En una carrera contra el tiempo, negociadores del Consejo y del Parlamento Europeo buscarán sellar un acuerdo este martes que respalde el pacto comercial entre Washington y Bruselas. El entendimiento implica que la Unión Europea renuncie a aplicar contramedidas arancelarias, siempre que Estados Unidos limite al 15% los aranceles a la mayoría de productos europeos. La urgencia responde al ultimátum del presidente Donald Trump, quien fijó el 4 de julio como fecha límite para imponer gravámenes adicionales si el acuerdo fracasa.
La cita clave se produce en Estrasburgo (Francia), durante los márgenes del pleno de la Eurocámara. Esta será la tercera reunión entre los colegisladores, tras el encuentro del pasado 7 de mayo, que dejó «buenos avances» pero sin resolver todas las diferencias.
«Avanzamos considerablemente en la cuestión del mecanismo de salvaguarda y en la revisión y evaluación del reglamento principal, pero aún queda camino por recorrer», afirmó entonces el negociador jefe de la Eurocámara y presidente de la comisión de Comercio Internacional, el socialista Bernd Lange.
Si el pacto no se concreta esta noche, el calendario se complica. Cualquier acuerdo entre negociadores deberá ser adoptado por los Veintisiete estados miembros y superar el voto formal del pleno del Parlamento Europeo en una próxima sesión.
El propio Trump advirtió el 7 de mayo, durante una llamada con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que daba de plazo hasta el 4 de julio para cumplir los términos del pacto arancelario. De lo contrario, los aranceles «subirían inmediatamente a niveles mucho más altos».
SALVAGUARDAS PARA PAUSAR EL ACUERDO SI EE.UU. NO CUMPLE
Los eurodiputados condicionan su apoyo al llamado Acuerdo de Turnberry a que no haya más intentos de coerción desde la Casa Blanca. Exigen que incluya cláusulas de suspensión si Washington impone nuevos gravámenes o lanza amenazas económicas contra países de la UE, como ocurrió cuando varias capitales respaldaron a Dinamarca en la crisis por Groenlandia.
En concreto, los legisladores defienden reforzar la «cláusula de suspensión» para pausar el acuerdo si Estados Unidos aplica aranceles adicionales —como los anunciados tras un fallo judicial adverso, aunque no se han aplicado a la UE— o si Washington intenta ejercer presión económica sobre el bloque para influir en sus decisiones.
Los eurodiputados reclaman que la Comisión Europea pueda proponer la suspensión total o parcial de las preferencias comerciales si Estados Unidos supera el 15% acordado para las tasas generalizadas o activa nuevas medidas arancelarias contra sectores hasta ahora no afectados.
La palanca de suspensión también debería activarse, según los eurodiputados, ante situaciones que socaven los objetivos del acuerdo, discriminen a operadores económicos de la UE, amenacen la integridad territorial o las políticas exterior o de defensa de los Estados miembros, o ejerzan coerción económica.
Otra condición para aprobar la dimensión comercial del acuerdo, anunciado el verano pasado en Escocia por Trump y Von der Leyen, es introducir una «cláusula de aplicación». Bajo esta, el nuevo marco arancelario solo será efectivo si Washington cumple plenamente los compromisos adquiridos.
El llamado Acuerdo de Turnberry prevé un tope del 15% de arancel generalizado sobre productos europeos, a cambio de que la UE renuncie a responder con medidas recíprocas. Sin embargo, este techo excluye al acero y aluminio europeos, que siguen enfrentando una tasa del 50%.
El controvertido acuerdo cerrado por Von der Leyen con Trump incluye compromisos de la Unión que van más allá de la política comercial. Entre ellos, compras de energía a Estados Unidos por 750.000 millones de dólares e inversiones en ese país por 600.000 millones de dólares adicionales.
Estas disposiciones no figuran en las propuestas legislativas que negocian los colegisladores, ya que son medidas que trascienden las competencias de Von der Leyen y recaen sobre los Estados miembros.
Fuente: Infobae