El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha alertado sobre un bombardeo ejecutado por las Fuerzas Armadas de Rusia que impactó directamente un depósito de ayuda humanitaria en la provincia de Kiev. El incidente, ocurrido el pasado 19 de julio, dejó inutilizados miles de artículos esenciales destinados a la población infantil y a las familias que sufren las consecuencias del conflicto iniciado en febrero de 2022 tras la orden de invasión del presidente ruso, Vladimir Putin.
Según el comunicado oficial del organismo, “un almacén contratado por UNICEF en Bilogorodka sufrió graves daños, resultado de ataques de las Fuerzas Armadas rusas”. La organización precisó que en estos momentos “aún se está evaluando el alcance total de los daños” provocados por la explosión.
El depósito albergaba en ese instante más de 106.000 artículos, cuyo valor conjunto supera los 3,4 millones de euros. Entre los insumos destruidos se encontraban elementos críticos para la supervivencia de la población civil:
- Generadores eléctricos
- Agua potable
- Kits de higiene
- Tanques de almacenamiento de agua
UNICEF subrayó que este material era “clave para la respuesta de UNICEF en Ucrania, en particular para los niños y las familias en las zonas que se encuentran en primera línea y para el próximo invierno”.
La organización calificó la jornada como “otra noche horrible y de insomnio para los niños y las niñas”, señalando que “las alarmas antiaéreas y las explosiones se prolongaron durante varias horas en Kiev y la región”. El balance incluye víctimas fatales y daños materiales en viviendas, aunque UNICEF y sus socios continúan brindando asistencia a los damnificados.
Las cifras de afectación infantil son alarmantes: en junio se registró la tasa mensual más alta de víctimas infantiles desde 2022, con siete niños muertos y 116 heridos. Solo durante la semana pasada, se contabilizaron dos menores fallecidos y 50 heridos adicionales.
El organismo también advirtió que “los ataques constantes están obstaculizando la respuesta humanitaria”. En concreto, los “daños a los almacenes humanitarios y las agresiones contra el personal humanitario impiden la entrega de ayuda vital a los niños y las familias damnificadas por el conflicto”.
En su llamado final, UNICEF exigió el cese inmediato de las hostilidades: “Estos ataques deben cesar. Los niños y las instalaciones humanitarias deben ser protegidos. Especialmente los niños y niñas en Ucrania necesitan una paz duradera”. La declaración se produce en medio del recrudecimiento de los bombardeos rusos sobre Kiev y el estancamiento de las conversaciones diplomáticas, que llevan semanas sin avances significativos.
Fuente: Infobae