José Luis Rodríguez Zapatero está a punto de integrar un grupo selecto al que pertenecen la mayoría de los expresidentes del Gobierno de España. Esta semana se presentará ante un magistrado de la Audiencia Nacional, una escena que ya vivieron Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy. Todos ellos tuvieron que comparecer ante la justicia después de dejar La Moncloa, aunque ninguno lo hizo en las mismas condiciones.
La citación judicial prevista para los días 17 y 18 de junio, en el marco del ‘caso Plus Ultra’, no será la primera vez que un exmandatario cruce las puertas de un tribunal. Sin embargo, sí será la ocasión inaugural en que un antiguo jefe del Ejecutivo español deba responder ante un juez en calidad de investigado.
La imagen de un expresidente sentado frente a la justicia siempre ha generado un enorme impacto político. Sucedió en 1995 con Adolfo Suárez, cuando declaró en la Audiencia Nacional por el ‘caso Banesto’. Se repitió con Felipe González durante las pesquisas sobre los GAL. Décadas después llegaron el turno de José María Aznar y Mariano Rajoy, en diversos procesos relacionados con la financiación del Partido Popular.
Cada comparecencia obedeció a una causa distinta. Algunas estuvieron ligadas a escándalos financieros, otras a uno de los episodios más controvertidos de la lucha antiterrorista, y otras a las grandes investigaciones de corrupción que marcaron la política española del siglo XXI. Lo común en todas fue la inusual estampa de quienes ocuparon el despacho más importante de España respondiendo a las preguntas de un juez.
Zapatero y una situación inédita
La cita judicial de Zapatero llega rodeada de una expectación política y mediática poco común. El expresidente está convocado a declarar ante la Audiencia Nacional en una investigación vinculada al rescate de la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia, una causa que ha cobrado relevancia en los últimos meses y que ha situado al exlíder socialista en el centro del procedimiento.
Más allá del fondo de la investigación, lo que convierte esta comparecencia en un hecho singular es su situación procesal. Hasta ahora, todos los expresidentes que habían comparecido ante la justicia lo hicieron como testigos. Es decir, acudían para aportar información sobre hechos investigados, pero no figuraban como objeto de la investigación.
Zapatero rompe esa dinámica. Su declaración marcará un antes y un después al ser la primera ocasión en que un expresidente del Gobierno comparece ante un juez como investigado, una circunstancia que no tiene precedentes en la democracia española.
La imagen, no obstante, no será completamente nueva. Antes que él, otros cuatro antiguos inquilinos de La Moncloa tuvieron que pasar por una experiencia similar.

Adolfo Suárez abrió el camino
El primer expresidente en sentarse ante un juez fue Adolfo Suárez. Era junio de 1995 y el ‘caso Banesto’ ocupaba desde hacía meses la actualidad política y económica del país. La caída de la entidad presidida por Mario Conde había causado una enorme conmoción y la investigación judicial avanzaba en múltiples frentes.
En ese contexto, Suárez fue citado para declarar como testigo ante la Audiencia Nacional. El expresidente acudió voluntariamente y respondió a las preguntas relacionadas con determinadas gestiones vinculadas a la entidad financiera.
Durante su comparecencia negó haber recibido dinero o contraprestaciones por cualquier actuación relacionada con Banesto y defendió la legalidad de sus acciones. La declaración fue relativamente breve, pero la repercusión pública resultó enorme. Hasta entonces nunca se había visto a un expresidente del Gobierno sentado ante un tribunal. Aquella imagen estableció un precedente que durante años pareció excepcional.
Felipe González y el ‘caso Marey’
Tres años después sería Felipe González quien acaparara el foco. El expresidente socialista compareció ante el Tribunal Supremo en junio de 1998 como testigo en el ‘caso Marey’, una de las investigaciones más relevantes relacionadas con los GAL.
La causa giraba en torno al secuestro de Segundo Marey, un ciudadano francés capturado por error en 1983 al ser confundido con un miembro de ETA. El caso se convirtió en uno de los episodios más polémicos de la denominada guerra sucia contra la organización terrorista y terminó alcanzando una enorme dimensión política.
González ya había prestado declaración por escrito durante la fase de instrucción cuando aún ocupaba la Presidencia del Gobierno. Sin embargo, una vez abandonada La Moncloa tuvo que acudir personalmente al Supremo para responder a las preguntas del tribunal.
Su comparecencia fue seguida con enorme interés. Durante su declaración negó haber ordenado actuaciones ilegales y rechazó cualquier participación en las actividades investigadas.
Durante más de veinte años, los nombres de Suárez y González fueron los únicos que figuraron en esta singular lista.
Los casos del PP llevan a Aznar y Rajoy a los tribunales
Hubo que esperar hasta la segunda década del siglo XXI para que otros expresidentes se sumaran a ella. El primero fue Mariano Rajoy. En julio de 2017 acudió a la Audiencia Nacional para declarar como testigo en el juicio de la primera época de la trama Gürtel. La comparecencia tenía una relevancia añadida porque Rajoy seguía siendo presidente del Gobierno cuando se produjo. Nunca antes un jefe del Ejecutivo en ejercicio había declarado en un juicio.
Durante varias horas respondió a las preguntas de las acusaciones y de las defensas sobre el funcionamiento interno del Partido Popular y sobre los hechos que se investigaban en la trama de corrupción. Rajoy negó conocer irregularidades en la financiación del partido y sostuvo que nunca tuvo constancia de los mecanismos descritos por los investigadores.
Aquella no sería la única vez que tendría que volver a una sala judicial. Tras abandonar la Presidencia también compareció como testigo en otras causas relacionadas con las distintas derivadas de los casos que afectaron al PP, entre ellas el juicio de la operación Kitchen y la investigación sobre la caja B.
Precisamente fue la causa sobre la presunta contabilidad paralela del Partido Popular la que acabaría llevando también ante los jueces a José María Aznar. El expresidente compareció en marzo de 2021 de manera telemática ante la Audiencia Nacional como testigo en el juicio del ‘caso Bárcenas’. Durante su declaración negó la existencia de una caja B en el partido y rechazó haber tenido conocimiento de pagos irregulares o sistemas de financiación al margen de la legalidad.
La imagen de Aznar y Rajoy declarando en el mismo procedimiento reflejaba hasta qué punto las investigaciones judiciales habían alcanzado a distintas etapas de la historia reciente del Partido Popular. Sin embargo, ambos compartían una característica con los expresidentes que les habían precedido: ninguno estaba siendo investigado.
Ese detalle es precisamente el que distingue el caso de Zapatero de todos los anteriores. Cuando el expresidente socialista tome asiento ante el juez esta semana lo hará desde una posición procesal distinta a la de todos ellos. Y será esa diferencia, más que la propia imagen de un expresidente entrando en un juzgado, la que convierta su declaración en un episodio sin precedentes de la democracia española.
Fuente: Infobae