Alerta en Centroamérica: El Niño 2026 traería sequía y calor extremo de mayo a julio

El Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH), organismo técnico del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), ha emitido una alerta oficial en la que señala que Centroamérica se prepara para afrontar una etapa de sequía y temperaturas elevadas entre mayo y julio de 2026, como consecuencia directa del fenómeno climático conocido como El Niño.

Según el boletín climático regional presentado por la entidad, los efectos serán particularmente duros en sectores clave como el abastecimiento de agua, la producción de alimentos, la generación de energía y la salud pública. El Corredor Seco Centroamericano aparece como la zona más vulnerable en este escenario.

El informe del CRRH detalla que el océano Pacífico muestra anomalías positivas en la temperatura superficial, lo que eleva la probabilidad de que las lluvias sean escasas o apenas normales, mientras que los termómetros podrían registrar valores inusualmente altos en toda la región. La advertencia del organismo es clara:

“2026 marca una transición crítica hacia El Niño para Centroamérica”

, con consecuencias directas tanto para la vida diaria como para los sectores productivos.

El fenómeno de El Niño plantea riesgo crítico de estrés hídrico en el Corredor Seco y zonas vulnerables de la región centroamericana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El documento oficial proyecta que, durante mayo y julio de 2026, la temperatura media regional podría aumentar entre 0.5°C y 1.0°C. Este incremento irá acompañado de una mayor frecuencia de olas de calor y un notable aumento del estrés térmico en áreas urbanas, costeras y dedicadas a la agricultura.

Además, se espera que la canícula, ese breve periodo seco que ocurre en medio de la temporada de lluvias, se vuelva más intensa y prolongada, alterando el ciclo normal de las precipitaciones.

Los principales impactos previstos por El Niño 2026

En el tema de los recursos hídricos, el CRRH advierte sobre una disminución en la recarga de los acuíferos y en los caudales de los ríos, además de un mayor peligro de sequías. Esto pone en jaque la seguridad del suministro de agua potable y la capacidad de los sistemas de gestión hídrica, tanto en las ciudades como en el campo. El boletín subraya:

“El riesgo de estrés hídrico progresivo se mantiene en evidencia en toda la región”

.

La agricultura y la seguridad alimentaria están en la línea de fuego. Se prevén pérdidas significativas en cultivos de granos básicos y una caída en la producción agropecuaria, lo que podría profundizar la crisis alimentaria y nutricional, especialmente en las comunidades más pobres.

El informe del CRRH pone el foco en el Corredor Seco Centroamericano, donde la combinación de lluvias escasas, temperaturas altas y una canícula extendida hace que las poblaciones rurales sean extremadamente vulnerables.

La persistencia de canícula y reducción de lluvias pone en peligro la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria regional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sector energético también enfrenta desafíos. El estudio anticipa efectos negativos en la generación hidroeléctrica debido a la reducción del caudal de los ríos, lo que podría traducirse en cortes de electricidad y un aumento en los costos de la energía. El documento sostiene que la menor disponibilidad de agua obligará a explorar alternativas para garantizar un suministro energético sostenible.

En cuanto a la salud pública, los riesgos incluyen olas de calor, deshidratación, y un incremento en enfermedades transmitidas por vectores, así como complicaciones derivadas de la contaminación del agua.

Medidas de prevención, gestión y vigilancia hídrica

El CRRH alerta que, durante el periodo de mayo a julio de 2026, podría haber un repunte de enfermedades respiratorias y gastrointestinales, sobre todo entre los grupos más vulnerables de la población.

Frente a este panorama, el organismo recomienda activar sistemas de alerta temprana, actualizar los protocolos de emergencia sectoriales y reforzar la coordinación entre los servicios meteorológicos nacionales. El boletín insiste en la necesidad de

pasar de la reacción a la anticipación

, impulsando acciones preventivas y decisiones basadas en la ciencia.

El CRRH reporta un aumento en riesgos para la salud pública, con olas de calor y enfermedades relacionadas con la crisis climática en 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el plano hidrológico, el CRRH señala que la mayoría de los ríos centroamericanos mantendrán caudales cercanos a lo normal durante mayo y julio, aunque se observa una tendencia a la baja hacia el final del trimestre.

El informe recalca la urgencia de mantener una vigilancia constante sobre los ríos que desembocan en el Pacífico y de monitorear las reservas de agua subterránea.

Como pasos a seguir, el boletín propone emitir alertas sectoriales, actualizar continuamente los pronósticos y fortalecer la coordinación regional para una gestión integral del recurso hídrico.

Fuente: Infobae

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