El ecuatoriano Jhonatan Narváez (UAE Team Emirates XRG) se impuso este sábado en la octava etapa del Giro de Italia, disputada entre Chieti y Fermo, después de una fuga de más de 75 kilómetros y de mantener a raya a un grupo perseguidor que llegó a tener más de 30 corredores.
El segundo lugar fue para Andreas Leknessund (Uno-X) y el tercero, para Martin Tjotta (Uno-X). El portugués Afonso Eulálio (Bahrain) consiguió mantener el maillot de líder de la carrera, amagando incluso con un ataque cerca de la meta, y se acerca a su objetivo de llegar al segundo día de descanso vestido de rosa.
A pesar de que la jornada arrancaba con casi 100 kilómetros esencialmente llanos, el pelotón se encargó de ponerle acción. Los primeros en distanciarse fueron los italianos Alberto Bettiol (XDS Astana) y Filippo Ganna (INEOS). Ganna se tomó el tramo llano como una contrarreloj, su especialidad, pero no consiguió alejarse a más de 30 segundos de un pelotón nervioso, que no quería que ninguno de los favoritos de la general se le escapara.
Detrás de los dos de cabeza, otros ciclistas no dejaron de intentarlo. Empezando por un Giulio Ciccone (Lidl-Trek) que es natural de Chieti y quería lucirse ante su público. También Jonathan Milan (Lidl-Trek) y Paul Magnier (Soudal), en pugna por la ‘maglia ciclamino’, se amenazaron mutuamente con entrar en la fuga.
Ninguno de los ciclistas que trató de saltar del grupo para coger a los dos de delante pudo alcanzarlos, a pesar de que Ganna y Bettiol nunca tuvieron más de 30 segundos de margen. A falta de 102 kilómetros para el final, terminaron por ser atrapados.
El siguiente intento de fuga se produjo unos 20 kilómetros después. Los UAE Mikkel Bjerg y Jhonatan Narváez formaron una nueva escapada, a la que pronto se unió Andreas Leknessund (Uno-X). Pocos kilómetros más tarde, cuando habían conseguido un minuto de diferencia, el pelotón permitió que cerca de una veintena de corredores salieran en su persecución.
Sin embargo, los equipos de los favoritos de la general, que no habían metido a nadie en ese grupo, aceleraron de nuevo en el inicio de la subida a Montefiore d’Aso (9,9 kilómetros al 3,6 %) para evitar que se marcharan. Era la primera de las cuatro ascensiones puntuables en los últimos 50 kilómetros, antes de Monterubbiano (4,7 kilómetros al 5,7 %), Capodarco (2,5 kilómetros al 6,1 %) y Fermo (3,7 kilómetros al 5,7 %).
Entre tanto, otros ciclistas llegaron a ese grupo perseguidor, incluyendo dos corredores del Movistar. El pelotón les dejó irse cuando culminaron Montefiore d’Aso, y esa treintena de ciclistas quedó a unos 50 segundos del terceto de cabeza y más de un minuto por delante del grueso del grupo.
La diferencia entre el pelotón y los perseguidores aumentaba progresivamente, pero no se reducía el margen respecto a los tres de cabeza. Gianmarco Garofoli (Soudal) se cansó de esperar y se movió en solitario hacia el terceto que lideraba la jornada, pero no llegó. Lo mismo intentó poco más tarde Javier Romo (Movistar), con el mismo resultado.
Pronto se comprobó que la victoria de etapa estaría entre los tres de delante. En las faldas de las subida a Capodarco, a menos de 10 kilómetros para el final, Bjerg, que había trabajado durante toda la jornada, se quedó atrás y, poco después, Leknessund tampoco pudo seguir al ecuatoriano, que entró en solitario en la meta de Fermo.