Argentina ante Egipto: la necesidad de recuperar su esencia futbolística

El duelo contra los Países Bajos en Catar fue una muestra clara de la identidad de la Scaloneta. Cada vez que Lionel Messi fue cuestionado o intentaron minimizar al equipo, la respuesta llegó con fútbol y garra, esa rebeldía que los impulsa cuando sienten que los han dado por muertos.

Sin embargo, el triunfo agónico frente a Cabo Verde generó críticas sobre el retroceso futbolístico del conjunto y la urgencia de mejorar para el choque con Egipto.

Quien maneja los hilos internos es Lionel Scaloni, un técnico que ya ha demostrado no temblarle el pulso en decisiones importantes.

En ese sentido, se prevén ajustes para reorganizar la estructura del equipo, especialmente en el mediocampo. Con la necesidad de más movilidad e intensidad, Leandro Paredes sería titular. Este cambio buscará potenciar a Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, dos futbolistas que gravitan en el área rival. Sería interesante verlos más liberados, con un volante de contención como el jugador de Boca Juniors que ordene y distribuya con sus pases.

Leandro Paredes y Lionel Messi durante el último entrenamiento. El volante central de Boca sería de la partida hoy (Foto REUTERS/Amanda Perobelli)
Leandro Paredes y Lionel Messi durante el último entrenamiento. El volante central de Boca sería de la partida hoyFuente: Foto REUTERS/Amanda Perobelli

Pero el reto de Argentina no es solo de nombres, sino de recuperar una forma de juego. Egipto plantea un partido muy diferente al de Cabo Verde y obligará a la selección a reencontrarse con los rasgos que la hicieron campeona del mundo.

El conjunto de Hossam Hassan se siente cómodo defendiendo en bloque medio o bajo para salir rápido al contraataque, pero también disfruta de posesiones largas. Tiene jugadores veloces para atacar espacios y un arma letal en Mohamed Salah cuando encuentra metros para correr. Si Argentina se estira, con líneas separadas y presiones descoordinadas, le dará el escenario perfecto a su rival.

Por eso, más allá de los nombres, la prioridad debe ser otra: dominar el mediocampo. Que la presión tras pérdida sea coordinada, que el equipo recupere la cercanía entre líneas y que el balón circule con la paciencia y autoridad que caracterizaron al ciclo Scaloni. La rebeldía es necesaria en este punto.

Argentina no puede permitirse ese ritmo anodino en los duelos ni darle tanta libertad al rival. Menos ante Egipto, que cuenta con futbolistas de jerarquía para asumir el protagonismo. Al faraón Mohamed Salah, que juega más centrado, lo acompaña Omar Marmoush, flamante refuerzo del Manchester City. Aunque ha pasado desapercibido en el Mundial, es un delantero con calidad, desequilibrio y capacidad para atacar espacios. Además, los egipcios tienen en Emam Ashour a su mejor jugador, mientras que Marwan Attia se ha adueñado del mediocampo con inteligencia y capacidad para alimentar el ataque.

Mohamed Salah, la figura de Egipto (Foto Reuters/Brett Davis)
Mohamed Salah, la figura de EgiptoFuente: Foto Reuters/Brett Davis

Cuando el equipo africano se instala en campo rival, se siente cómodo con la posesión, enlazando muchos pases y buscando progresar por dentro con paciencia. Su principal debilidad está en los últimos metros, donde a veces les cuesta concretar. Pero si Argentina le permite jugar y agarrar ritmo, los egipcios tienen argumentos para discutirle el control del partido.

Egipto tiene circuito de juego, pero también deja jugar. Esto es algo que Argentina puede explotar. Los dirigidos por Hassan son permisivos en defensa, te dejan pensar, no mantienen siempre la misma disciplina táctica ni tienen la agresividad en los duelos que mostró Cabo Verde. Si Argentina impone su jerarquía en el medio, acelera la circulación y conecta con sus interiores, tiene futbolistas de otro calibre para inclinar la balanza.

Un factor externo a considerar. En Miami, la selección argentina sufrió el calor agobiante y el desgaste físico del estadio abierto Hard Rock Stadium. En Atlanta, el escenario será diferente. El Mercedes-Benz Stadium tiene techo cerrado y sistema de refrigeración moderna, por lo que el agotamiento no será excusa. Si la intensidad fue la gran deuda en el último partido, el clima ya no podrá ser un pretexto.

La Scaloneta tiene varios objetivos: volver a convencer con el juego, recuperar el nivel individual del mediocampo y devolverle la confianza al centro delantero. Esta vez será Julián Álvarez quien arranque desde el inicio, un jugador que, por sus condiciones y lo que representa, también se debe una gran actuación.

Julián Álvarez, otra que estaría desde el arranque (Foto REUTERS/Paul Childs)
Julián Álvarez, otra que estaría desde el arranqueFuente: Foto REUTERS/Paul Childs

Si algo enseñó este ciclo es que nunca conviene subestimar a un país futbolero como Argentina. Mucho menos a un grupo que hizo de la unión, la humildad y el sentido de familia sus fortalezas. Cada vez que lo dieron por golpeado, encontró la forma de levantarse. Ahora le toca demostrar, una vez más, de qué está hecha esta selección.

Y siempre queda Lionel Messi. Cuando todo parece tambalear, aparece él para recordar que aún puede decidir partidos. En este Mundial volvió a tener incidencia directa en goles y asistencias, como si el tiempo no lo hubiera alcanzado. Cristiano Ronaldo ya se fue de la Copa del Mundo, con sinsabor y lejos de su mejor nivel. Neymar también, otra vez golpeado por lesiones y en un equipo que le fue esquivo al ADN brasileño. Los grandes referentes de una época empiezan a despedirse. Él, en cambio, sigue siendo indispensable. Todavía tiene la oportunidad de seguir soñando y nosotros el privilegio de verlo con la camiseta argentina. Que se levante el telón. Todavía nos queda una función más de Messi.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X