La fiscal de Corte de Uruguay, Mónica Ferrero, afirmó que no fue asesinada “por 15 centímetros”. Los agresores, vestidos de negro con capuchas y guantes, descendieron de una camioneta portando un tablón de más de dos metros para acceder a la azotea de una vivienda vecina. Desde allí, se desplazaron por los techos sin ser detectados hasta la casa de Ferrero. Efectuaron tres disparos y lanzaron una granada que explotó en el patio.
Este miércoles, la justicia uruguaya dictó sentencia contra quien arrojó el artefacto explosivo.
La jueza de Crimen Organizado de segundo turno, Diovanet Olivera, condenó a Alberto Oviedo, de 52 años, según informó La Diaria. Se le declaró culpable como autor material del ataque. Oviedo fue quien ingresó con el tablón al patio de la residencia de Ferrero, realizó tres disparos contra la ventana y lanzó la granada, conforme a las pruebas recabadas por la Fiscalía.
El sentenciado recibió una pena de nueve años y seis meses de prisión tras un acuerdo abreviado, mecanismo que implica el reconocimiento del delito a cambio de una condena reducida. Los cargos incluyen asociación para delinquir, estrago, atentado y porte de arma.

Oviedo fue identificado porque, al activar la granada, se quitó el guante y dejó sus huellas dactilares en la escena del crimen.
El ataque contra la fiscal de la Corte de Uruguay provocó una profunda conmoción en el ámbito político, y la investigación fiscal sigue en curso. Las pesquisas apuntan a que detrás del atentado se encuentra un grupo vinculado al delincuente Fernández Albín, quien mantiene conexiones con el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, uno de los más buscados en la región.
El hecho ocurrió antes de que Fernández Albín fuera capturado en Argentina y condenado en Uruguay, así como antes de la detención de Marset en Santa Cruz de la Sierra y su posterior traslado a Estados Unidos.

Tras su arresto, Oviedo negó cualquier vínculo con la banda criminal de Marset, reportó La Diaria. Alegó que cometió el atentado como venganza contra Ferrero por haberlo enviado a prisión. No obstante, esta versión fue descartada al comprobarse que Ferrero no había participado en ese caso.
El otro sentenciado por este caso es Washington Estévez, de 50 años. Él fue quien consiguió la camioneta para transportar el tablón y luego la incendió. Su condena es de tres años de cárcel por los delitos de asociación para delinquir, receptación e incendio –en calidad de autor–, así como atentado y estrago, como cómplice.

En cuanto a la autoría intelectual del crimen, hay dos personas detenidas. Un joven, aprehendido en otra causa, fue vinculado al hecho tras el análisis de sus dispositivos móviles. Otro sospechoso fue arrestado en enero en Las Piedras (Canelones). En ese operativo se incautaron dos armas de fuego, cartuchos, estupefacientes, dos vehículos y dinero en efectivo en pesos uruguayos, guaraníes, chilenos, argentinos, reales y dólares. También se decomisaron teléfonos y documentos falsificados. Una de las armas halladas corresponde a la utilizada para los disparos contra la casa de Ferrero.
En octubre de 2025, ante el Parlamento, Ferrero advirtió que estuvo a punto de ser asesinada. “No me mataron por 15 centímetros”, declaró Ferrero a los senadores. Relató que parte de las esquirlas alcanzaron el lugar donde descansaba. La fiscal aclaró a los legisladores que el ataque no la tenía como objetivo personal. “Era un mensaje” dirigido a todo el sistema, afirmó. “Si llegan a mí, pueden llegar a cualquiera”, expresó. Luego, lanzó una advertencia directa a los presentes: pueden ir “por ustedes o por un periodista”.
Fuente: Infobae