Las Fuerzas Armadas del Reino Unido se preparan para sumar a su flota una nueva generación de drones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, con el propósito de reforzar la seguridad de los soldados y ampliar el conocimiento sobre el campo de batalla. La estrategia contempla la adquisición de aeronaves no tripuladas de larga autonomía, capaces de transportar cámaras y sensores, así como la entrega de más de un millar de equipos pequeños para el uso de las tropas en primera línea.
Estos sistemas se enmarcan en el Plan de Inversión en Defensa británico, que busca renovar las capacidades de vigilancia a larga distancia mediante aeronaves no tripuladas de última generación. El objetivo es sustituir equipos considerados anticuados y agilizar la incorporación de tecnología a las unidades desplegadas. El ministro de Preparación e Industria de Defensa, Luke Pollard, dio a conocer las adquisiciones durante el evento Defence Vehicle Dynamics, una exposición bienal centrada en la guerra terrestre.
“Nuestros soldados merecen la mejor tecnología, y eso es lo que estamos proporcionando”, afirmó Pollard.
El Gobierno británico ha anunciado una inversión de hasta 400 millones de libras esterlinas para poner en funcionamiento el dron AR5, fabricado por la empresa Tekever. Este modelo reemplazará al sistema Watchkeeper, operativo desde 2014, y tendrá capacidad para transportar hasta 50 kilogramos de cámaras y sensores. De manera paralela, se firmó un contrato independiente por 16 millones de libras para suministrar 1.025 drones pequeños, adquiridos a tres compañías pequeñas y medianas con sede en el país.

AR5 transportará 50 kilos de cámaras y sensores
El contrato adjudicado a Tekever incluye una primera orden de seis unidades del AR5, aunque la cantidad podría llegar a 24 aparatos para 2029. El AR5 es un dron de vigilancia de larga autonomía, diseñado para operar durante períodos prolongados. Su capacidad de carga de hasta 50 kilogramos le permite obtener información desde mayores distancias y por más tiempo que los equipos pequeños destinados a las tropas en tierra.
El Ministerio de Defensa señaló que este modelo ya fue empleado por Ucrania en la guerra contra Rusia. El acuerdo con Tekever contribuirá a mantener más de 1.000 empleos cualificados hasta 2030, según el comunicado oficial. Karl Brew, director ejecutivo de Tekever en Reino Unido, declaró:
“Estamos orgullosos de entregar el AR5 al Ejército británico en este momento crítico para la seguridad nacional”.
La empresa fabricará los drones en una planta ubicada en Swindon. De acuerdo con el Gobierno, el programa responde a la necesidad de renovar las capacidades de observación y reconocimiento de largo alcance del Ejército, que hasta ahora dependía del sistema Watchkeeper, en servicio desde 2014.
Más de mil drones pequeños
El acuerdo de 16 millones de libras contempla tres tipos de aeronaves no tripuladas:
- 245 drones FOXE-NATO, desarrollados por Evolve Dynamics. Pesan menos de 250 gramos y están equipados con cámaras infrarrojas, lo que permite su uso en operaciones nocturnas.
- 670 unidades del modelo Skydio X10 INTL, suministradas por Marlborough Communications Limited. Pueden prepararse para el vuelo en menos de un minuto y alcanzar una velocidad máxima de 72 kilómetros por hora.
- 110 drones ‘Sonora’, desarrollados mediante una alianza entre Brigantes Consulting, de Exeter, y Harmattan AI. Están diseñados para entrenar a los soldados antes de que utilicen aeronaves similares en operaciones reales.
El programa tiene como meta acelerar la incorporación de tecnología a las unidades militares, con el objetivo de duplicar la capacidad de combate del Ejército para 2027 y reducir a 24 meses el plazo entre la contratación de un equipo y su llegada a primera línea. Las entregas del contrato están cerca de completarse, según el comunicado oficial. La adquisición fue gestionada por el Grupo Nacional de Dirección de Armamentos y forma parte del Proyecto Rapstone, orientado precisamente a acortar los plazos de incorporación.
Fuente: Infobae