En el epicentro de una controversia por presuntos vínculos con facciones disidentes de las Farc lideradas por alias Calarcá, el director de inteligencia de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), Wilmar Mejía, ha presentado su renuncia irrevocable. La noticia trascendió este martes 31 de marzo, poco después de que la Procuraduría General de la Nación determinara el cese de la suspensión provisional que lo mantenía fuera de su cargo.
Según explicaciones brindadas por el propio Mejía, el proceso administrativo de su salida se gestó el pasado 3 de marzo, fecha en la que retornó oficialmente a la entidad tras la decisión del órgano de control.
“Me presenté en la dirección a firmar mi acta de reincorporación, pero esa misma tarde, en un lapso de 15 minutos, presenté mi renuncia”
La medida cautelar de suspensión se había aplicado como parte de un proceso disciplinario. No obstante, una vez habilitado para retomar sus funciones, el exdirector prefirió distanciarse permanentemente de la institución de inteligencia nacional.

Antecedentes y detalles de la investigación
Los señalamientos contra el estratega de inteligencia surgen en el marco de una investigación que rastrea posibles conexiones entre servidores públicos y las estructuras armadas bajo el mando de alias Calarcá, las cuales operan principalmente en regiones con una marcada influencia de economías ilícitas.
La base de estas acusaciones radica en material digital recolectado por la Fiscalía durante una incursión militar ejecutada el 23 de julio de 2024 en el municipio de Anorí, departamento de Antioquia. En dicho despliegue, las fuerzas del Ejército detuvieron un convoy de vehículos blindados de alta gama en los que viajaban líderes del grupo armado, portando armamento, dinero en efectivo y acompañados por un menor de edad.
Como parte del decomiso, los uniformados aseguraron computadores portátiles, memorias USB y dispositivos móviles. El análisis de esta evidencia habría arrojado indicios que comprometen tanto a Mejía como al general del Ejército, Juan Miguel Huertas.
Acciones de la Fiscalía y liberación de cabecillas
Posterior al operativo en Antioquia, la fiscal general de la nación, Luz Adriana Camargo, emitió una orden oficial para otorgar libertad a la mayoría de los individuos retenidos, bajo el argumento de que cumplían funciones como gestores de paz.
Esta disposición benefició directamente a figuras clave de la organización, entre ellos:
- Alias Calarcá, máximo cabecilla del grupo.
- Erika, compañera sentimental de Calarcá.
- Alias Ramiro y Urias Perdomo, jefes de frentes armados.
Pese a la liberación de los sujetos, los peritos judiciales mantuvieron bajo custodia los equipos electrónicos incautados para continuar con el peritaje técnico y fortalecer las indagaciones pertinentes.

Cuestionamientos por la demora procesal
Informes recientes indican que el ente acusador habría tenido acceso a los archivos digitales durante aproximadamente un año sin que se lograran progresos notables en las líneas de investigación sobre los supuestos nexos. Esta aparente inacción ha provocado diversas críticas, considerando que el expediente involucra a figuras de alto rango dentro del aparato estatal.
La defensa del exdirector de inteligencia
Frente a las acusaciones, Wilmar Mejía ha sido enfático en negar cualquier tipo de relación con las redes de alias Calarcá, calificando las versiones como alejadas de la realidad factual. El exfuncionario aseveró que la propia estructura armada ha desmentido tales vínculos y defendió su trayectoria profesional.
“Mis hechos o mis acciones no pueden ser inferiores a mis principios ni a mi ética”
Aunado a su defensa, Mejía sugirió la existencia de presuntas anomalías en ciertos procedimientos realizados durante el curso de la investigación, aunque no profundizó en los detalles técnicos de dichas irregularidades.

Contexto institucional y próximos pasos
La Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) tiene como misión fundamental la protección del orden constitucional a través de la recopilación de información estratégica, lo que explica la alta sensibilidad de este caso en la opinión pública. La dimisión de Mejía se inserta en un periodo de escrutinio sobre las relaciones entre el Gobierno y diversos grupos armados ilegales.
Las autoridades han confirmado que, a pesar de la renuncia del funcionario, las investigaciones tanto judiciales como disciplinarias mantendrán su curso normal. El objetivo es verificar la veracidad de la información hallada en los dispositivos y establecer si existen responsabilidades penales. Hasta el momento, no se han emitido fallos definitivos sobre el caso.
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