Los futuros del crudo de referencia Brent volvieron a cruzar este miércoles la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, un nivel que no se veía desde finales de julio. El motivo fue una nueva escalada de hostilidades entre Irán y Estados Unidos, que incluyó ataques cruzados contra petroleros en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
El Brent con entrega más cercana subió 3,04 dólares, un 3,1%, hasta 100,95 dólares por barril a las 17:39 GMT, tras tocar un máximo intradiario de 101,58 dólares. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense avanzó 2,75 dólares, un 3%, hasta 95,78 dólares por barril, su cotización más alta desde principios de junio.
Al cierre de la sesión, el Brent se fijó en 101,21 dólares por barril, con un incremento del 3,36% en el mercado de futuros de Londres, según datos del Intercontinental Exchange (ICE). Este es su nivel más elevado desde el 23 de julio. El viernes previo había cerrado en 97,92 dólares.
El detonante fueron los reportes de Irán, que afirmó haber atacado diez buques cerca del estrecho de Ormuz, mientras que Washington comunicó que hundió cinco petroleros iraníes en una escalada significativa del conflicto. Esta ola de golpes al transporte marítimo es la mayor desde el inicio de la guerra hace más de seis meses.
Desde finales de mayo, los contratos de referencia del petróleo habían cotizado mayoritariamente por debajo de los 100 dólares, reflejando expectativas de que el conflicto se mantendría en un segundo plano. El optimismo había crecido tras un acuerdo temporal entre Estados Unidos e Irán para cesar los ataques, aunque sin alcanzar una paz permanente.

Ole Hansen, responsable de estrategia de materias primas de Saxo Bank, señaló:
“El movimiento hacia los 100 dólares del Brent y el hecho de volver a superar esa cota reflejan un mercado que, cada vez más, se ve obligado a revisar su visión sobre cuánto tiempo seguirá la crisis de Oriente Medio limitando el suministro de la región”.
Hamad Hussain, economista sénior especializado en clima y materias primas de Capital Economics, advirtió sobre un riesgo adicional:
“El principal riesgo es que los recientes ataques a petroleros provoquen una disminución de las transferencias de barco a barco en el golfo de Omán, que hasta ahora han desempeñado un papel clave en el suministro de petróleo a los mercados mundiales y en el control de los precios”.

Desde que comenzó la guerra con Irán el 28 de febrero, el Brent alcanzó un máximo de 126,41 dólares por barril el 30 de abril y solo había rozado brevemente los 100 dólares a finales de julio, tras retroceder bajo ese umbral a finales de mayo. Los contratos se encaminaban este miércoles hacia sus mayores subidas diarias en términos porcentuales desde el 1 de septiembre.
La Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) revisó al alza el miércoles sus previsiones para los precios del petróleo de este año y el próximo, ante la rápida disminución de las reservas mundiales por la pérdida de suministro de Oriente Medio en el marco de la guerra en Irán.
El organismo estima ahora que los precios del Brent promediarán unos 91 dólares por barril en el mercado al contado este año, un aumento de casi el 5% respecto de su previsión anterior. Para el WTI estadounidense, la EIA proyectó un promedio de 84,65 dólares por barril, también con un incremento cercano al 5% frente al cálculo previo. El informe se concluyó el 3 de septiembre, antes de la última escalada de tensiones en Oriente Medio, por lo que no contempla el impacto pleno de los ataques más recientes contra el transporte marítimo y las infraestructuras energéticas de la región.
Los consumidores ya venían pagando más de 100 dólares por su petróleo en forma de combustibles refinados, como la gasolina y el diésel, durante la mayor parte de este año, ya que los conflictos provocaron una crisis mundial de refino que disparó los precios de los combustibles incluso por encima del crudo.
Lukman Otunuga, responsable de investigación de mercado del bróker global FXTM, explicó en declaraciones del miércoles:
“Brent breaking above 100 dollars is a major psychological milestone for markets, but the bigger concern is what this means for inflation”.
Los precios del crudo se dispararon poco después de que Israel y Estados Unidos comenzaran su guerra con Irán a finales de febrero, en gran parte porque los combates paralizaron buena parte del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, un paso estrecho por el que circulaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo antes del conflicto. El Brent llegó a rozar los 120 dólares en los primeros días de la guerra y se mantuvo por encima de los 100 dólares durante un mes completo entre finales de abril y principios de mayo, antes de caer cerca de los niveles previos al conflicto, en torno a los 70 dólares, durante las esperanzas de paz del verano.
Los ataques recientes del grupo hutí respaldado por Irán, que incendiaron instalaciones petroleras en Arabia Saudita, también podrían restringir aún más el suministro mundial, ya que apuntaron contra una ruta de transporte alternativa que Riad había utilizado durante la guerra para exportar crudo.
Casi en paralelo al cierre de la jornada de negociación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero, terminará “inmediatamente después” de las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre. El mandatario también pronosticó que el precio del petróleo caerá “de forma considerable” tras el fin del conflicto y acusó a Irán de tratar de “influir” en el resultado de los comicios de medio mandato en los que se renovará el Congreso.
En ese contexto, la Agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO) informó de al menos cuatro incidentes, sin víctimas, que afectaron a buques en el golfo Pérsico. Al menos uno de ellos, según el organismo, “fue objeto de una interacción en el marco de las actividades militares” que se desarrollan en la región.
El analista de mercado Julián Pineda comentó en el sitio Forex.com que la escalada bélica derivada de los últimos acontecimientos, sumada a la falta de avances diplomáticos hacia una solución pacífica, “reavivó la inquietud ante posibles interrupciones prolongadas en el suministro de petróleo a corto plazo”.
Fuente: Infobae