Crisis petrolera global: El rol de Argentina y América ante la tensión

El reciente incremento en el valor internacional del crudo, impulsado por la intensificación de las hostilidades en Medio Oriente y las transiciones de poder en Irán, ha reactivado las alarmas sobre la inestabilidad en los mercados de energía. De acuerdo con la visión del economista Guillermo Koutoudjian, especialista en geopolítica y energía, las variaciones en el costo del barril y su repercusión directa en los precios de los combustibles a nivel local se han transformado en una tendencia persistente en el entorno global contemporáneo.

El analista subrayó que existen tres factores fundamentales que inciden directamente en el mercado de hidrocarburos, particularmente en el contexto de Argentina: el valor del crudo Brent, la paridad en el tipo de cambio y la cotización de los biocombustibles. Koutoudjian explicó que, bajo un esquema de precios liberados y fluctuaciones cambiarias, el costo final en los surtidores estará supeditado a estas variables. En este marco, estimó que compañías como YPF buscarán preservar la estabilidad el mayor tiempo posible; no obstante, advirtió que

“si sigue depreciándose el tipo de cambio, si sigue aumentando el barril del petróleo, va a tocar el precio de los combustibles seguramente”

.

La incertidumbre como nueva constante del mercado

La dificultad para establecer proyecciones certeras es uno de los mayores desafíos actuales. Al respecto, Koutoudjian fue tajante al señalar que:

“La volatilidad en el precio de la energía prácticamente ahora tiene que ser la regla, no va a ser la excepción”

. Para ilustrar esta situación, recordó el impacto de la invasión de Rusia a Ucrania, destacando que el territorio ruso es el segundo productor mundial de gas y el tercer productor mundial de petróleo. La interrupción del flujo energético que tradicionalmente cruzaba Ucrania hacia Europa generó un choque que elevó los precios del gas hasta niveles de 50 o 80 dólares por millón de BTU en 2022, mientras que el petróleo superó la barrera de los 90 dólares.

El especialista también puso el foco en la concentración de recursos, detallando que Medio Oriente posee actualmente el 70% de las reservas globales de petróleo y el 40% de las reservas de gas. Esta realidad se vuelve crítica al considerar que hoy coinciden dos conflictos bélicos de gran magnitud en las regiones que controlan el flujo mayoritario de la energía en el planeta.

Las potencias americanas y la geografía de paz

Citando proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, el economista mencionó que, ante las crisis geopolíticas, el mundo debe observar con atención a cinco naciones del continente americano: Estados Unidos, Canadá, Brasil, Guyana y Argentina. El desarrollo de estas regiones es visto con optimismo, ya que representan lo que en relaciones internacionales se denomina una geografía de paz, capaz de suministrar certidumbre a un mercado frecuentemente convulsionado.

Las reservas estratégicas de petróleo y alternativas de exportación son esenciales ante la concentración de tensiones en Medio Oriente - DAVID ZORRAKINO / EUROPA PRESS

En cuanto a la logística y los obstáculos en la cadena de suministro, Koutoudjian destacó que el 20% del comercio mundial diario de petróleo se encuentra actualmente comprometido en el Estrecho de Ormuz. Aunque existen alternativas, como el oleoducto de Arabia Saudita que conecta el Golfo Pérsico con el Mar Rojo, este trayecto también enfrenta riesgos, pues el crudo debe transitar por Bab el-Mandeb, zona de influencia de los rebeldes hutíes.

Capacidad de respuesta y el panorama para Venezuela y Argentina

Sobre la infraestructura de refinación y almacenamiento, el experto señaló que atacar los centros de producción altera inmediatamente el flujo, aunque existen reservas estratégicas que potencias como Estados Unidos han empleado anteriormente. En caso de una afectación mayor, el tiempo estimado para normalizar la producción previa a un conflicto oscila entre dos y tres meses, lo que garantiza un periodo de tensión sostenida en los mercados, independientemente de que se anuncie el fin de las hostilidades.

Estados Unidos y Venezuela poseen grandes reservas pero enfrentan desafíos de refinamiento y calidad en la producción de combustibles

Al evaluar a los actores regionales, Koutoudjian analizó la situación de Venezuela, país que teóricamente posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Sin embargo, aclaró que se trata de un crudo de baja calidad y alta viscosidad que requiere una inversión masiva de capital y energía para ser refinado en productos como diésel. Por esta razón, no prevé que la oferta venezolana crezca significativamente en el corto plazo.

Por el contrario, Argentina se encamina a formar parte del grupo de proveedores clave. Aunque hoy su participación es considerada marginal —con exportaciones de entre 300,000 y 400,000 barriles diarios frente a una demanda global de 105 millones de barriles por día—, su valor reside en ser un país con previsibilidad y estabilidad política. El economista concluyó reiterando que la volatilidad es ahora la norma, especialmente tras los recientes ataques a refinerías y plantas de procesamiento, lo que mantiene la presión sobre la oferta mundial.

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