Más de 500.000 hectáreas en riesgo: la doble amenaza de El Niño que pone en jaque al agro en Manabí

Manabí enfrenta una doble amenaza climática: de los 1,2 millones de hectáreas agrícolas, más de 506.000 tienen susceptibilidad media a movimientos en masa (deslizamientos) y otras 14.664 hectáreas presentan susceptibilidad alta.

A esto se suman más de 101.000 hectáreas expuestas a inundaciones, según el Plan de Acción Nacional ante el evento de El Niño.

El riesgo no está concentrado en un solo punto. Mientras las zonas altas y las estribaciones de la provincia enfrentan la posibilidad de deslizamientos, derrumbes y flujos de lodo, los valles y sectores cercanos a las cuencas de los ríos Chone y Portoviejo tienen mayor exposición a inundaciones.

El documento oficial señala que en el caso de los deslizamientos, las 506.281 hectáreas clasificadas con susceptibilidad media representan casi un tercio de los 1,68 millones de hectáreas agrícolas ubicadas en esa categoría a escala nacional.

La amenaza por agua también es extensa: el plan identifica 69.272 hectáreas agrícolas con susceptibilidad media a inundaciones y 32.006 hectáreas con susceptibilidad alta. Lo que suma 101.000 hectáreas inundables.

En las laderas, el impacto puede alcanzar cultivos como cacao, maíz y café, además de pastizales para ganado. En las zonas bajas, las anegaciones comprometen cultivos como maíz, arroz, cacao y musáceas, detalla el informe.

Un fenómeno que ya cambia la rutina del campo

En el campo manabita, productores de cacao, plátano y otros sectores ejecutan medidas para reducir las pérdidas. Además, los productores describen un escenario que ya empieza a sentirse en determinadas zonas

Rafael Torres, presidente de la Federación Nacional de Productores de Plátano del Ecuador (Fenaprope), señala que las lluvias comenzaron con fuerza desde agosto en sectores del norte y noroccidente de la provincia.

“Nosotros tenemos lluvias desde agosto, septiembre; ahora están mucho más intensas, más fuertes”, afirma Torres.

Reveló que sectores como El Carmen, Manga del Cura, La Concordia y zonas cercanas a la cordillera ya han recibido aguaceros acompañados de fuertes vientos.

Indicó que el problema no es únicamente la lluvia. Para los productores, un temporal también puede significar que una vía quede bloqueada y que una cosecha que logró sobrevivir no pueda llegar al mercado.

Las rutas hacia Pichincha, Flavio Alfaro y Chone, así como el corredor Tosagua-Rocafuerte, aparecen entre los puntos de preocupación mencionados por los representantes producti

Los cultivos de plátano son algunos de los más afectados en la provincia de Manabí por las lluvias. Cortesía del Ministerio de Agricultura.

Plátano: zanjas, anclajes y ramadas contra el temporal

Torres explica que los agricultores están realizando apuntalamientos y anclajes preventivos para evitar que las matas sean derribadas por las corrientes fuertes. También están excavando zanjas de drenaje manualmente, utilizando picos y palas para facilitar la evacuación del agua.

Otra estrategia consiste en reforzar las estructuras utilizadas para proteger la fruta. Los productores están construyendo ramadas con techo de zinc, debido a que el plástico puede resultar insuficiente frente a vientos fuertes.

Torres advierte que el impacto ya se refleja en la calidad de la fruta.

“Uno de los principales problemas ahora es la sigatoka negra, enfermedad que afecta la superficie foliar de la planta de plátano y reduce su capacidad para producir fruta de calidad exportable”, detalla.

El cacao se prepara contra el agua y la humedad

En las plantaciones de cacao, la prevención comienza dentro de las fincas.

Jonathan Sabando, de la empresa Inducacao, explica que los productores realizan podas preventivas para reducir la sombra y la humedad acumulada dentro de los cultivos.

El objetivo es disminuir las condiciones que favorecen enfermedades como la monilla y la fitóftora. También se están limpiando canales de drenaje, dando mantenimiento a albarradas y revisando los niveles de agua.

“Estamos atendiendo todos los temas, todos los puntos críticos dentro de nuestra finca”, explica Sabando.

Señala que lo que más les preocupa es cuando el agua permanece durante varios días dentro de una plantación. El productor relata el caso de una finca ubicada en el valle de Higuerón, cerca de Portoviejo, donde murieron alrededor de 50 árboles de cacao después de que el agua permaneció más de quince días en el terreno.

El problema puede afectar incluso a árboles adultos. Un árbol de 10, 15 o 20 años puede sufrir daños por el exceso de agua y perder su capacidad productiva, afirma.

“El cacao necesita fermentación y secado, pero los tendales abiertos dependen del sol. Si las lluvias se prolongan durante varios días, el productor puede quedarse sin condiciones para completar el proceso. Por eso, asociaciones y centros de acopio están reforzando marquesinas, mientras algunos productores analizan el uso de secadoras artificiales a gas”, expresa.

Sabando considera que esta infraestructura puede marcar la diferencia para evitar que el grano se deteriore durante un periodo prolongado de lluvias.

En Manabí hay 122.000 hectáreas destinadas al sembrío de cacao, según el INEC.

Las industrias también buscan ponerse a salvo

El sector industrial observa otro riesgo. Aseguran que no basta con proteger la producción si después no existe una vía para transportarla.

Víctor Moreira, director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Producción de Manabí, explica que las empresas están elaborando planes de mitigación individuales, mientras los gremios intentan compartir información sobre los puntos más vulnerables.

Uno de los ejemplos está en el sector avícola. Moreira explica que, después de experiencias en inviernos anteriores, las granjas han dejado de instalarse exclusivamente a nivel del suelo y ahora existen instalaciones ubicadas en lomas y zonas altas.

Dentro del gremio menciona a Avepechichal, empresa que produce alrededor de 1,5 millones de huevos diarios.

Agrega que la industria también analiza el uso de silos privados para almacenar granos como maíz. La estrategia busca disponer de reservas y reducir la dependencia del transporte inmediato cuando las vías se deterioren.

El riesgo puede terminar en el precio de los alimentos

El efecto del fenómeno de El Niño puede llegar también a los mercados.

En el plátano, una menor proporción de fruta de calidad exportable puede reducir la oferta disponible.

Torres anticipa que la fruta puede escasear y que los precios podrían continuar aumentando si las condiciones climáticas afectan la producción.

El mismo mecanismo puede presentarse con el cacao. Sabando explica que el exceso de humedad favorece enfermedades y puede reducir la producción. Menos cacao disponible significa una menor oferta de materia prima para la industria chocolatera y para los mercados de exportación.

Manabí concentra una parte importante de la producción agrícola nacional y, por eso, el impacto no queda limitado a las zonas rurales.

Qué herramientas tienen los productores

En el Plan de Acción Nacional frente a El Niño, el Estado contempla mecanismos de protección para los productores.

El documento señala que mediante Agroprotege existe un subsidio de hasta el 80 % del costo del seguro agrícola, destinado a cubrir cultivos frente a riesgos climáticos asociados con El Niño.

También contempla capacitación para el manejo integrado de plagas, asistencia técnica en riego y medidas de protección de suelos.

Para los productores afectados existen, además, mecanismos financieros mediante BanEcuador, que incluyen créditos de emergencia, reestructuración de obligaciones y aplazamiento de pagos. (I)

Fuente: El Universo

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