(Desde Estados Unidos) El fútbol guarda historias que trascienden los 90 minutos de juego, y una de ellas tiene como protagonista al cuerpo técnico de la Selección argentina. La frase “el profe es la clave con los jugadores” resuena en todos los vestuarios del mundo, y en el caso del combinado nacional, Luis Martín se ha convertido en ese eslabón fundamental. Su labor es la base sobre la que se sostiene el ciclo más exitoso en la historia del seleccionado, que ahora se prepara para defender el título en el Mundial 2026, con sede en Norteamérica.
¿Recuerdan la imagen de Lionel Scaloni tras el penal de Gonzalo Montiel que consagró a la Albiceleste en Qatar? Apenas segundos duró la mueca de felicidad del DT, hasta que una figura apareció para abrazarlo: el profe Luis Martín. Este fanático de Estudiantes de La Plata, que comenzó en la escuelita del Pincha soñando con ser goleador, se ha transformado en un talismán para el entrenador. La relación que forjó con los jugadores es, según fuentes cercanas al plantel, la columna vertebral del éxito.
En medio de la vorágine que genera la Copa del Mundo, vale la pena detenerse a analizar la meticulosa planificación que implica armar un plantel mundialista. Y en ese engranaje, el profe Martín posee la llave: “Es una persona increíble”, confiaron a Infobae sobre el perfil de este hombre que creció a pocas cuadras del country de City Bell, en La Plata. Su vínculo cercano con los futbolistas y su capacidad para adaptarse a cada situación, tanto personal como deportiva, son sus mayores virtudes.
Durante la competencia en los clubes, la comunicación estrecha que mantiene el PF, junto a su asistente Juan Tamón, con los jugadores es vital. Pero también lo es la red de contacto con las instituciones dueñas de los pases. “Tenemos diagramado un sistema vía mail o telefónica. Nosotros arrancamos hace rato con una metodología que antes de que los jugadores vengan con nosotros, recibimos toda su información”, explicó Martín en una entrevista con Juan Pablo Varsky en su canal Clank!.

“Nos hacen llegar termografías (mapas de calor durante entrenamientos y partidos), los preventivos, trabajo de gimnasio y datos de GPS durante un mes. Recibimos todo eso. En muchos casos, evaluaciones que solicitamos. Una vez que juntamos esa información, viene lo más importante: el análisis individual. Después de tanto tiempo, ya conozco a cada uno, sé cómo funcionan y qué les conviene. Hacemos un análisis previo para determinar la carga que aplicaremos a cada jugador. Luego, con el cuerpo técnico, diseñamos la tarea específica para cada futbolista”, reveló sobre la planificación del cuidado de cara a una Copa del Mundo.
Imaginemos ese nivel de preparación en el contexto que vivió la Selección, con varios futbolistas llegando “tocados” tras el anuncio de la lista de 26. Ahí es donde el profe juega como un volante central de toque: coordinando los trabajos con el cuerpo médico, liderado por Daniel Martínez, y manteniendo diálogos diarios con Scaloni, Pablo Aimar, Roberto Ayala y Walter Samuel para definir qué puede y debe hacer cada jugador en el campo o en el gimnasio.
La antesala a un torneo de esta magnitud exige cuidados especiales, sobre todo ahora que el Mundial se jugará al final de la temporada europea, con cuerpos más exigidos que en diciembre de 2022. El diálogo con los futbolistas y la ciencia aplicada, como los datos del GPS, se han convertido en un pilar de la preparación.
“Trabajamos con tecnología en vivo. Miramos los números, los relojes, y por las actividades sé por dónde va cada uno. Pero para mí, lo mejor es la visión. Verlo puntualmente, más allá del número frío que dice si puedo exigir un poco más o menos. Desde que estoy en la Selección, he logrado tener un programa, de acuerdo con los profes de los chicos en el exterior, con seis o siete variables. Le damos el valor justo. Lo utilizo sobre todo para la prevención de cargas”, agregó, haciendo foco en la importancia de la relación personal con el jugador, sus sentimientos y objetivos dentro del equipo.
Martín llegó a la AFA en 2017, de la mano del proyecto de Hermes Desio como coordinador de juveniles. El destino quiso que Scaloni lo invitara al Torneo L’Alcudia de 2018, justo después del caos de Rusia. Una arenga suya se volvió viral en la previa a la definición que ganó la Selección. Desde entonces, ambos se retroalimentan dentro y fuera del campo.

“Tenemos una relación que va más allá del fútbol. Con miradas y gestos, sabemos lo que queremos, y eso hace que todo fluya. No es ficticio, es bastante real. Hay millones de ejemplos de esas chicanas”, dijo el profe. Una muy conocida ocurrió cuando, tras un posteo suyo por una fiesta patria, el DT le comentó “fantasma” en tono de broma.
Otro aspecto clave en la puesta a punto mundialista es la nutrición y el descanso. Martín supervisa a cada protagonista. “Tenemos un nutricionista, Luciano Spena, con quien delegamos todo, pero la conversación conmigo es constante. En todas las áreas estamos en contacto permanente y monitoreando todo”, explicó.
Tras los amistosos contra Honduras e Islandia, la cuenta regresiva para el debut contra Argelia en Kansas ya comenzó. Argentina tiene grandísimos jugadores, pero también cuenta con ese “fantasma” clave para Scaloni y su cuerpo técnico. El entrenador campeón del mundo sabe que tiene en su equipo a una persona que está en todo y en todos lados. “Que me haya abierto las puertas como lo hizo, y que nunca dudó de mí, es un lugar muy difícil de manejar. Había que ver si estaba preparado. Me dejó hacer y deshacer con total confianza, por eso no me alcanzará la vida para agradecer esa confianza”. Una muestra clara de la fórmula del éxito de esta Selección.
Fuente: Infobae