La creciente dependencia de Rusia hacia China para sostener su ofensiva en Ucrania se ha intensificado con las sanciones occidentales. Pekín sostiene su postura neutral y niega el envío de ayuda letal, como armamento completo. No obstante, el suministro masivo de componentes y materiales de doble uso resulta vital para la industria militar rusa. Durante su visita de Estado a Pekín el 19 y 20 de mayo, Vladimir Putin evidenció una actitud de súplica.
La microelectrónica y los semiconductores chinos son fundamentales para que Rusia fabrique misiles guiados y drones que atacan ciudades ucranianas. China también provee la mayoría de los drones comerciales FPV y las tecnologías de apoyo requeridas por Moscú. De igual forma, China suministra a Ucrania muchos de esos mismos componentes —cámaras, motores, transmisiones— pero el ensamblaje se realiza casi totalmente en Ucrania. Ucrania es consciente de que Rusia siempre tendrá prioridad.
Las fábricas rusas de armamento y municiones dependen casi por completo de las máquinas herramienta CNC procedentes de China. Según la Fundación Jamestown, centro de estudios con sede en Washington, aproximadamente el 90% de las importaciones rusas de máquinas herramienta provienen de China.
Funcionarios occidentales señalan que Rusia también depende en gran medida de China para la nitrocelulosa, materia prima utilizada como propelente en proyectiles de artillería, munición de tanque y misiles. Rusia produce su propia nitrocelulosa en unas pocas fábricas de explosivos, pero no lo suficiente para cubrir sus necesidades bélicas. Hasta hace poco, Turquía, mediante intermediarios, suministraba cerca de la mitad de las importaciones rusas, pero las empresas involucradas enfrentan fuertes sanciones. En consecuencia, China está incrementando sus ventas a través del Grupo Norinco, importante empresa estatal de armamento que opera con dos filiales. La compañía no ha emitido comentarios públicos.
China sostiene que la nitrocelulosa es necesaria para pinturas y lacas. Para mantener la ambigüedad, las cuatro principales fábricas rusas de pólvora operan también en el ámbito civil. Según funcionarios occidentales, Norinco intenta ocultar las ventas mediante empresas fantasma e intermediarios extranjeros. Asimismo, China está aumentando sus exportaciones de pulpa y celulosa de algodón, materia prima para la nitrocelulosa. Casi toda la pulpa de algodón que Rusia importaba provenía de Uzbekistán y Kazajistán, pero las sanciones de la Unión Europea a exportadores de esos países están teniendo efecto.
Es improbable que China disminuya su respaldo a la maquinaria bélica rusa. Las empresas chinas obtienen cuantiosas ganancias mientras Rusia les proporciona petróleo y gas a bajo costo. La ficción del doble uso se ha mantenido hábilmente. Además, para satisfacción de los líderes chinos, parece seguro que tras el fin del conflicto en Ucrania, Rusia seguirá siendo un socio menor dependiente de China.
Fuente: Infobae