel entre Trump y Putin

Este jueves, durante la cumbre del Consejo Europeo en Bruselas, los mandatarios de la Unión Europea manifestaron su respaldo a Ucrania después de que Estados Unidos autorizara la venta de diésel ruso en su territorio. La medida fue calificada como un financiamiento indirecto a la guerra que Rusia mantiene contra Kiev, en un contexto donde los ataques se intensifican y Ucrania busca asegurar recursos para el próximo año.

Varios primeros ministros y jefes de Estado expresaron su postura al llegar a la cumbre, cuestionando el acercamiento entre Donald Trump y Vladimir Putin. La mayoría defendió la necesidad de mantener presión económica sobre Rusia, aunque hubo una excepción notable: el primer ministro de Bulgaria, Rumen Radev, respaldó la decisión estadounidense argumentando que ayuda a controlar los precios de los combustibles.

Kaja Kallas, Alta Representante de la UE para Política Exterior, fue una de las primeras en rechazar el pacto. Ironizó al afirmar que Washington y Bruselas tienen «enfoques diferentes sobre esta guerra». Según la diplomática europea, «hay que presionar al agresor para que detenga la guerra» y «no a la víctima para que se rinda».

«Presionar a Ucrania no es el enfoque correcto y por eso Europa sigue apoyando a Ucrania», añadió Kallas.

Además, señaló que la postura de Estados Unidos se mantiene desde hace más de un año, y que si Rusia no ha logrado sus metas es porque «Europa es un actor fuerte en este escenario».

El primer ministro de Portugal, Luis Montenegro, se sumó a las críticas. Sostuvo que la medida de Trump «no constituye una medida eficaz ni coherente» para enfrentar el incremento de los precios energéticos ni para poner fin al conflicto en Ucrania.

«No es una medida eficaz, no supone una solución al problema que tenemos delante. Y tampoco es coherente, porque envía una señal equivocada en relación con la agresión de Rusia contra Ucrania», declaró Montenegro antes de ingresar a la cumbre.

El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, coincidió en que «incrementar la financiación de la guerra de Rusia» es «una mala señal». Defendió que es necesario «limitar los ingresos que Rusia puede obtener de sus exportaciones».

El primer ministro de Lituania, Gitanas Nauseda, hizo un llamado:

«Por favor, mantengámonos unidos dentro de nuestra familia, porque Rusia está poniendo en cuestión nuestro modo de vida, nuestras normas, el Estado de derecho, las reglas democráticas, los derechos humanos, todo».

La «problemática» dependencia del petróleo ruso

El primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, calificó la situación en Ucrania como «muy peligrosa» debido al aumento de los ataques aéreos, y lamentó «este nuevo acuerdo» entre Trump y Putin. Instó a los líderes europeos a enfocarse en la financiación a Kiev, especialmente para cubrir las necesidades del próximo invierno.

Orpo también propuso nuevas sanciones contra Rusia, como la suspensión de visados turísticos para ciudadanos rusos.

«Espero que hoy podamos acordar en las conclusiones iniciar el proceso para estudiar cómo podemos dejar de expedir visados a los ciudadanos rusos. Creo que es evidente que tenemos que hacerlo», remachó.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, subrayó la urgencia de dejar de depender de los combustibles fósiles rusos, ya que cada compra a Moscú significa fondos para «financiar la guerra».

Frederiksen también calificó como «problemático» la dependencia de varios ejércitos del sistema Starlink, propiedad de Elon Musk, el cual ha operado con menor velocidad recientemente tras los desacuerdos entre Estados Unidos y Ucrania.

Una cerveza menos cada europeo, podemos permitírnoslo

El nuevo primer ministro de Letonia, Andris Kulbergs, defendió el apoyo financiero continuo a Ucrania.

«Deberíamos pensar menos en nosotros mismos y más en lo que es mejor para Europa en general», esgrimió.

Kulbergs insistió en que los fondos requeridos por Ucrania equivalen a «una cerveza menos para cada europeo al año y podemos permitírnoslo».

«Si bebemos menos salvamos sus vidas, tan simple como eso», recalcó.

Además, pidió más sanciones contra Rusia, comenzando por los visados, y una mejor implementación de las sanciones existentes.

El primer ministro de Estonia, Kristen Michal, abogó por endurecer las sanciones: limitar la venta de combustible ruso, restringir el tránsito de grano ruso por la UE y suspender la emisión de visados a ciudadanos rusos.

«Es comprensible que uno no les quiera cerca de sus casas», añadió.

El primer ministro de Países Bajos, Ron Jetten, declaró que «la única razón por la que continúa la guerra sin sentido es porque Putin ha elegido que así sea». Por ello, el líder ruso podría terminarla iniciando negociaciones para una paz «justa y duradera».

«Mientras no sea así, los ucranianos tendrán que defenderse a sí mismos y defender los valores europeos, y permanecemos hombro con hombro con los ucranianos», añadió Jetten.

Posteriormente, reclamó a los líderes de la UE «hacer más» tanto en el ámbito militar como financiero, y lamentó que algunos socios «se están quedando atrás» en el respaldo a Kiev.

Bulgaria apoya el acuerdo de EE.UU.

La única disidencia fue la del primer ministro de Bulgaria, Rumen Radev, quien respaldó el acuerdo entre Washington y Moscú debido a los «elevados precios de los combustibles», que considera el principal problema de Europa «ahora mismo».

«Agradecemos cualquier medida destinada a reducir los precios de los combustibles y garantizar nuestra competitividad. No apoyo los ataques contra ninguna refinería. Tampoco apoyo los ataques contra centrales energéticas, como los que Rusia lleva a cabo contra las instalaciones energéticas de Ucrania», explicó Radev.

Fuente: Infobae

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