El fenómeno climático conocido como El Niño se repite cada dos a siete años, cuando el océano Pacífico se calienta anormalmente cerca del ecuador. El episodio de 2026 podría ser el más potente desde 1950, con más del 90% de probabilidad de alcanzar una intensidad muy alta entre octubre y diciembre.
En Argentina, esto significará precipitaciones superiores a la media en el Litoral y la región central durante el último trimestre de 2026, temperaturas más bajas en varias provincias y un peligro de inundaciones que podría alargarse hasta abril de 2027. El pico se espera en diciembre, y el Gobierno nacional ya puso en marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027 con provincias y municipios. La pregunta ahora no es si El Niño llegará con fuerza, sino cuánto territorio abarcará.
El Niño alcanza su máxima potencia y los modelos anticipan más intensidad
Los científicos utilizan el índice Niño 3.4 para medir la temperatura del Pacífico ecuatorial. En la semana del 16 de septiembre de 2026, ese indicador llegó a +3,0 °C, según el informe del 21 de septiembre de la Escuela de Clima de Columbia (CCSR/IRI). Los 22 modelos que monitorea esa institución coinciden en que el índice seguirá por encima de lo normal, y la mayoría prevé que supere los +3,0 °C entre octubre y diciembre.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) emitió una advertencia: existe más del 90% de probabilidad de que el evento sea muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-2027. Además, hay un 75% de probabilidad de que entre octubre y diciembre supere la intensidad de cualquier El Niño registrado desde 1950.
La NOAA emplea el índice RONI, que descuenta el calentamiento global progresivo, para aislar la anomalía propia de El Niño. Su valor más reciente fue de 1,4 °C en junio-agosto de 2026.
El meteorólogo Mauricio Saldívar, en un informe de Meteored, estimó que este episodio alcanzaría una temperatura oceánica superior a la de los eventos de 1982-1983 y 1997-1998, con una intensidad máxima de 2,7 °C por encima de lo normal. Sin embargo, advirtió que un océano muy cálido no siempre genera inundaciones catastróficas en tierra; el impacto depende de la distribución de las lluvias sobre las cuencas fluviales.

Zonas con más lluvias y temperaturas más bajas
El Servicio Meteorológico Nacional argentino (SMN) pronostica para octubre-diciembre una mayor probabilidad de lluvias por encima de lo normal en el Litoral, Córdoba, partes de Cuyo, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia. En esas mismas zonas, la temperatura media podría quedar por debajo de los valores históricos.
José Luis Stella, pronosticador del SMN, indicó que el fenómeno avanza según lo previsto, ya alcanzó intensidad fuerte y se espera que llegue a su punto máximo entre fines de primavera y comienzos de verano. Precisó que
«en gran parte de Argentina se espera una mayor chance de registrar lluvias por sobre lo normal»
y que
«en la región del Litoral las probabilidades de lluvias son mayores»
debido a la dinámica propia del Niño.
Sobre las temperaturas, el especialista señaló:
«Con respecto a las temperaturas, en esta época se suelen dar condiciones asociadas al Niño: más lluviosas, más húmedas, y con temperaturas más bajas de lo normal, particularmente las máximas»
El SMN también prevé una reducción de la amplitud térmica, es decir, menor diferencia entre temperaturas máximas y mínimas, lo que implicaría menos jornadas de calor extremo sobre la franja central y el noreste, aunque sin descartar episodios aislados.

Es clave entender que un trimestre con precipitaciones superiores a la media puede tener semanas secas con pocos episodios intensos, o lluvias frecuentes de baja intensidad. El total acumulado no descarta tormentas fuertes en períodos cortos, ni implica lluvias constantes todos los días.
Gobierno activa plan federal y expertos delinean tres escenarios
El Gobierno nacional activó medidas preventivas. El vocero presidencial Adrián Ravier informó que la Agencia Federal de Emergencias (AFE), del Ministerio de Seguridad, coordina el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027 junto con provincias y municipios.
Las acciones incluyen el fortalecimiento de alertas meteorológicas e hidrológicas, preparación de equipos de rescate y mantenimiento de rutas nacionales. El Instituto Nacional del Agua, bajo el Ministerio de Economía, monitorea en tiempo real los ríos de la Cuenca del Plata.
Pedro Di Nezio, director del SMN, confirmó que el episodio actual es comparable en intensidad al de 1997, pero advirtió que los efectos más graves sobre el territorio nacional podrían llegar más tarde:
«Durante el verano, en enero y febrero [se podrían generar las inundaciones], pero los efectos más fuertes de los Niños intensos anteriores se registraron en marzo y abril»

Saldívar describe tres escenarios posibles según la persistencia de las lluvias sobre las cuencas del Paraná y el Paraguay. El primero, moderado, es un evento oceánico histórico sin lluvias persistentes en la cuenca, lo que no implicaría una inundación histórica en tierra. El segundo propone una respuesta similar a 1997-1998: precipitaciones superiores y crecidas importantes sin la persistencia excepcional de 1983. El tercero, el más extremo, combina un fenómeno muy fuerte con lluvias persistentes sobre ambas cuencas, con una posible crecida prolongada comparable a la de 1982-1983.
Stella subrayó la importancia de mantenerse informado:
«Lo fundamental será actualizarse, tener en cuenta todas las alertas, avisos a corto plazo y pronósticos semanales que se van emitiendo. De acá a los próximos seis meses vamos a estar en esa línea»
Di Nezio, por su parte, advirtió que tras El Niño suele llegar La Niña (la fase opuesta, que genera sequías en Argentina) y que el próximo ciclo podría durar más de un año.
Fuente: Infobae