FINUL concluye desminado en Líbano y libera terrenos fronterizos

En una ceremonia oficial celebrada en la localidad de Blida, situada al sureste de Líbano, la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) realizó la transferencia formal de los dos últimos campos que se encontraban pendientes de desminado al Centro de Remoción de Minas (LMAC) del Ejército libanés. La superficie total que ha sido entregada a las autoridades locales comprende 5.188 metros cuadrados, espacio donde se localizaron y neutralizaron 946 minas gracias a la labor técnica del contingente de paz de las Naciones Unidas.

La conclusión de estas tareas representa el cierre de un operativo humanitario integral que se puso en marcha en el mes de agosto. Durante este periodo, los equipos especializados intervinieron en un total de cinco campos, logrando inspeccionar y sanear 12.030 metros cuadrados de territorio. En conjunto, las operaciones permitieron el hallazgo y la destrucción de 2.173 artefactos explosivos. Estos trabajos fueron ejecutados tras una petición directa del Gobierno libanés, luego de que las actividades de desminado sufrieran interrupciones previas por incidentes armados en la ‘Línea Azul’, la demarcación fronteriza establecida por la ONU hace 25 años entre Líbano e Israel.

Hitos de la operación y coordinación militar

El proceso de liberación de tierras seguras tuvo un precedente importante en diciembre, cuando se llevó a cabo la primera entrega formal de un campo libre de explosivos. En esa fase, los ‘cascos azules’ en conjunto con el Ejército libanés lograron despejar casi 2.000 metros cuadrados y desactivar 393 minas. Tanto los organismos internacionales como las autoridades nacionales han resaltado que esta cooperación es vital para mitigar el peligro de detonaciones accidentales y salvaguardar a los habitantes de la zona.

Durante el acto de entrega, el jefe del Estado Mayor de la FINUL, el general de división Paul Sanzey, destacó la complejidad técnica de la misión:

“Estos trabajos requieren disciplina, profesionalismo y excelencia técnica”.

El alto mando añadió que, pese a las dificultades del entorno operativo, los resultados son contundentes y tienen un impacto directo en la preservación de la vida humana.

Las labores de descontaminación se desarrollaron bajo un escenario de alta tensión debido a la proximidad con la frontera y los constantes tiroteos que dificultaron el acceso a las áreas de trabajo. No obstante, la articulación estratégica entre la FINUL y las fuerzas armadas locales fue determinante para asegurar la protección de los operarios y la efectividad en la remoción de los dispositivos.

Impacto social y recuperación del territorio

La rehabilitación de estos cinco sectores constituye un avance significativo para los residentes locales y los trabajadores del campo, quienes ahora podrán retomar sus labores agrícolas sin el temor constante a los artefactos remanentes. Las acciones, financiadas y respaldadas por la ONU, buscan reabrir el acceso a zonas que permanecían bloqueadas o eran consideradas de alto riesgo debido a las secuelas de conflictos armados previos.

Con la ceremonia en Blida, la responsabilidad sobre estos terrenos recae ahora plenamente en el LMAC, organismo que se encargará de la vigilancia y el mantenimiento preventivo de las áreas recuperadas. Esta colaboración estratégica busca consolidar zonas seguras en los sectores fronterizos más vulnerables a la violencia.

El proceso de desminado es una pieza clave en los esfuerzos de mantenimiento de la paz y asistencia humanitaria en territorio libanés. La limpieza de estas tierras es considerada un factor estratégico para el renacimiento de las comunidades rurales, cuya economía depende estrictamente del uso seguro de sus parcelas. A pesar de los retos logísticos y la inestabilidad en la frontera, la determinación de los integrantes de la FINUL permitió avanzar exitosamente en la descontaminación.

Aunque la entrega de estos campos es un logro histórico, los responsables advierten que aún existe preocupación por los riesgos que podrían persistir en otros puntos de la frontera. Por ello, se hace énfasis en que los resultados obtenidos salvan vidas, pero la magnitud del problema exige una vigilancia permanente y el desarrollo de nuevas campañas para concienciar a la población sobre los peligros de explosivos no detectados. La intervención de la misión internacional refuerza su compromiso con la protección civil y la recuperación socioeconómica de las regiones rurales afectadas por la guerra.

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