Este lunes, las autoridades de Irán emitieron una severa advertencia estratégica: cualquier agresión dirigida hacia su litoral sur o las islas adyacentes, en el contexto de la ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, provocará el minado inmediato de todas las rutas marítimas en el golfo Pérsico. Los portavoces oficiales fueron enfáticos al declarar que
«la responsabilidad de esto recaerá en la parte atacante»
.
El Consejo de Defensa de Irán puntualizó que sus protocolos militares estándar contemplan que «cualquier intento del enemigo de atacar las costas o las islas iraníes llevarán, en línea con la práctica militar habitual, al minado de todas las rutas de acceso y líneas de comunicación en el golfo Pérsico». Para ejecutar esta medida de fuerza, la nación utilizaría diversos armamentos, destacando el despliegue de minas navales de distintos tipos, incluyendo dispositivos flotantes que se lanzarían directamente desde la zona costera.
Impacto en la navegación regional
Las implicaciones de esta respuesta militar transformarían drásticamente la dinámica regional. Según el organismo oficial, si se concreta este escenario, «la totalidad del golfo Pérsico se encontraría en una situación similar al estrecho de Ormuz, durante un largo periodo de tiempo». Esto se traduciría en un bloqueo operativo del golfo Pérsico y del estrecho de Ormuz, reiterando que la culpa de tal parálisis recaería exclusivamente sobre quienes inicien el ataque.
Como recordatorio de su capacidad técnica y táctica, el Consejo trajo a colación los sucesos de la década de los ochenta, específicamente durante el conflicto bélico entre Irak e Irán (1980-1988). En ese entonces, se resaltó que
«no debe olvidarse el fracaso de cien desminadores en los ochenta a la hora de retirar unas cuantas minas marinas»
, según reportes difundidos por la agencia de noticias Tasnim.
Contexto de las hostilidades y presiones externas
El comunicado iraní también establece condiciones estrictas para la navegación internacional, señalando que la única forma para que los países no beligerantes pasen a través del estrecho de Ormuz es la coordinación con Irán. Esta postura surge tras filtraciones del medio Axios, que sugieren que Estados Unidos podría contemplar un ataque o cerco sobre la isla de Jarg —la cual ya sufrió bombardeos la semana anterior— con el fin de presionar a Teherán para la apertura de las vías marítimas.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán ha confirmado ataques recientes contra embarcaciones en las cercanías del estrecho de Ormuz. Estas acciones se presentan como una represalia directa a la ofensiva contra el país persa, que ha incluido además ataques hacia el territorio de Israel y diversos objetivos vinculados a los intereses de Washington en el Oriente Próximo, abarcando bases militares estratégicas.
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