Un préstamo de USD 500 puede convertirse en una pesadilla: el auge del chulco en Ecuador

En Ecuador, cuando una emergencia médica, una deuda urgente o la necesidad de comprar mercadería golpean la puerta, miles de personas encuentran una respuesta inmediata fuera del sistema financiero formal: el chulco.

El dinero llega rápido, sin trámites extensos, sin revisar historial crediticio y, en muchos casos, con apenas una firma sobre una letra en blanco. Sin embargo, detrás de esa aparente facilidad se esconde uno de los negocios ilícitos más lucrativos y silenciosos del país.

Aunque la usura o ‘chulco’ constituye un delito tipificado en la legislación ecuatoriana, el fenómeno continúa expandiéndose.

En postes, paredes y mercados es común encontrar anuncios que ofrecen “dinero inmediato” o “créditos sin requisitos”.

Lo que para muchos representa una solución temporal termina convirtiéndose en una deuda prácticamente imposible de pagar.

Denuncias

La Fiscalía registró 1.385 denuncias por usura entre 2021 y 2025, con un incremento anual cercano al 80%. Solo hasta junio de 2026 ya existían 124 denuncias, siendo Tungurahua (28 casos), Pichincha (26) y Guayas (15) las provincias con mayor número de reportes.

Sin embargo, abogados consultados coinciden en que estas cifras apenas reflejan una parte del problema, ya que muchas víctimas nunca denuncian por temor a represalias.

Un negocio que prospera gracias a la exclusión financiera

El crecimiento del chulco no responde únicamente a la ambición de quienes prestan dinero ilegalmente. También evidencia las dificultades que enfrentan miles de ecuatorianos para acceder al crédito formal.

En los últimos años, los requisitos exigidos por bancos y cooperativas se han endurecido.

Para obtener un préstamo ya no basta con demostrar ingresos; muchas entidades exigen estabilidad laboral, historial crediticio favorable, declaraciones tributarias al día e incluso planes de negocio cuando se trata de pequeños comerciantes.

Hace apenas dos años la calificación crediticia necesaria para acceder a ciertos préstamos rondaba los 862 puntos; actualmente se acerca a 910 puntos, dejando fuera del sistema a una gran cantidad de personas.

Según un estudio de Equifax, el 71,8% de los préstamos informales corresponde a montos inferiores a USD 500, precisamente el segmento de mayor necesidad entre comerciantes y trabajadores independientes.

Además, el 52,7% de quienes recurren a estos préstamos son mujeres jefas de hogar y el 60% asegura que preferiría acceder a un crédito formal si tuviera la oportunidad.

Cómo funciona el negocio

El mecanismo de los chulqueros ha cambiado poco con el paso del tiempo.

Los prestamistas recorren mercados, barrios comerciales, zonas populares e incluso redes sociales ofreciendo dinero de entrega inmediata.

Para recibir el préstamo, Hidalgo informa que generalmente exigen que la víctima firme letras de cambio en blanco, cheques o documentos que luego sirven como garantía.

Una vez entregado el dinero comienza el cobro diario o semanal. En muchos casos, los recaudadores llegan en motocicletas hasta los negocios para retirar la cuota correspondiente.

Si el deudor no paga, empiezan las amenazas.

Cuando la mora aumenta, las intimidaciones pueden transformarse en agresiones físicas, demandas judiciales utilizando los documentos firmados o incluso la pérdida de viviendas, vehículos y otros bienes entregados como respaldo.

Intereses que multiplican la deuda

Los préstamos informales parecen pequeños al inicio, pero esconden una carga financiera extremadamente alta.

Los estudios muestran que quienes acceden al chulco pagan en promedio un 3,44% diario, equivalente a 103% mensual y aproximadamente 1.238% anual.

En la práctica, un préstamo de apenas USD 100 puede implicar pagos diarios de USD 4. Si existe retraso, cada jornada incorpora nuevas penalidades que incrementan todavía más la deuda.

El problema es que muchas personas nunca conocen realmente cuánto terminarán pagando por intereses.

Mientras tanto, el sistema financiero formal maneja tasas muy inferiores. Para enero de 2026, por ejemplo, la tasa máxima para microcrédito minorista era de 28,23% anual, más de cuarenta veces menor que la tasa promedio del préstamo informal.

Historias detrás de las cifras

Las estadísticas adquieren rostro en testimonios como el de Paola, madre de dos hijos y comerciante de medio tiempo.

Hace un año acudió por primera vez a un prestamista recomendado por una vecina para enfrentar una necesidad económica urgente, necesitaba USD 500.

Desde entonces mantiene una relación permanente con los chulqueros. Reconoce que el miedo se volvió parte de su vida.

Cada vez que atraviesa dificultades para pagar los intereses recibe llamadas, presiones y amenazas por parte de los recaudadores.

Una economía paralela que afecta al sistema financiero

El crecimiento del chulco también tiene consecuencias directas sobre el sistema financiero legal.

Cuando miles de personas recurren al crédito informal, bancos y cooperativas dejan de colocar recursos dentro de la economía formal, reduciendo la capacidad del sistema para financiar emprendimientos, pequeñas empresas y proyectos productivos, según alertan representantes del sector financiero.

Además, el dinero prestado por los chulqueros opera completamente fuera de los mecanismos de supervisión del Estado.

No paga impuestos, no registra operaciones, no reporta información financiera y mueve recursos cuyo origen, en muchos casos, resulta imposible determinar.

Carlos Machado, economista, explica que esta economía paralela puede convertirse en un mecanismo para el lavado de activos y fortalecer redes delictivas dedicadas también a la extorsión, el cobro violento y otras actividades ilegales.

Al mismo tiempo, el sistema financiero pierde la posibilidad de incorporar nuevos clientes y ampliar la inclusión financiera, mientras miles de potenciales usuarios permanecen atrapados en circuitos informales.

La legislación ecuatoriana establece claramente que únicamente las instituciones autorizadas por la Superintendencia de Bancos pueden realizar actividades de intermediación financiera.

La usura está sancionada por el Código Penal y contempla penas de prisión para quienes se dedican a otorgar préstamos con intereses superiores a los permitidos por la ley, así como para quienes encubran estas operaciones mediante otros contratos.

Asimismo, la normativa prohíbe que personas naturales o jurídicas sin autorización capten recursos del público o realicen operaciones reservadas al sistema financiero nacional.

Más que un problema policial

Para economistas y especialistas en inclusión financiera, combatir el chulco requiere mucho más que operativos policiales o sanciones penales.

Mientras miles de ecuatorianos continúen excluidos del crédito formal por falta de historial financiero, empleo estable o exceso de requisitos, seguirán buscando dinero donde puedan conseguirlo.

La verdadera raíz del problema no está únicamente en los prestamistas ilegales, sino en una brecha financiera que deja sin alternativas a una parte importante de la población.

De lo contrario, el chulco seguirá creciendo en los mismos espacios donde la banca formal continúa ausente, alimentando una economía clandestina que convierte la necesidad en uno de los negocios más rentables del país.

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X