Venezuela retomó este lunes las actividades escolares en 18 de sus 24 estados, territorios que no sufrieron daños significativos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el pasado 24 de junio. En contraste, el Ejecutivo nacional decidió mantener la suspensión de clases en las regiones más castigadas por el desastre, que hasta ahora ha cobrado la vida de 3.535 personas, dejado 16.740 heridos y causado la pérdida de vivienda a 17.345 ciudadanos, según reportes oficiales.
El Ministerio de Educación emitió las disposiciones para la reactivación del calendario escolar, indicando que las actividades debían reiniciarse este lunes en las entidades no afectadas. No obstante, la suspensión continuará vigente en cuatro municipios de Aragua, cuatro de Carabobo, uno de Falcón, doce de Miranda, así como en Caracas y La Guaira, esta última considerada la zona con los mayores estragos tras los movimientos telúricos.
Esta medida busca restablecer la rutina educativa en una porción mayoritaria del territorio, mientras las autoridades mantienen operativos de emergencia y evaluación de infraestructuras en los lugares más golpeados por la catástrofe.
El domingo, la Federación Venezolana de Maestros (FVM) solicitó que el retorno a las aulas se concrete únicamente bajo condiciones de seguridad verificadas y exigió inspecciones técnicas antes de la reapertura de los planteles educativos. La organización expresó su respaldo a la comunidad educativa damnificada y advirtió:
“No se obligue al reinicio ni a la continuidad de actividades escolares sin una debida evaluación técnica, estructural y patológica de las edificaciones”.
Asimismo, la FVM señaló que la reacción gubernamental “no puede limitarse a un reajuste técnico y administrativo del calendario escolar”, pues considera que la magnitud de la tragedia demanda acciones complementarias para resguardar a estudiantes, docentes y personal administrativo.
Estas advertencias se produjeron dos días después del colapso de un sector de aulas en un colegio de Caracas. Afortunadamente, el incidente no dejó víctimas fatales, aunque la estructura cayó sobre varias viviendas aledañas y provocó al menos un herido, reavivando las dudas sobre el estado de la infraestructura escolar.
En paralelo, diversas instituciones educativas comenzaron a definir su plan de acción tras la emergencia. Luisa Pernalete, miembro del Centro de Formación e Investigación de Fe y Alegría Venezuela, detalló que los centros adscritos a esa red priorizarán el acompañamiento emocional por encima de los contenidos académicos. Según explicó, en esos colegios no se impartirán lecciones pedagógicas sino tareas de apoyo socioemocional, con el propósito de entender cómo los niños, niñas y adolescentes procesaron los sismos. “Es difícil hacer un balance tan temprano, sé que se estaban preparando los maestros para reincorporarse hoy”, manifestó Pernalete a EFE.

Doce días después del doble terremoto, Caracas empezó a retomar cierta normalidad. Numerosos comercios reabrieron sus puertas y el transporte público restableció su operación cotidiana, aunque varias vías en sectores con edificaciones colapsadas permanecen cerradas para facilitar la remoción de escombros y el trabajo de los equipos de rescate y seguridad.
Las autoridades reportaron que 17.345 personas perdieron sus hogares, por lo que el Gobierno instaló 79 campamentos temporales para albergar a los damnificados mientras se extienden las labores de asistencia. El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, informó que los sismos afectaron 856 edificios, de los cuales 190 colapsaron completamente.
El doble sismo del 24 de junio se ha convertido en el evento sísmico más letal en Venezuela en el último siglo. El antecedente más grave data de julio de 1967, cuando un terremoto cercano a Caracas causó 245 muertos, miles de heridos y cuantiosos daños materiales.
Fuente: Infobae