Kataib Hezbolá extiende tregua contra embajada de EE. UU. en Irak

En un movimiento que mantiene en vilo la estabilidad diplomática en Bagdad, la milicia proiraní Kataib Hezbolá ha decidido prolongar por cinco días adicionales la suspensión de sus operaciones contra la sede diplomática de los Estados Unidos. Esta resolución fue comunicada por Haj Abú Muyahid al Asaf, el recién nombrado responsable de seguridad de la organización, quien asumió el cargo tras el fallecimiento de su predecesor. Al Asaf fue enfático al señalar que la permanencia de fuerzas militares extranjeras en cualquier punto del territorio iraquí es inaceptable para su grupo.

Exigencias de desarme y retiro militar

La organización armada ha establecido una serie de requisitos estrictos para mantener este cese de hostilidades. Entre las demandas principales sobresale la expulsión total de las tropas internacionales y la prohibición de que Washington mantenga

“armas letales ni sistemas de defensa antiaérea”

en suelo iraquí. Según el líder de seguridad, el equipamiento bélico estadounidense debería limitarse exclusivamente a niveles similares a los de agencias de seguridad privada. Esta ampliación responde a la intención del grupo de imponer sus propios términos antes de evaluar un alto al fuego de carácter definitivo.

Este nuevo plazo de cinco días se suma a la tregua inicial que comenzó el pasado jueves, extendiendo la vigencia de la medida hasta el próximo sábado 28 de marzo. Sin embargo, Al Asaf advirtió que cualquier incumplimiento o acción considerada provocativa por parte de las fuerzas norteamericanas recibirá una respuesta inmediata y proporcional, la cual será notificada oportunamente a los mediadores del conflicto para dejar clara la postura de la milicia frente a lo que consideran violaciones de su soberanía.

Condiciones regionales para la paz

Para que Kataib Hezbolá considere un alto al fuego total, la milicia exige que cesen los bombardeos israelíes en la ciudad de Beirut, además de que se ponga fin a las incursiones aéreas contra facciones armadas dentro de las fronteras de Irak. El grupo subrayó que la negativa de los Estados Unidos a entregar ciertas categorías de armamento solicitadas derivará en consecuencias fatales, sentenciando que la resistencia de Washington provocará la

“pérdida de vidas”

estadounidenses en la región.

En su pronunciamiento, el jefe de seguridad también se desmarcó del reciente atentado con un dron cargado de explosivos contra el cuartel general de la Inteligencia iraquí, incidente que resultó en la muerte de un oficial el sábado anterior. Al Asaf afirmó tajantemente que

“no vemos ningún beneficio en atacar al servicio de inteligencia iraquí”

, aunque instó a dicha institución a realizar una depuración interna y redoblar esfuerzos para evaluar la lealtad y el historial patriótico de todos sus integrantes actuales.

Acusaciones de infiltración y traición

Las declaraciones de la milicia incluyeron graves señalamientos contra el aparato de inteligencia de Irak. Al Asaf acusó a los oficiales de origen kurdo de mantener vínculos directos con el Mossad y las agencias de seguridad de EE. UU. Además, aseguró que aproximadamente el 70% del resto del personal operativo colabora con servicios de inteligencia de Jordania y los Emiratos Árabes Unidos. Según el líder insurgente, estas redes de espionaje facilitan los ataques dirigidos contra las Fuerzas de Movilización Popular, la coalición que integra a grupos como Kataib Hezbolá.

“Muchos de los ataques contra las Fuerzas de Movilización Popular no hubieran sido posibles sin la complicidad de estos traidores”

, denunció el vocero, quien además alegó que la mayoría de los oficiales de filiación chií dentro de la estructura de inteligencia iraquí actualmente carecen de poder efectivo para influir en las decisiones estratégicas del organismo.

Contexto de una escalada regional

El panorama bélico se ha intensificado desde el pasado 28 de febrero, cuando se inició una ofensiva por parte de fuerzas conjuntas estadounidenses e israelíes contra diversos objetivos estratégicos en Irán. Este conflicto ha tenido repercusiones devastadoras, con un saldo que supera las 1.200 víctimas mortales en territorio iraní, de acuerdo con las cifras divulgadas por las autoridades de ese país tras la primera semana de hostilidades. En este escenario, los intereses de EE. UU. en Irak han sido blanco constante de ataques con drones y artillería operados por diversas facciones proiraníes.

Finalmente, Kataib Hezbolá reiteró que la extensión de la tregua es una medida condicionada y temporal, sujeta estrictamente al cumplimiento de las demandas impuestas. El clima de seguridad en Irak permanece bajo una presión extrema, mientras la organización advierte que retomará la actividad armada si las partes opuestas no aceptan los términos establecidos para la pacificación de la zona.

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