El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, manifestó este lunes su rechazo absoluto y sentimientos de profundo pesar ante la difusión de imágenes que muestran a un integrante de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) vandalizando un ícono religioso de Jesucristo en el sur del Líbano. El mandatario calificó el acto como algo que lo dejó «atónito».
«Como la abrumadora mayoría de los israelíes, quedé atónito y entristecido al enterarme de que un soldado del FDI dañó un ícono religioso católico en el sur del Líbano»
A través de un comunicado oficial en sus plataformas digitales, Netanyahu subrayó que el Estado de Israel fundamenta su identidad en la protección de valores vinculados a la tolerancia y el respeto mutuo entre diversas confesiones. Por ello, el líder israelí fue enfático al condenar la conducta del uniformado y garantizó que se aplicarán «medidas disciplinarias adecuadamente severas contra el infractor» tras concluir las investigaciones pertinentes.
Contexto regional y libertad religiosa
Durante su pronunciamiento, el jefe de Gobierno defendió el estatus de la comunidad cristiana dentro de sus fronteras, contrastándola con la situación de inseguridad que viven los fieles en naciones vecinas. Según su declaración, mientras en Israel existe un ambiente de prosperidad para los cristianos, en otros puntos de Oriente Próximo como Siria y Líbano se han registrado episodios de violencia por parte de grupos musulmanes.
«Israel es el único país de la región en el que la población cristiana y el nivel de vida están creciendo. Israel es el único lugar en Oriente Próximo que se adhiere a la libertad de culto para todos»
Asimismo, el mandatario extendió una disculpa pública dirigida a la comunidad internacional: «Expresamos nuestro pesar por el incidente y por cualquier dolor que esto haya causado a los creyentes en Líbano y en todo el mundo», puntualizó Netanyahu.
Investigación de las fuerzas militares
Por su parte, el alto mando del Ejército de Israel ratificó la apertura de un proceso investigativo sobre el suceso, advirtiendo que los hechos son tratados con «gran severidad». Las autoridades castrenses sostienen que este tipo de acciones vandálicas no guardan relación con la ética o los principios que se exigen a sus tropas desplegadas en combate.
Para concluir, las FDI informaron que se encuentran gestionando labores de apoyo para que la comunidad local pueda realizar la restauración de la figura religiosa en su sitio original, buscando así mitigar el impacto del agravio ocurrido en el territorio libanés.
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