Pentágono solicita 80 mil millones al Congreso para guerra con Irán

El Departamento de Defensa de Estados Unidos realizó una gestión ante el Congreso para obtener 80.000 millones de dólares destinados a la guerra con Irán. La solicitud, que se ventiló en reuniones privadas en Washington, fue defendida personalmente por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ante senadores clave, quienes fueron informados sobre la urgencia de reforzar los recursos para operaciones en Medio Oriente. Este movimiento elevó la presión sobre el Capitolio mientras altos funcionarios del Pentágono intensifican conversaciones para expandir el presupuesto militar.

La mayor parte de estos fondos se destinarían a cubrir los costos directos del conflicto, incluyendo la reposición de municiones y la reparación de equipos militares dañados. El pedido se suma al incremento de casi el 50% del presupuesto de defensa que impulsa la administración de Donald Trump, buscando llevar el gasto militar a niveles históricos.

Aunque la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca aún no ha formalizado la petición ante el Congreso, el subsecretario de Defensa, Stephen Feinberg, ya notificó a los comités legislativos sobre el alcance del pedido y su posible impacto en las cuentas públicas. La noticia generó escepticismo entre los legisladores, especialmente entre quienes se oponen a la guerra y cuestionan la magnitud de los recursos asignados al Pentágono.

El líder de la mayoría del Senado, John Thune, anticipó que la solicitud será analizada en detalle y que su aprobación dependerá del equilibrio de fuerzas políticas en un contexto de alto costo de vida para los estadounidenses. Thune señaló que el país necesita reponer municiones y equipos, agotados tanto por el conflicto con Irán como por compromisos militares anteriores.

John Thune anticipó que la solicitud de fondos del Pentágono para la guerra con Irán será revisada en detalle por el Congreso, sin garantías de aprobación inmediata (Reuters)

El monto solicitado superó la estimación inicial que el propio Hegseth presentó semanas atrás, cuando calculó USD 29.000 millones para reponer armamento y reparar instalaciones. La diferencia entre ambas cifras expone el impacto económico del conflicto. Sin embargo, la suma queda lejos de los USD 200.000 millones que el Pentágono manejó como primera proyección al inicio de la guerra, con un cálculo para la primera semana de operaciones en torno a USD 11.300 millones.

Las diferencias políticas quedaron al descubierto en una audiencia reciente. La senadora demócrata Patty Murray cuestionó el uso de fondos públicos para una guerra impopular y recordó a Hegseth que el respaldo legislativo no está garantizado.

Patty Murray señaló que la administración gasta el dinero de los contribuyentes en una guerra que enfrenta una fuerte oposición entre los estadounidenses (Reuters)

El senador demócrata Brian Schatz advirtió que el costo real podría superar ampliamente los USD 80.000 millones, mientras que, entre los republicanos, Jim Banks defendió el gasto como una oportunidad para fortalecer la industria de defensa y repatriar la producción militar.

El senador Jack Reed, presidente del Comité de Servicios Armados, sostuvo que cualquier ayuda suplementaria para la guerra debe integrarse en un acuerdo más amplio que contemple programas civiles. Por su parte, John Hoeven, miembro del subcomité de Asignaciones sobre Defensa, propuso ampliar el paquete para incluir ayuda a estados afectados por desastres naturales y asistencia agrícola, con el objetivo de conseguir un respaldo parlamentario más amplio.

Hegseth argumentó en un artículo de opinión publicado en New York Post que el mayor peligro para la seguridad nacional radica en la insuficiente inversión militar. Sostuvo que solo la fortaleza de las fuerzas armadas puede garantizar la estabilidad económica y fiscal de Estados Unidos y afirmó:

“la prosperidad depende de la fuerza”.

También señaló que el Pentágono optimizó su presupuesto tras una revisión exhaustiva, eliminó partidas no prioritarias e identificó miles de millones de dólares en redundancias administrativas.

El funcionario anunció que el Departamento de Defensa prevé superar una auditoría financiera integral en 2028, adelantando el cronograma previsto y presentando la disciplina fiscal como eje de su gestión. Desde la administración de Trump se redefinió al Pentágono como Departamento de Guerra, con principios centrados en la urgencia, la eficiencia y la competitividad.

(Con información de AP)

Fuente: Infobae

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