En un período inferior a siete meses, el enfrentamiento bélico entre Rusia y Ucrania ha dejado cerca de 225.000 bajas en las filas del ejército invasor, una cifra que supera el número de soldados que fueron movilizados inicialmente para la incursión. De ese total, 131.000 habrían fallecido y aproximadamente 93.000 habrían resultado heridos, según los datos proporcionados por el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky.
El mandatario agregó que “un número significativo de esos heridos son graves porque la medicina rusa en el frente es muy deficiente”, evidenciando las duras condiciones que enfrentan las tropas del Kremlin.
En una de sus declaraciones más recientes, Zelensky denunció los planes de Moscú para integrar hasta 30.000 militares norcoreanos en sus filas. “Desde junio están preparando la región de Vorónezh para recibirlos”, advirtió el líder ucraniano, quien también alertó sobre la llegada de nuevos sistemas de misiles balísticos desde Corea del Norte, país al que calificó como una “amenaza” en el continente asiático.

Operaciones de largo alcance y daños en infraestructura rusa
Ucrania ha intensificado sus acciones militares en los últimos meses, incluyendo ataques en el mar Caspio contra un buque de guerra ruso y embarcaciones utilizadas para el transporte de material militar desde Irán. El presidente sostuvo que estas incursiones de largo alcance han dado resultados “muy buenos” y detalló que las fuerzas armadas ucranianas golpearon objetivos en varias regiones de Rusia en los últimos días.
Entre los blancos alcanzados, Zelensky mencionó una refinería en Filanovski, vinculada a la petrolera Lukoil; una planta de procesamiento de petróleo en Tiumén; y depósitos de combustible en Rostov del Don. Asimismo, reportó un ataque contra una planta militar en Kirov, desde donde Rusia suministraba componentes para sus ofensivas contra Ucrania, un punto ubicado a aproximadamente 1.200 kilómetros de la frontera ucraniana.
El mandatario explicó que también alcanzaron objetivos en Ekaterimburgo, a 1.740 kilómetros de Moscú, donde un centro logístico resultó severamente dañado.
Repercusiones en zonas ocupadas y ataques rusos contra civiles
En la región ocupada de Zaporizhzhia, las autoridades prorrusas acusaron a Kiev de atacar un campamento turístico en la localidad de Kirilivka, dentro del distrito de Melitopol. Según los funcionarios leales al Kremlin, en ese incidente murieron ocho personas, entre ellas dos menores de edad, y otras 14 resultaron heridas.
Por su parte, las autoridades ucranianas denunciaron que seis personas fallecieron y otras 10 quedaron heridas tras ataques rusos en diferentes regiones del país, ocurridos entre la tarde del viernes y la mañana del sábado. Zelensky precisó que tres de las víctimas mortales se registraron en Sloviansk a causa de un bombardeo sobre edificios residenciales civiles, y las otras tres en Sumi, tras un ataque con drones contra una sucursal de la empresa postal Nova Post.
En Sloviansk, más de diez edificios residenciales sufrieron daños, y en Kharkiv y un mercado de Zaporizhzhia se contabilizaron nuevos destrozos. El presidente ucraniano señaló que Rusia empleó dos misiles y cerca de 160 drones en estas agresiones.
Intercepción de drones y nuevos bombardeos
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que 127 drones y un misil fueron interceptados durante un ataque nocturno en el que Rusia lanzó dos misiles Kh-59/69 y 157 drones de distintas variantes. En ese contexto, las defensas antiaéreas reportaron que lograron detener la mayoría de los sistemas empleados por el enemigo.

Los ataques rusos también impactaron en la región de Kiev, donde al menos seis personas perdieron la vida y decenas resultaron heridas tras dos ofensivas con misiles ejecutadas a plena luz del día. En Slovyansk, cinco personas murieron y nueve quedaron heridas luego de otro ataque con bombas aéreas guiadas, que afectó tanto infraestructuras civiles como vehículos y dañó el edificio del consulado.
Golpe a la logística rusa en San Petersburgo
En el ámbito internacional, drones ucranianos impactaron depósitos cercanos a San Petersburgo, generando un incendio de gran magnitud que afectó la red logística de la empresa Wildberries, uno de los gigantes del comercio electrónico en Rusia. La compañía se vio obligada a suspender sus operaciones en dos de sus almacenes como consecuencia del siniestro.
Durante esa misma jornada, Rusia informó haber derribado más de 570 drones ucranianos, en lo que las autoridades locales calificaron como uno de los ataques más numerosos desde el inicio de la guerra. Videos difundidos en redes sociales mostraron densas columnas de humo sobre los edificios de San Petersburgo tras los bombardeos.
Fuente: Infobae