El líder de Ucrania, Volodimir Zelensky, arribó este martes a la Casa Blanca para sostener un encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump, con la meta de consolidar el respaldo de Washington frente a Rusia. Este diálogo se da en un escenario donde los ataques de largo alcance entre ambas naciones se han intensificado y las gestiones diplomáticas impulsadas por la administración norteamericana permanecen sin progreso.
Una fuente oficial de la Casa Blanca reveló el viernes pasado a AFP que los dos mandatarios llevarían a cabo esta reunión en la capital estadounidense. El evento coincidirá con un homenaje programado para el senador Lindsey Graham, un firme defensor del apoyo a Ucrania, quien falleció este mes a los 71 años.
Previo al viaje, Zelensky confirmó los preparativos del encuentro y compartió sus expectativas. “Estamos preparando una reunión con el presidente de Estados Unidos y su equipo”, declaró el mandatario ucraniano. Asimismo, expresó su anhelo de que “Washington continúe apoyando a Ucrania y que podamos terminar esta guerra con una paz digna”.

Esta cita ocurre más de cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, en un momento en que las iniciativas diplomáticas promovidas por Washington no han logrado avances concretos.
Las relaciones entre Zelensky y Trump han atravesado diversas tensiones desde que el líder republicano retornó al poder en enero del año pasado. No obstante, en las últimas semanas, ambos líderes han dado señales de un acercamiento notable.
Durante una visita previa a Washington, en octubre de 2025, Zelensky no pudo persuadir a Trump para que autorizara el envío de misiles de crucero Tomahawk a Ucrania. Meses después, en febrero de ese mismo año, ambos protagonizaron un tenso intercambio en el Despacho Oval, donde Trump acusó a Zelensky de falta de gratitud y de “jugar con la Tercera Guerra Mundial”.
El tono cambió drásticamente durante su último encuentro, realizado este mes en Turquía. En esa ocasión, Trump elogió la labor del mandatario ucraniano, asegurando que “ha hecho un trabajo increíble”, y anunció su intención de permitir que Ucrania produzca misiles antiaéreos Patriot, esenciales para fortalecer la defensa frente a los ataques rusos.
Desde su regreso al poder, Trump modificó la política de asistencia militar directa a Kiev. Su administración reemplazó los envíos directos de armamento por el programa PURL, mediante el cual los países europeos adquieren armas y luego las transfieren a Ucrania. A pesar de este cambio, Estados Unidos mantiene un rol central en el respaldo a Kiev, proporcionando inteligencia militar y acceso al sistema satelital Starlink, crucial para las comunicaciones de las tropas ucranianas en el frente.

Como otra muestra del acercamiento, figuras influyentes cercanas al movimiento MAGA, como Laura Loomer y Tim Pool, han manifestado recientemente su apoyo a Ucrania, después de haber mantenido una postura contraria a la ayuda militar para Kiev durante un extenso período.
La semana pasada, Zelensky también se reunió con los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, para explorar mecanismos destinados a “revitalizar la diplomacia”, un proceso que se encuentra estancado desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel en Medio Oriente en febrero. Los intentos previos de mediación entre Moscú y Kiev no prosperaron debido a discrepancias sobre los territorios ucranianos reclamados por Rusia.
Paralelamente, las relaciones entre Washington y Moscú han alcanzado un nuevo nivel de tensión tras los contactos que llevaron a Trump a invitar al presidente ruso, Vladimir Putin, a una cumbre en Alaska en agosto del año pasado. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó el lunes que existan conversaciones para un alto el fuego aéreo, y recordó su postura sobre el incremento de las operaciones militares ucranianas, señalando que la intensificación de esos ataques solo prolongará el conflicto.

En las últimas semanas, Ucrania ha ampliado sus ofensivas contra depósitos de petróleo y refinerías rusas, generando una crisis de abastecimiento de combustible. También ha dirigido ataques contra buques de carga en el mar de Azov y contra almacenes de la empresa rusa de comercio electrónico Wildberries.
Por su parte, Rusia ha mantenido sus bombardeos a gran escala y ha bloqueado las exportaciones agrícolas ucranianas por vía marítima mediante ataques contra el puerto de Odesa y contra embarcaciones que utilizan esa terminal.
En el plano diplomático, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, se reunió la semana pasada en Manila con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Durante el encuentro, Lavrov advirtió a su par estadounidense sobre el suministro de armas a Ucrania. Esta reunión, la primera entre ambos desde septiembre del año pasado, se extendió por aproximadamente 30 minutos. Al finalizar, Rubio reiteró la disposición de Washington de desempeñar un papel “constructivo” para poner fin a la guerra, aunque mostró cautela ante las propuestas de Moscú.
Trump y Putin mantuvieron su conversación telefónica más reciente el pasado 5 de julio, en un contexto marcado por la falta de avances en las negociaciones para alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto.
Fuente: Infobae